Transición a energías renovables y requerimientos de tierras

Hace más de 2 años publicamos en este blog un post relacionado con este tema aplicado a las Comunidades Autónomas españolas. En aquel post presentamos unos resultados preliminares que nos llamaron la atención y nos motivaron a emprender un análisis más robusto con una metodología más refinada.

Recordemos que, mientras las energías fósiles representan depósitos concentrados de energía (“pozo” de petróleo o gas, “mina” de carbón, etc.), las energías renovables están dispersas por la biosfera (que además necesita estos flujos para su adecuado funcionamiento). Esto hace que los requerimientos de tierras para obtener la misma energía neta con energías renovables sean varios órdenes de magnitud mayor al de los pozos/minas, refinerías, centrales, etc. asociados a los combustibles fósiles. Por lo tanto, en buena lógica, la transición a las energías renovables (manteniendo los mismos niveles de consumo energético) tenderá a intensificar la competición por tierras, que ya es muy alta a nivel global y que se manifiesta en fenómenos como el acaparamiento de tierras, para satisfacer demandas de alimentación, madera, biocombustibles, etc.

Como hemos comentado en diversas ocasiones en este blog (por ejemplo aquí , aquí y aquí), existe una tendencia a subestimar las restricciones biofísicas a la expansión a gran escala de las energías renovables. Estas restricciones pueden venir por el potencial sostenible (que es menor que el económico quien a su vez es menor que el tecnológico), las necesidades de minerales escasos, las implicaciones para el sistema energético en su conjunto, etc. En el caso de las necesidades de tierras, el asunto se resuelve a menudo mostrando imágenes como la siguiente, que muestra la superfice necesaria en el Sáhara para cubrir el consumo mundial de electricidad actual:

Superficie teórica necesaria para satisfacer la demanda de electricidad del mundo (World), Unión Europea (EU-25) y Alemania (De). Fuente: http://www.dlr.de/tt/Portaldata/41/Resources/dokumente/institut/system/projects/Ecobalance_of_a_Solar_Electricity_Transmission.pdf

Una vez demostrado lo “pequeña” de esa superficie, la discusión se suele centrar en las dificultades técnicas, económicas y políticas para llevar a cabo la transición a fuentes renovables. Este enfoque es profundamente erróneo, pues ignora multitud de factores que invalidan la hipótesis de que la disponibilidad de tierras no pueda llegar a ser un problema significativo. En primer lugar, los cuadrados de la figura anterior suponen unos 40We/m2 de densidad que son en realidad un orden de magnitud mayores que la realidad que se está extrayendo. Tendría sentido si se construyera un panel fotovoltaico de esos tamaños, a todas luces ciencia ficción. Como comparación, la figura de abajo muestra visualmente los “cuadrados” necesarios tomando el dato real medio a nivel global (5 We/m2) para todo el consumo de energía final global:

Aún obviando que el área estimada en estos trabajos para satisfacer la demanda de energía con fuentes renovables sea mucho mayor que la reflejada, ¿cómo construir y mantener enormes superficies de infraestructuras en zonas inhóspitas y alejadas de los puntos de consumo?; ¿cómo  abordar el transporte de enormes cantidades de energía de un continente a otro?; ¿en qué lugar queda la soberanía energética?

Otros estudios que tratan de afinar algo más presentan estimaciones similares por grandes regiones del mundo (por ejemplo ésta). Sin embargo, cuestiones críticas como el hecho de que la mayor parte de las tierras actualmente ya tienen un uso (ya sea por actividades humanas – alimentación, productos forestales, ganadería, etc.- o sean necesarias para el propio funcionamiento de la biosfera) se ignoran sistemáticamente o no se tienen en cuenta de manera adecuada.

Con este panorama, nos propusimos estimar las necesidades de tierra para satisfacer toda la electricidad y energía final consumida hoy en día con energía producida a nivel nacional para 40 países (27 miembros de la Unión Europea (EU-27), y otros 13 países: Australia, Brasil, Canadá, China, India, Indonesia, Japón, Corea del Sur, México, Rusia, Turquía y EEUU). Decidimos centrarnos en la energía solar por simplicidad (para evitar la complejidad del modelado del mix eléctrico en este primer análisis) pero teniendo en cuenta que esta fuente de energía es la que tiene mayor potencial y mejor ratio producción energía/superficie ocupada. Consideramos la densidad de parques solares reales, el potencial en zonas urbanas, así como las implicaciones de la intermitencia en términos de almacenamiento y sobrecapacidad. Como argumentamos en el artículo, pensamos que esta primera aproximación se puede considerar como una hipótesis válida para capturar en orden de magnitud las necesidades de tierras de los sistemas energéticos 100% renovables.

Por simplicidad, en este post reportamos los resultados para 5 países que representan tipologías características identificadas entre todos los países analizados, y remitimos al lector a la versión original para los resultados de los 40 países analizados en el estudio.

