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Desde finales del siglo XIX,
y especialmente a lo largo del siglo XX, ha habido un gran incremento en
el número y variedad de los polímeros, en sus propiedades y
aplicaciones, consiguiéndose desarrollar materiales de gran importancia
en la ingeniería. La tecnología médica no ha estado alejada de las
investigaciones en la búsqueda de materiales con mejores prestaciones y
propiedades. Los polímeros de "grado médico" se caracterizan por altos
niveles de asepsia, resistencia química y radiológica, y muchas otras
propiedades no alcanzables por otros materiales. Se aplican a
instrumentos y accesorios médicos (reutilizables o de un solo uso), a
material quirúrgico, a prótesis, a trasplantes, liberación controlada de
fármacos, ... Según su aplicación, deben cumplir con las más variadas
exigencias: alta resistencia mecánica para soportar esfuerzos en una
prótesis; relativa flexibilidad, tratándose de una articulación; alta
tenacidad, resistencia al desgaste y a la fatiga en implantes
permanentes; ser absorbibles por el organismo en suturas o liberadores
de fármacos.
En los últimos años, el
rápido desarrollo y la alta calidad de los productos hospitalarios y
quirúrgicos, así como los nuevos medicamentos de base polimérica, han
incrementado enormemente la demanda, que ya en el año 1999 representó en
la Unión Europea un mercado de 34.600 millones de dólares.
Exigencias
Técnicas y de Biocompatibilidad de los Polímeros en la Medicina
Además de las
características ya estudiadas, los polímeros estables aplicados a la
medicina deben reunir las siguientes cualidades que los hace especiales
en comparación con los productos industriales y comerciales:
a.- Resistencia y
estabilidad físico-mecánica:
Tanto los productos farmacéuticos como
los hospitalarios y los que se utilizan en cirugía requieren de esta
importante propiedad, que tradicionalmente había sido asumida por
algunos metales, pero con la desventaja de que, por ejemplo, el acero y
el titanio tienen una resistencia mecánica diez veces mayor que el hueso
original, con lo que su alta dureza pueden dañar los elementos
adyacentes, generando inflamación y dolor.
b.- Resistencia y estabilidad a los agentes químicos:
Los productos
de uso médico van a estar expuestos a sustancias químicas y/o a agentes
fisiológicos de origen animal, razón por la cual, en función del
ambiente al que se vaya a someter al producto, habrá que evaluar sus
características de resistencia química.
c.- Excelente comportamiento en contacto con sustancias biológicas:
Las reacciones que se producen en los tejidos humanos, especialmente en
el sistema celular e inmunológico, ante la presencia de un cuerpo
extraño, son bastante complejas. Generalmente se manifiestan en forma de
una intolerancia hacia ese cuerpo extraño, reacción a la que llamamos
rechazo. Esta reacción es la que hay que tratar de evitar, o, al menos,
minimizar.
d.- Resistencia al calor hasta los niveles de esterilización:
Algunos productos de uso médico deben ser esterilizados mediante calor.
Generalmente las temperaturas de esterilización están en el orden de los
140ºC y muchos polímeros pueden fallar a esas temperaturas. Uno de los
polímeros más utilizados en aplicaciones que requieran esta propiedad es
el policarbonato.
e.- Comportamiento hidrofóbico o hidrofílico, según sea necesario:
En muchas aplicaciones necesitaremos que nuestro polímero sea
hidrofóbico, es decir, debe rechazar el agua, no absorverla, y mucho
menos deformarse o descomponerse en presencia del agua. Sin embargo, en
otros casos es necesario justo lo contrario, un polímero hidrofílico,
con aplicaciones (por ejemplo) en cardiología, hidrogeles y sustratos
para medicamentos.
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