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Sobre las aplicaciones de los polímeros
en oftalmología, podemos señalar principalmente:
- Lentes
de contacto.
- Lentes
intraoculares
- Lentes
para gafas ("cristales orgánicos")
- Los
recipientes para líquidos.
Lentes de Contacto
Una
aplicación muy importante (y muy común) de los polímeros en la
Oftalmología está en el desarrollo de las lentes de contacto,
principalmente para la corrección de la miopía, el astigmatismo y la
hipermetropía.
El
desarrollo de polímeros ópticamente perfectos y de gran humectabilidad
realizados a través de ultramodernos métodos de fabricación, ha dado
como resultado una nueva concepción en el desarrollo de las lentes de
contacto. Esto hace que un mayor porcentaje de sujetos puedan llevar
lentes de contacto con mayor comodidad y seguridad.
Clasificación
según la dureza:
El gran
avance tecnológico ha generado distintos tipos de lentes de contacto. La
diferencia entre ellos radica en las moléculas que componen el polímero
empleado y otros factores encargados de determinar características como
la permeabilidad al oxígeno o su concentración de agua.
a)
Semirrígidas y flexibles
Son elaboradas con un
polímero rígido. La gran ventaja de estos materiales son su excelente
calidad óptica (proporcionan mejor visión que las blandas), su
durabilidad (dos a tres años), y su facilidad de cuidado, puesto que se
aclaran con agua y se pueden conservar en seco, aunque se recomienda
guardarlas con unas gotas de humectante. Sin embargo, requieren un
período de adaptación mayor, tiempo tras el cual se consigue la misma
comodidad que con las lentes blandas.
b) Blandas o hidrofílicas
Son confeccionadas con un
polímero químico muy flexible. Tienen mayor concentración de agua, son
muy confortables desde el principio de la adaptación y requieren un
tiempo de adaptación más corto. Pueden ser usadas por períodos largos,
pero necesitan de mayores cuidados que las lentes semirrígidas, ya que
se pueden contaminar más fácilmente y son más frágiles.
Clasificación según el reemplazo y
uso:
A continuación se describe
brevemente algunos conceptos relativos al porte de las lentes de
contacto:
Reemplazo: Es un término que indica el uso de vida útil de la
lente de contacto. Así pues, el reemplazo anual, hace referencia a que
se debe cambiar dicha lente por otra, al cabo del año. En el reemplazo
mensual al mes, en el reemplazo semanal a la semana y así,
sucesivamente.
El reemplazo frecuente mejora la salud de la córnea y párpados,
especialmente en ojos sensibles. La degradación de los lentes blandos se
va produciendo al acumularse sobre la superficie de los mismos diversas
sustancias provenientes de la película lagrimal como proteínas, ácidos,
sales, que conducen a una disminución de
la visión y un deterioro más rápido de las lentes.
Uso: Hace referencia propiamente a dicho porte. El uso diario
quiere decir que se llevan por el día, en el uso prolongado se portan
día y noche (y se reemplazan a la semana, a la quincena o al mes, según
el reemplazo).
Lentes intraoculares
En este caso estaríamos hablando de implantes aplicados a oftalmología.
Estas lentes se utilizan para devolver la vista en los
casos de cataratas. Las cataratas no son más que un cristalino que ha
perdido la transparencia, generalmente por el paso de los años, y que ha
de ser reemplazado si presenta un elevado grado de opacidad. Para
devolver una visión en condiciones, la intervención convencional
consiste en sacarla que la envuelve y sustituirla por una artificial monofocal.
Hoy se utilizan lentes intraoculares pl esta lente natural de la cápsuegables que se
introducen a través de la pequeña incisión que por su forma y tamaño no
requiere sutura. El problema es que la nueva lente no tiene capacidad de adaptar
la visión a distintas distancias, es decir, es fija y sólo enfoca de cerca
o de lejos, según la que se implante. Por eso, generalmente tras la
operación los pacientes necesitan gafas de unas tres dioptrías para ver de
cerca.
Existen
otras opciones, como unas lentes multifocales que imitan en cierta forma
el funcionamiento de las gafas progresivas, aunque no han dado buen
resultado ya que muchos de los pacientes no llegan nunca a
acostumbrarse. También se han probado otros sistemas de lentes
autoenfocables, pero pueden crear problemas de opacidades, o no
funcionan del todo, y no acaban de consolidarse.
La lentes de última
generación permiten recobrar buena parte de las funciones del cristalino.
En condiciones normales, esta pequeña lente natural situada detrás del
iris es transparente e incolora y tiene la función de enfocar los rayos de
luz sobre la parte posterior del globo ocular (la retina). El cristalino
está suspendido en el ojo gracias a unas fibras que están unidas a unos
músculos (el músculo ciliar) que cambian su forma. Al mirar de cerca, los
músculos presionan, el cristalino se hace más grueso y permite enfocar a
distancias cortas, y lo contrario pasa al mirar de lejos.
Unas lentes recientemente
desarrolladas, de silicona médica, tienen unos soportes laterales en los
bordes que al recibir la presión del músculo ciliar empujan el disco
hacia la parte exterior del ojo, lo que permite que se desplace, cambie
la distancia focal y se ajuste la visión a la distancia requerida. En
sus primeros ensayos han reducido la graduación en los pacientes hasta
dejarla, en el mejor de los casos, en 0,5 dioptrías, lo que evita el uso
de gafas y en la población mayor en torno a 1,5 dioptrías, frente a las
tres que suele quedar en estas operaciones.
En próximos ensayos, además
de tratar de buscar otros polímeros más biocompatibles que sustituyan la
silicona, se buscará conseguir un mayor desplazamiento de la lente. Con
ello se pretende alcanzar un mayor rango de enfoque en distancias cortas
que evite totalmente el empleo de gafas en todas las personas
intervenidas.
Polímeros para lentes de gafas: los
cristales orgánicos
En el caso de los cristales
orgánicos el material es un polímero plástico, por lo que son más
livianos que los tradicionales y no se quiebran con facilidad, aunque
son más susceptibles a ser rayados. Hoy en día la mayoría de los
cristales orgánicos de policarbonato, los de alto índice, y los
orgánicos tradicionales son fabricados con capas antirrayado incluidas.
Si queremos reducir el
espesor de cristal necesario para una corrección determinada, tendremos
que utilizar cristales de alto índice, asféricos y o cristales de
policarbonato. Los cristales orgánicos de alto índice son fabricados con
nuevos polímeros plásticos que permiten corregir los problemas de
refracción con menos material que los cristales orgánicos tradicionales.
El resultado es un lente mucho más delgado y liviano que permite un
mejor confort y una mejoría estética notable para los usuarios que
decidan utilizar este tipo de cristal. Los cristales minerales de alto
índice poseen las mismas características que sus homólogos orgánicos a
excepción del peso, pues son más pesados que los cristales minerales
comunes.
Los cristales asféricos
eliminan las pequeñas distorsiones que son provocadas fuera del centro,
en las lentes convencionales. La visión a través de estos cristales es
usualmente superior y más clara. Además cuentan con un menor grosor y
peso que los cristales comunes, además de ser más planos.
Estéticamente, estos cristales permiten que sus ojos se vean de un
tamaño más natural tras el lente, no tan grande o tan pequeño, según sea
el caso, y se fabrican tanto en versiones orgánicas como minerales.
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