Los resultados obtenidos muestran que para muchos países habitualmente denominados como “ricos/desarrollados”, las necesidades de tierra para cubrir su actual consumo energético exclusivamente con energía solar serían sustanciales. La figura siguiente muestras las necesidades “absolutas” de tierra para cubrir la electricidad (azul) y energía final total (naranja) para la selección de 5 países. Como era de esperar, los países localizados en latitudes altas (muy al norte en el hemisferio norte, por lo tanto con baja irradiancia solar – y mucha variación estacional en ésta), con alta densidad de población y gran consumo de electricidad per cápita como Reino Unido y Alemania salen especialmente mal parados. En particular, encontramos que el Reino Unido necesitaría aproximadamente el 25% de su territorio sólo para cubrir sus actual consumo eléctrico con solar, y más del 100% para cubrir su actual consumo de energía final. Para países como España o EEUU, con menor densidad de población, los ratios se mantendrían por debajo del 2% (electricidad) y 10% (energía final). Finalmente, en Australia esta ocupación requeriría una parte prácticamente despreciable frente a la superficie total del país.

Datos extraídos de las Figuras 5 y 6 del artículo original.

Así pues, noticias cómo “El Reino Unido instaló 37 veces más potencia fotovoltaica en 2017” (La Vanguardia, 23-4-2017) son aún más paradójicos puesto que esta fuente de energía será con seguridad marginal en el hipotético futuro mix renovable de este país.

Para tratar de contextualizar mejor las implicaciones de estas magnitudes intermedias (2%-10%-15%), estimamos la proporción de tierras necesarias para renovables en función de la superficie estimada como “no usada” para cada país. Es decir, tratamos de tener en cuenta los diferentes contextos nacionales en relación a la competición de tierras. Como se puede apreciar en la figura siguiente, según nuestros cálculos, el Reino Unido no dispondría de superficie disponible ni siquiera para cubrir su actual demanda de electricidad, mientras que Alemania no podría autoabastecerse energéticamente con renovables. España requeriría algo menos del 10% de la superficie disponible para cubrir su demanda actual de electricidad, y el 40% para satisfacer la energía final (números similares aunque algo mayores a los obtenidos para EEUU). Encontramos a Australia de nuevo en el extremo opuesto, con requerimientos respecto de la superficie disponible cercanos al 0%.

Datos extraídos de las Figuras 5 y 6 del artículo original.

Como es previsible, la réplica de la estimación de las necesidades de tierra para cubrir la energía final empeora la situación, teniendo en cuenta que la electricidad es una fracción (entorno a ¼ en la mayoría de países) del total consumido energético (ver Figura 6 en el artículo original). Otro factor que empeora la estimación para los llamados países “ricos/desarrollados” es tener en cuenta la huella energética.

Como cualquier estudio, este análisis tiene sus limitaciones y deficiencias, que esperamos afrontar en el futuro. Por ello los resultados deben de ser interpretados en términos de órden de magnitud. En todo caso, éstos indican que, dependiendo de las características de cada país (socioeconomía y potencial sostenible renovable), la disponibilidad de tierras puede ser un límite significativo en la transición a sistemas nacionales 100% renovables. Así, la transición a las energías renovables, que no olvidemos es obligatoria en las próximas décadas, en caso de querer mantener los actuales niveles de consumo podría provocar nuevas vulnerabilidades y/o reforzar las ya existentes en términos de seguridad energética y alimentaria, así como de conservación de la biodiversidad.

El artículo original (en inglés) se puede encontrar aquí , y aquí se puede descargar una versión sin copyright del mismo.

Iñigo Capellán-Pérez, Carlos de Castro e Iñaki Arto

Artículo original

Capellán-Pérez, Iñigo, Carlos de Castro, and Iñaki Arto. “Assessing Vulnerabilities and Limits in the Transition to Renewable Energies: Land Requirements under 100% Solar Energy Scenarios.” Renewable and Sustainable Energy Reviews 77 (September 2017): 760–82. doi:10.1016/j.rser.2017.03.137.

 


Publicación artículo científico sobre la disponibilidad de recursos energéticos fósiles y el cambio climático

Acceso al post original en BC3-News.

El equipo multidisciplinar ha publicado el siguiente artículo en el journal “Energy & Environmental Science” centrado en las implicaciones de la incertidumbre de disponibilidad de recursos fósiles sobre los escenarios climáticos futuros: :

Capellán-Pérez, Iñigo, Iñaki Arto, Josué M. Polanco-Martínez, Mikel González-Eguino, and Marc B. Neumann. “Likelihood of Climate Change Pathways under Uncertainty on Fossil Fuel Resource Availability”, Energy & Environmental Science 9, no. 8 (August 2, 2016): 2482–96. doi:10.1039/C6EE01008C. (open-access)
http://pubs.rsc.org/en/content/articlelanding/2016/ee/c6ee01008c

