Expertos asustados y realimentaciones

Quizás los expertos de cada campo quieren llamar la atención para que los escuchemos y por eso exageran y ven solo sus propios ombligos. Pero en realidad los informes de los expertos tienden a ser conservadores por dos razones fundamentales:

1. Porque  hay una fuerte tendencia a que el experto lo sea en un campo realativamente pequeño e ignore en la práctica y en su visión mental (sesgos cognitivos) el resto de temas. En realidad no hay expertos del sistema como conjunto; yo solo conozco a un puñado de personas en todo el Planeta (¿por lo agobiante que es?) que traten de tener en la cabeza las implicaciones simultáneas y en realimentación de algunas “variables” importantes como las de la figura:

 

2. Los expertos suelen publicar en revistas científicas en las que existen fuertes tendencias a aumentar los sesgos cognitivos relacionados con la Autoridad, el Promedio, seguir la “moda”, etc. (esto lo ampliaremos en otros posts), con lo que resultados que pueden sonar radicales no son fácilmente admitidos (nuestro grupo está embarcado en pedir financiación para nuestras investigaciones y no se nos ocurre titular el proyecto así: “Sistema de transporte en lo que quede de España durante el Colapso de la Civilización: escenarios y modelos de dinámica de sistemas hasta el 2050”).  Además está el hecho de que el científico experto en inteligibilidad de la palabra en recintos acústicos o en espectroscopía Raman o en lo que sea (la inmensa mayoría de nuestros científicos) tiende no solo a ignorar el resto de campos, sino que existe cierta prepotencia a la hora de juzgar el campo de los demás, sobre todo si este tiene implicaciones humanas, sociales, económicas o políticas en las que todo ser humano se considera experto; es decir, si como físico yo cuento a alguien algo sobre inteligibilidad de la palabra en recintos acústicos me escuchará y si soy hábil, con cierto interés. Pero si le hablo de las consecuencias que puede tener el hecho de que las energías renovables están muy limitadas para sustituir a las fósiles, entonces la discusión está servida con el químico, el economista, el taxista, el peluquero, mi tía o mi sobrino, incluso pondré muy nervioso al experto en parques fotovoltaicos o eólicos. Sencillamente el segundo tema es demasiado importante para ignorarlo y todos ya tenemos formadas ciertas opiniones.

En cualquier caso, si los expertos de cada campo no han perdido los nervios, basta con hacer el esfuerzo de leer sus informes globales o simplemente citar algunas de sus frases para asustarse: caos climático, pico del petróleo, 6ª Gran Extinción… Y lo peor no es eso, son, una vez más, las realimentaciones.

Los modelos de dinámica de sistemas que hemos trabajado en el Grupo de Energía y Dinámica de Sistemas de la UVa, tienden a dar situaciones críticas cuando se analiza el cenit de petróleo y sus consecuencias; si al problema energético se le añaden realimentaciones con el caos climático, incluso siendo muy optimistas con una transición renovable rápida y sin tener en cuenta otros problemas y sobrepasamientos, los modelos tienden a dar resultados de colapso.

Modelos como los famosos de Los Límites del Crecimiento de los Meadows (que la realidad se empeña en seguir tras más de 40 años) arrojan un pico de “Civilización” a finales de la década que viene. Pero ellos mismos advirtieron que fueron optimistas (por ejemplo no integraron el problema de las élites).

Mis modelos de energía-caos climático de 2008 no excesivamente optimistas con las renovables ponen ese pico en 2010-2020. Históricamente, ya.

Nadie ha modelado las interacciones entre los seis recuadros (hay más) que destaco en la figura, pero uno intuye que las realimentaciones positivas implican un colapso civilizatorio relativamente rápido (décadas, no muchas generaciones humanas):

Ejemplos (imagine cómo):

1. + caos climático + pérdida de biodiversidad

+ pérdida de biodiversidad – funciones ecosistémicas

- funciones ecosistémicas + caos climático

 

2.

+ desigualdad + inestabilidad geopolítica

+ inestabilidad + élites corruptas

+ élites corruptas + crisis energética

+ élites corruptas + caos climático

+ élites corruptas + desigualdad

 

3.

+ caos climático + desigualdad

+ caos climático + hambre

 

4.

+ crisis energética + desigualdad

+ crisis energética + crisis de agua

+ crisis energética + crisis de suelos y minerales

+ crisis energética + inestabilidad geopolítica

 

5.

+crisis de agua + desigualdad

+ crisis de agua + hambre

 

6.

+ desigualdad + crisis de suelos

+ desigualdad – biodiversidad

+ desigualdad  + riesgos de pandemias

 

7.

+ inestabilidad geopolítica + riesgo de guerra atómica, química o biológica

 

Romper (casi)todos esos círculos viciosos a un tiempo es fácil e inevitable:

Se llama colapso de Civilización.