La percepción de la abundancia de recursos energéticos fósiles (petróleo, gas y carbón) ha determinado tradicionalmente las políticas energéticas y climáticas en la mayoría de países del mundo. Así, las transiciones energéticas se suelen planificar (y modelar) como transiciones principalmente dirigidas por la demanda de recursos. Sin embargo, existe una creciente literatura científica que apunta a que esta hipótesis está sujeta a una gran incertidumbre y es, por lo tanto, discutible. El caso del petróleo es paradigmático: aunque desde finales de los 1990 existían trabajos publicados en relación al probable alcance del máximo global de producción de petróleo en la década de los 2000s (conocido popularmente como “peak oil”), apenas tuvieron repercusión en el ámbito académico ni en la agenda política. Sin embargo, según la Agencia Internacional de la Energía, el pico de producción de petróleo convencional se alcanzó a mediados de la década pasada. Hasta el momento las consecuencias no han sido tan dramáticas como se había pronosticado debido principalmente al surgimiento con un ímpetu inesperado de la tecnología de fracking en EE.UU. Sin embargo, la explotación de combustibles no convencionales también está sujeta también a una enorme incertidumbre debido a la novedad que supone su extracción a gran escala.

En este trabajo hemos tratado de analizar esta incertidumbre mediante la revisión de la literatura y la implementación de los recursos energéticos fósiles disporefnibles en un modelo de análisis integrado de cambio climático, en combinación con la incertidumbre en la sensibilidad climática de equilibrio. En este artículo nos hemos centrado en el análisis de escenarios de referencia, ie., escenarios que no consideran políticas climáticas adicionales.

Aunque encontramos que el agotamiento de los recursos reduciría las emisiones acumuladas a final de siglo respecto de los escenarios actuales (Fig. 1 panel A), es muy probable que el uso de los combustibles fósiles disponibles a lo largo del siglo provoque un cambio climático de dimensiones peligrosas (Fig. 1 panel C), i.e. 88% de superar un incremento de temperatura de 2º en el año 2100).

Figura 1: Trayectorias de emisiones totales acumuladas de CO2, forzamiento radiativo total y cambio de temperatura (2005-2100), y comparación con el rango del 5º Informe del IPCC para los escenarios de referencia (sin políticas adicionales de mitigación) para el año 2100. Los tonos grises representan los rangos de incertidumbre (rango total, 5–95%, 25–75%), la línea negra representa la mediana. (Para más detalles, ver la Figura 4 del artículo publicado).

Figura 1: Trayectorias de emisiones totales acumuladas de CO2, forzamiento radiativo total y cambio de temperatura (2005-2100), y comparación con el rango del 5º Informe del IPCC para los escenarios de referencia (sin políticas adicionales de mitigación) para el año 2100. Los tonos grises representan los rangos de incertidumbre (rango total, 5–95%, 25–75%), la línea negra representa la mediana. (Para más detalles, ver la Figura 4 del artículo publicado).

Encontramos que el conjunto de recursos fósiles estará probablemente en su fase de declive durante la segunda mitad del siglo XXI (y seguramente antes de esa fecha debido a la no consideración en el modelo aplicado de restricciones a las tasas de extracción). Así, la transición hacia las renovables tendría que producirse antes de lo usualmente considerado. No obstante, recordamos que se estaría lejos de solucionar así al problema del cambio climático y nuestros resultados refuerzan las razones que justifican la necesidad de una acción global y rápida.

Por lo tanto, es probable que se necesiten más inversiones que las habitualmente consideradas para transitar a un sistema basado en energías renovables (lo que permitiría que las políticas de mitigación fueran menos costosas). Así, entre las recomendaciones políticas el trabajo pone especial énfasis en la necesidad de incrementar la investigación y niveles de inversión para el desarrollo y expansión de las energías renovables y tecnologías asociadas (e.g. gestión de la intermitencia) a nivel global. Las estrategias de anticipación son claves desde un punto de vista de sistema energético y climático.

Para aquellos interesados en la metodología y más detalles del trabajo, el artículo original en inglés está disponible en acceso abierto en el siguiente enlace:

http://pubs.rsc.org/en/content/articlelanding/2016/ee/c6ee01008c

Iñigo Capellán Pérez


Implicaciones de la (baja) densidad energética solar eléctrica

Hoy traemos un pequeño ejemplo para ilustrar las implicaciones de la (mucho) menor densidad energética de las energías renovables eléctricas en comparación con las fósiles:

Figura 1: Densidad energética por fuente renovable. Fuente: (Smil 2008), (de Castro et al. 2011, 2013a, 2013b)

Como se aprecia en la figura, las renovables, debido a sus características, son capaces de dar entre 1 y 2 órdenes de magnitud menos de energía eléctrica por superficie. Es importante resaltar que estos números no son especulativos ni teóricos, sino que se trata del resultado de sencillos análisis que toman un parque eólico o una planta solar (fotovoltaica o de concentración) real, y calculan la densidad energética mediante los datos de generación (reales) y de ocupación de superficie (reales también). Como se ve, el rendimiento de los biofuels es desolador.

Dicho ésto, el ejercicio planteado es simple, y responde directamente a la pregunta:

¿Qué superficie sería necesaria para cubrir la demanda actual de energía eléctrica considerando que se cubriera sólo con energía solar por comunidad autónoma en España (asumiendo que cada territorio es autosuficiente)?

 En vez de tomar datos actuales de densidad energética, se toma el intervalo propuesto por (de Castro et al. 2013b) para la evolución probable de diferentes parámetros técnicos en el futuro. Aunque obviamente existe margen para la mejora tecnológica, existen los límites termodinámicos que son infranqueables y de los que la tecnología actual no anda tan lejos: por ejemplo, la Ley de Betz en la eólica (sólo puede convertirse menos del 59 % de la energía cinética en energía mecánica usando un aerogenerador), pero también el principio de conservación de la energía (es decir no se pueden poner los molinos muy cerca pues sino se quitarán el viento el uno al otro), o el llamado Límite de Shockley–Queisser en la tecnología fotovoltaica (para una unión única -la más habitual con diferencia-, el límite absoluto de conversión se encuentra por debajo del 34%).

Además, se ha tenido en cuenta la diferencia irradiancia solar que llega según la geografía, que como se ve varía entre 900 kWh/m2 en la costa cantábrica y 1500 kWh/m2 en el sur de la península:

Figura 2: Irradiancia solar en España. Fuente: http://re.jrc.ec.europa.eu/pvgis/

Simplificaciones:

(1) se asume que toda la potencia se instala sobre suelo. Aunque existe potencial en las áreas urbanas, lo cierto es que estudios detallados han concluído que, con el urbanismo y configuración actual de las ciudades, menos de un 5% de las superficies urbanas estarían disponibles para instalación de placas fotovoltaicas.

(2) No consideración de otras fuentes renovables (eólica, hidroeléctrica, etc.). Se trata de un objetivo teórico de ilustración de las características de la tecnología solar.

 

RESULTADOS:

1. En términos de superficie total

Figura 3

2. como % de la superficie de cada CCAA

Figura 4

Observemos los resultados: en primer lugar, en cuanto a superficie total ocupada, destacan Cataluña, Andalucía, Madrid y Valencia con entre 750 y 2500 km2 de ocupación por territorio. Obviamente, hay una correspondencia entre población y la superficie necesaria pues el consumo de electricidad es proporcional a la población. La figura 4, que relativiza las necesidades de tierra disponble respecto del total de cada CCAA, nos proporciona resultados más interesantes: no tanto por las CCAA en cabeza (se trata de territorios pequeños con mucha población), sino por la magnitud de la ocupación de terreno necesaria. Asi, destacan Madrid, con 10-14% del territorio y País Vasco 7,5-13%. Y a nivel estatal, encontramos entre un 1 y un 2,5% del territorio.

Y aquí viene la pregunta fundamental:

 ¿es ésto mucho, o poco?

Pues depende de lo tecnófilo que uno sea.

Un indicador que nos podría servir de comparación es la Huella Ecológica. En España, según este indicador, las necesidades para ser sostenibles con nuestro consumo actual energético, son casi del triple de la biocapacidad de nuestro territorio. Sólo las necesidades de energía requerirían casi el doble de territorio del que disponemos (principalmente necesidades de bosques para absorber las emisiones de CO2 asociadas al consumo de energía). Así que frente a este indicador, parece que los parques renovables ocuparían relativamente poco. Es verdad que si la energía fotovoltaica en España tiene una tasa de retorno energético (TRE) de menos de 2,5 (Prieto & Hall 2013), significaría que actualmente necesita de las energías fósiles, requiriendo por tanto indirectamente bosques para absorber sus emisiones (las del cemento de los pilares de los paneles, la de los camiones que transportan los materiales, etc.). Así pues, las necesidades de territorio medidas bajo este indicador de la Huella Ecológica, seguirían siendo muy altas, mucho más que ese 2% aproximado que requerirían las infraestructuras solares de forma directa (recordar que al contrario que la eólica, la solar no es tan fácilmente compatible con los dobles usos del terreno).

Por otro lado, las necesidades de energía de España son mucho mayores que las que proporciona la electricidad. Ese 2% aproximado de territorio sería para proveernos del consumo actual de electricidad que es una parte de la energía que necesitamos en España (el 23,4% de la energía final en 2013) y se supone que una parte del consumo eléctrico del futuro. Una electrificación del sector transporte o de otros usos hoy basados en petróleo y gas natural, significaría necesitar aún más territorio.

Un 2% no es tanto, si lo comparamos con las necesidades de territorio que cultivamos. Por ejemplo, nuestras viñas dedicadas al vino ocupan un porcentaje similar del territorio. Pero no son territorios comparables, una cosa es una infraestructura industrial y otra cosa “el campo”. La suma de toda nuestra superficie ya artificializada (carreteras, líneas de tren, industrias, ciudades, pueblos, etc.) ocupan aproximadamente un 4% del territorio español, el resto es “campo”. Así pues de lo que estamos hablando es de aproximadamente incrementar un 50% lo que ya tenemos hecho. Y obviamente seguirían siendo las “Castillas” y Extremadura, las que darían el territorio “productivo” a madrileños, vascos y catalanes, porque si es difícil destinar un 2% del territorio, cuando superamos el 10% hablaríamos de “plaga”, como los invernaderos de Almería.

Iñigo Capellán Pérez y Carlos de Castro Carranza

Referencias

  • (de Castro et al. 2011) De Castro, Carlos, Margarita Mediavilla, Luis Javier Miguel, and Fernando Frechoso. “Global Wind Power Potential: Physical and Technological Limits.” Energy Policy 39, no. 10 (October 2011): 6677–82. doi:10.1016/j.enpol.2011.06.027.
  • (de Castro et al. 2013a) De Castro, Carlos, Óscar Carpintero, Fernando Frechoso, Margarita Mediavilla, and Luis J. de Miguel. “A Top-down Approach to Assess Physical and Ecological Limits of Biofuels.” Energy 64 (Enero 2014): 506–12. doi:10.1016/j.energy.2013.10.049.
  • (de Castro et al. 2013b) De Castro, Carlos, Margarita Mediavilla, Luis Javier Miguel, and Fernando Frechoso. “Global Solar Electric Potential: A Review of Their Technical and Sustainable Limits.” Renewable and Sustainable Energy Reviews 28 (Diciembre 2013): 824–35. doi:10.1016/j.rser.2013.08.040.
  • (Prieto & Hall 2013) Prieto, Pedro A., and Charles A. S. Hall. Spain’s Photovoltaic Revolution: The Energy Return on Investment. 2013th ed. Springer, 2013.
  • (Smil 2008) Smil, Vaclav. Energy in Nature and Society: General Energetics of Complex Systems. MIT Press, 2008.

¿Soluciones tecnológicas? El caso de las renovables y la permacultura

La transición energética (uno de los problemas) requeriría un tiempo del que ya no disponemos; esto implica que la transición hacia energías renovables (inevitable por otra parte) no será suave ni en un modelo de simple cambio de modelo energético global.

Las renovables no pueden sustituir a las fósiles y mantener a la vez esta Civilización.

Las renovables son intrínsecamente intermitentes y requieren materiales que no son renovables (con sus correspondientes picos de uso), los trabajos de Ted Trainer, Pedro Prieto, Antonio Turiel y Antonio García-Olivares puestos en conjunto serían suficientes para desbancar cualquier argumento tecno-optimista.

La Historia nos dice que las transiciones energéticas se hicieron en épocas de bonanza energética: cuando inventamos la agricultura la energía utilizada de los animales domesticados estaba en ascenso, el carbón no sustituye a la leña, primero se alimenta de ella para montar la infraestructura que necesitó, el petróleo no sustituyó al carbón, se necesitó una primera Revolución Industrial basada en el carbón para que éste se convirtiera en la sangre que bombea nuestra actual civilización. Y la nuclear y el gas natural se han desarrollado durante el ascenso del consumo del petróleo. Por primera vez en la historia de la humanidad se quiere hacer una transición renovable partiendo de un descenso de las fuentes que alimentarían esa transición. Es de un tecno-optimismo que ignora la Historia; propio de quizás el mayor sesgo cognitivo y mito cultural que hoy nos coarta los verdaderos cambios a los que tenemos que adaptarnos.

Desde nuestro grupo hemos mostrado que por límites de materiales, suelos y tiempo no pueden dar ni la mitad del consumo que hoy nos dan las energías fósiles y nuclear. Hemos mostrado que es inevitable durante los próximos 20 años que el sector transporte (clave en nuestro mundo global) sea uno de los sectores que primero sufrirán cambios y descensos importantes (si no lo está haciendo desde 2008).

Y en situación de transición-colapso de las demás energías y de la propia civilización industrial los límites serán aún inferiores, muy inferiores:

En situación de decrecimiento económico: ¿dónde vamos a encontrar el capital para el mantenimiento de una red energética renovable?

En situación de decrecimiento del uso de minerales: ¿dónde vamos a encontrar los materiales?

En situación de decrecimiento energético: ¿dónde vamos a sacar las grandes máquinas que construyen y levantan con petróleo los molinos eólicos o los parques solares?

En situación de colapso: ¿Quién va a disponer de la compleja tecnología que requieren las habitaciones blancas para fabricar paneles fotovoltaicos, dónde se van a disponer los residuos que generen las palas de los molinos o las células fotovoltaicas, qué técnico reparará el inversor de alta potencia o el panel deteriorado? (La situación puede ser similar a la vivida decenas de veces en aquellos proyectos del Tercer Mundo en los que se instala un sistema fotovoltaico en tejados de poblaciones empobrecidas que a los 10 años ya no funcionan porque nadie puede repararlos y/o no se tiene el capital para hacerlo).

Y una observación que se suele obviar, las energías renovables son precisamente las que usa la biosfera (Gaia); sin un cambio de mitos, serán una competencia más con ella, no una colaboración (por ahora de hecho están contribuyendo a la crisis ecológica, y el caso paradigmático son los biocombustibles).

En un mundo que usará renovables a la vez que huye de las urbes y va colapsando, el peligro del deterioro de los ecosistemas (deforestación, desertización, sobre pesca, sobre caza, etc.) puede incluso aumentar, haciendo del colapso algo más largo y profundo.

La permacultura valdría para 500 o 1000 millones de habitantes humanos, no para 7000 y quizás ni siquiera para 3500 millones. Los burros y caballos que sustituirían a los tractores, la leña que sustituiría la calefacción de gas natural, etc. requerirán más biomasa, no menos, al menos durante esa transición-colapso. Demasiada biomasa pasa ya por manos humanas.

En el siglo XIX se alimentaba a menos de 2000 millones de personas, en el XXI, si no olvidamos, tendremos técnicas mejores (más conocimientos ecológicos), pero menos biodiversidad, más caos climático (las inercias de este por ejemplo harán que durante miles de años siga creciendo el nivel del mar aunque la humanidad vuelva a las cavernas mañana), menos bosques, menos tierras fértiles etc. de las que dispusimos hace 200 años. Pensar que seremos muchos más que en el siglo XIX es de un tecno-optimismo injustificado. Volveremos a ello por otra vía.

Carlos de Castro Carranza

 


Documental – “Fractura, la maldición de los recursos”

Difundimos el documental “FRACTURA: LA MALDICIÓN DE LOS RECURSOS” (30 min.), que aborda la problemática de la escasez de recursos energéticos en la actualidad y acerca al gran público el concepto del Fractura hidráulica (Fracking) y sus consecuencias medioambientales. Made in Euskadi, cuenta además con la participación de nuestra compañera Margarita Mediavilla.


Transición hacia una ciencia, tecnología y sociedad sostenibles

Del 23 AL 26 DE SEPTIEMBRE de 2013. Valladolid, Salón de Actos de la Escuela de Ingenierías Industriales (sede Paseo del Cauce).  

El cambio climático y la limitación de los recursos materiales y energéticos son algunos de los problemas de insostenibilidad ambiental que contribuyen a la crisis global del modelo de desarrollo actual. Los cambios necesarios para alcanzar un modelo de desarrollo sostenible deben impulsarse desde todos los ámbitos de la sociedad, en una transición necesaria, que probablemente ya ha comenzado. La ciencia y la tecnología son también protagonistas de esta transición. Este curso pretende abrir las puertas a la reflexión sobre los cambios que deben producirse en la ciencia, la tecnología y la sociedad para alcanzar un desarrollo justo y sostenible, fijando la atención en algunas materias especialmente significativas.
Descarga el dosier del curso con el currículum de los ponentes aquí.

Antonio Turiel: ¿por qué esta crisis no acabará nunca?

Òscar Argumosa: ¿qué es la Permacultura?

Jordi Pigem: ¿es nuestra forma de ver la realidad la raíz de esta crisis?

Javier Gómez: ¿confiamos demasiado en la tecnología como solución a nuestros problemas?

 

Carmen Velayos: ¿cómo debe ser una ética para la sostenibilidad?

 

Santiago Cáceres: ¿resuelve la tecnología los graves problemas sociales o los agudiza?

 

Carlos de Castro: ¿necesitamos nuevos paradigmas científicos?

 

 

 

 

La nueva realidad: Implicaciones de la nueva ciencia para una sociedad sostenible. Jordi Pigem Pérez. Doctor en Filosofía y escritor

¿Quién se atreve a predecir hoy el futuro? Jordi Pigem comienza su charla hablando de los cambios que se han producido desde 1972, el año en que se habló por primera vez de sostenibilidad. En aquella época eran muchos lo que hablaban de futuro y sus visiones eran mucho más optimistas que las que ahora nos atrevemos a imaginar.(ver más)

Entrevista a Jordi Pigem, audio de la charla

Límites de recursos energéticos y materiales: esta crisis no acabará nunca. Antonio María Turiel Martínez. Director del Departamento de Oceanografía Física del CMIMA (CSIC)

Antonio Turiel nos ofrece una visión del mundo desde la perspectiva energética. Habla del petróleo y sus perfiles de agotamiento y de  todo lo que ello supone para la economía global. Esta visión del mundo choca frontalmente con la que nos ofrecen los medios de comunicación. Pero como repite Antonio, “éste es el mundo en el que vivimos”, – See more at: http://www.eis.uva.es/energiasostenible/?page_id=1463#sthash.c6bz5SST.dpuf

Antonio Turiel nos ofrece una visión del mundo desde la perspectiva energética. Habla del petróleo y sus perfiles de agotamiento y de  todo lo que ello supone para la economía global. Esta visión del mundo choca frontalmente con la que nos ofrecen los medios de comunicación. Pero, como repite Antonio, “éste es el mundo en el que vivimos”  (ver más)

 pdf de la presentación de Antonio Turiel, entrevista a Antonio Turiel, audio de la charla

Problemas éticos de la ciencia y tecnología en una sociedad sostenible. Carmen Velayos Castelo. Profesora titular de Filosofía Moral y Política. Universidad de Salamanca

Carmen Velayos nos habla de la sostenibilidad como concepto político y ético.  Así como la Revolución Francesa introdujo los ideales de Igualdad, Libertad y Fraternidad, ahora tenemos que añadir a éstos también el ideal de Sostenibilidad.(mas)

Entrevista a Carmen Velayos

La tecnología, ¿resuelve los graves problemas sociales y ambientales o los agudiza? Santiago Cáceres Gómez. Profesor titular de Tecnología Electrónica. Universidad de Valladolid

Los medios de comunicación suelen ofrecer abundantes datos sobre las bondades de la tecnología, por eso  Santiago Cáceres en esta charla incidirá en sus problemas.  Se  suele pensar que más ciencia más tecnología tendremos, y que a más tecnología más beneficios económicos, pero numerosas experiencias nos muestran que ésto no es siempre cierto. (más)

Audio de la charla, pdf de la presentación de Santiago Cáceres, entrevista a Santiago Cáceres

Permacultura: cultura para la sostenibilidad. Óscar Argumosa Sáinz. Presidente de Permacultura Cantabria

La charla de Óscar Argumosa se sale del ámbito  académico para hablar de las iniciativas prácticas que están intentando construir una tecnología y una sociedad sostenible desde la base. La Permacultura nace de la evidencia del pico del petróleo y su nombre hace referencia a la necesidad de buscar una cultura que no sucumba con el agotamiento de los recursos fósiles, una cultura diseñada para durar. (más)

pdf de la presentación de Óscar Argumosa, entrevista en vídeo, audio de la charla

 Necesidad de nuevos paradigmas holísticos en la ciencia y la tecnología. Carlos de Castro Carranza. Profesor titular del Departamento de Física Aplicada. Universidad de Valladolid

Partiendo de la conocida la cita de Einstein que argumenta que no es posible encontrar soluciones a los problemas usando la misma lógica que ayudó a crearlos, Carlos de Castro reflexiona en esta charla  sobre nuestra forma de pensar y sobre eso que llamamos ciencia (más)

audio de la charla, pdf de la presentación de Carlos de Castro, entrevista a Carlos de Castro

 

Retos de la Educación, la Investigación y la Ciencia para una sociedad sostenible. Javier Gómez González. Profesor del departamento de Sociología. Universidad de Valladolid

Javier Gómez propone que estudiemos la tecnología repasando lo que han dicho de ella los historiadores y nos habla de tres momentos: la gran ilusión, el gran desencanto y la gran tarea (más)

Pdf de la presentación de Javier Gómez parte 1, parte 2, entrevista a Javier Gómez, audio de la charla

Mesa redonda: Transición hacia una ciencia, tecnología y sociedad sostenibles. Javier Gómez González,  Óscar Carpintero Redondo, Santiago Cáceres Gómez

En la mesa redonda tenemos a Santiago Cáceres, que retoma el tema de su charla del día anterior ofreciendo, en este caso, opciones  para reorientar la tecnología hacia otros valores. Es preciso  hacerla más participativa, holista y consciente de su impacto social y ambiental. Además existen ya tecnologías que se orientan hacia estos valores de las que Santiago da varios ejemplos.

Por otra parte el economista Óscar Carpintero nos habla del metabolismo de la economía, es decir, de los recursos naturales que ésta necesita y los residuos que produce. Cuando una civilización tiene un sistema socioeconómico cuyo metabolismo no puede ser soportado por el ecosistema donde vive  termina siendo sustituido por otro, de forma más o menos violenta.  ¿Cómo realizar esta transición? Una economía que busque redistribuir,  basada en la idea de límite y que ponga el bienestar social y la sostenibilidad en el objetivo en lugar del crecimiento del PIB  debería ser la base.

 

Pdf de la presentación de Santiago Cáceres, pdf de la presentación de Óscar Carpintero, audio de la mesa redonda

 

 

 

 


Nuestro futuro energético

No tenemos una bola de cristal para ver nuestro  futuro energético, pero  hemos recopilado datos muy diversos y los hemos juntado en un modelo matemático simulado por ordenador. Un modelo de ordenador no es un oráculo, pero ese “recopilar datos diversos y ponerlos juntos” es un ejercicio muy potente porque permite mirar la realidad como desde una avioneta, desde arriba, con una perspectiva global; algo poco habitual en esta sociedad actual, tan compleja y tan especializada.

Hemos usado este modelo matemático para estudiar dos cosas vitales en nuestra sociedad: la energía y la economía. Juntamos los datos del crecimiento económico y la demanda de energía con los estudios de los geólogos acerca de las reservas de petróleo, gas natural, carbón, uranio y energías renovables.

El panorama que se ve desde arriba nos lanza un mensaje muy claro: esto no puede seguir como hasta ahora. No es el mensaje de siempre, no sólo decimos que esto no “debe” seguir porque es perjudicial para el planeta. No. Decimos, simplemente, que nuestros datos muestran que no vamos a continuar por este camino, no es posible. No tenemos petróleo para continuar con el crecimiento económico y los patrones de consumo de las últimas décadas. Algo va a cambiar en nuestra sociedad en esta misma década y de forma muy sustancial.

Según las estimaciones de la mayor parte de los geólogos y según los datos que estamos observando estos últimos años, estamos viviendo el estancamiento y declive de la extracción de petróleo, y no vamos a poder sustituirlo con otras tecnologías. Aunque nadie sabe dónde puede llegar la ciencia en el futuro, sí sabemos que las tecnologías necesitan años e incluso décadas de desarrollo y ya no tenemos tiempo. Los biocombustibles o los vehículos eléctricos, que podrían sustituir ahora mismo al petróleo, son tecnologías muy limitadas, poco más que parches. Parches, además, con efectos secundarios indeseables, especialmente los biocombustibles, que compiten de forma muy preocupante con la alimentación humana.

Ni las energías renovables ni la nuclear van a servir tampoco para superar el declive del petróleo por una razón evidente: estas tecnologías nos proporcionan electricidad, mientras el petróleo es un combustible líquido, muy versátil y ligero, imprescindible para el transporte y la agricultura actuales.

Si el declive del petróleo se espera para esta década, el resto de los recursos energéticos no van a durar mucho más. El gas natural, el carbón y el uranio probablemente encuentren sus declives antes de la primera mitad del siglo. Esto nos dejará sin los combustibles que generan la mayor parte de la electricidad, aunque, en el caso de la energía eléctrica, la sustitución es un poco más sencilla porque el declive del carbón, gas y uranio no es tan inminente y las energías renovables están más desarrolladas.

Aunque el mensaje dominante en los medios de comunicación y en los discursos políticos huye de estos temas y nos invita a pensar que vivimos en un mundo de recursos naturales y energía prácticamente ilimitada, cada vez son más los estudios científicos que exponen conclusiones similares a las nuestras. Dice mucho de la clase de políticos y medios de comunicación que tenemos el que una noticia de esta envergadura se encuentre en las publicaciones científicas, en informes europeos y en notas marginales de los periódicos, pero esté ausente de las primeras planas y los debates electorales.

En las próximas décadas vamos a experimentar el declive de la mayor parte de los recursos energéticos a los que estamos acostumbrados y la sustitución no siempre va a ser posible. Lo más probable es que tengamos que conformarnos con consumir significativamente menos energía de la que usamos ahora. Si bien es cierto que existen formas de satisfacer las necesidades de los habitantes del planeta consumiendo bastante menos, no es menos cierto que llevamos siglos incrementando nuestro consumo y tenemos una enorme inercia que nos empuja en dirección completamente opuesta al ahorro.

Asumir el reto de la crisis energética supone enfrentarse a un gran cambio global, un cambio en la industria, la agricultura, el transporte, el urbanismo y la vivienda, pero, sobre todo, un gran cambio de mentalidad colectiva que necesitará del  abandono del consumismo y el crecimiento como pilares de la sociedad. Es preciso que todos vayamos tomando consciencia del problema cuanto antes y asumamos la necesidad del cambio, ya que el declive de los recursos no es una opción. Si nuestras sociedades no son capaces de aplicar medidas de ahorro, la disminución de recursos se hará de igual manera y serán la pobreza, la desigualdad y la recesión económica quienes, probablemente, se encarguen de disminuir el consumo energético.

Margarita Mediavilla Pascual, marzo 2012.

  • Un borrador del artículo que describe el modelo y  los resultados de forma detallada en castellano se puede descargar aquí.
  • La referencia del artículo publicado en Energy Policy es:

The Transition toward renewable energies: physical limits and temporal conditions, Margarita Mediavilla, Carlos de Castro, Iñigo Capellán, Luis Javier Miguel, Iñaki Arto, Fernando Frechoso. Energy Policy, vol 52, enero 2013, páginas 297-311. (Accepted Author Manuscript available for download here).

 



Richard Heingberg, tan sencillo y tan importante

Me gustaría compartir un video de Richard Heinberg, profesor norteamericano y uno de los primeros divilgadores del pico del petróleo. A Richard tuve el placer de conocerle personalmente hace unos pocos años cuando vino a Valladolid invitado por la Cátedra de Energías Renovables. Me sorprendió que fuera una persona tan sencilla, que hablase poco y, sobre todo, que escuchase mucho más de lo que hablaba. Sencillo, claro, sensato, pocas personas dicen cosas tan importantes en tan poco tiempo. Me pregunto por qué nuestros políticos no nos hablan así y por qué no nos hablan de estos temas, que, en mayor o menor medida, casi todos “nos lo olemos”.

Marga Mediavilla