 Carlos de Castro Carranza.


Estos son mis expertos, si no me gustan tengo otros

Estamos en la siglo XXI, y en la postmodernidad “científica”, tras el fracaso de todos los demás sistemas socioeconómicos (qué memoria -y conocimiento- tan pobre tenemos en Occidente), se yergue entre las ruinas como una verdad monolítica el “No Hay Alternativas” (gracias, siempre, Margaret). En estos tiempos modernos, las decisiones ya no se toman por criterios políticos (o ideológicos, es lo mismo), sino por criterios “científicos”. Igual que la fuerza de la gravedad es para abajo a 9.8 m/s2, cuando los expertos independientes hablan que callen los hombres y deje de funcionar el sentido común si éste tiene la mala suerte de no coincidir con sus análisis objetivos, insesgados y reales.

Los ejemplos, en los últimos tiempos, se acumulan. A la larga lista de palabras desviadas de su significado original para desembarazarse de su potencial transformador o virtudes (desarrollo sostenible, austeridad, etc.) se añade ahora el vocablo “experto”. En principio que los gobernantes se rodeen de expertos que les asesoren no puede sino ser una excelente decisión, al fin y al cabo un buen político no es aquel que sabe de todo sino aquel que sabe cómo tomar las mejores decisiones para la comunidad que gestiona. Pero…

Como (casi) todos sabemos, recientemente el Gobierno ha designado a dedo un grupo de expertos independientes para que sean ellos los que expongan LA solución al sistema de pensiones, y así el Gobierno sólo le quedará aplicarlo exclamando, “No lo decimos nosotros, ¡lo dicen los expertos independientes!, ¡No Hay Alternativa!”. Y es una estrategia de despiste e irresponsabilidad que, sin embargo, funciona. Claro que son expertos independientes, independientes del interés general sobre todo… (¡no entramos aquí en el fondo del asunto sino en la forma!)

Volviendo a temas más habituales en este blog, es interesante comentar brevemente el funcionamiento del “Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático” (IPCC). A pesar de que se trata de un programa que es identificado habitualmente en la calle como de investigación científica (es decir, llevado a cabo sólo por científicos), en realidad se trata de una construcción más amplia que incluye también a representantes políticos. ¿Qué quiere decir esto? Que durante la preparación de los informes, los gobiernos tienen margen para imponer ciertos criterios a los científicos. Esto no impide que luego las conclusiones y “recomendaciones para políticos” (qué ironía) que publica el IPCC sean consideradas como la voz de la “Comunidad Científica”. Pero puesto que la modificación de metodología e hipótesis implica diferentes resultados, volvemos a la historia con la que empezábamos este post.

Un ejemplo palmario es la implementación de los escenarios futuros del IPCC en los años 2000: sin entrar en profundidades, los gobiernos de USA, China y las petromonarquías del Golfo y demás miembros de la OPEP impusieron que todos los escenarios futuros no implicaran la aplicación de políticas adicionales; se trata curiosamente de los mismos estados que rechazaban (aún hoy) la aplicación de políticas de restricción de carbono (mercados o tasas) [Girod et al., 2009 realizan un interesante rastreo de las negociaciones]. Esto es, el mensaje que se transmite es, tras una labor de investigación muy buena, por un lado, que el Cambio Climático tiene un origen antropogénico y que es un problema gravísimo y de máxima urgencia para la humanidad (hasta aquí hablan los científicos), pero que se puede resolver sin políticas específicas… Un gran ejemplo sobre cómo desactivar las iniciativas de paliación del Cambio Climático. Los nuevos escenarios del IPCC se han enmendado en este asunto (al menos esa es la intención inicial), veremos cómo evoluciona el asunto.

También, recientemente, se ha hecho famosa la investigación de Reinhart y Rogoff, que en 2010 divulgaron un artículo, Growth in a time of debt (Crecimiento en una época de endeudamiento). No escribo más, sino que copio literalmente las palabras de Krugman que enlazan con lo anterior:

“El hecho es que Reinhart y Rogoff alcanzaron rápidamente un estatus casi sagrado entre los autoproclamados guardianes de la responsabilidad fiscal; la afirmación sobre el punto de inflexión se trató no como una hipótesis controvertida, sino como un hecho incuestionable. Por ejemplo, un editorial de The Washington Post de principios de este año advertía contra una posible bajada de la guardia en el frente del déficit porque estamos “peligrosamente cerca de la marca del 90% que los economistas consideran una amenaza para el crecimiento económico sostenible”. Fíjense en la expresión: “los economistas”, no “algunos economistas”, y no digamos ya “algunos economistas, a los que contradicen enérgicamente otros con credenciales igual de buenas”, que es la realidad.”

Lo que pone de manifiesto el asunto de Reinhart y Rogoff es la medida en que se nos ha vendido la austeridad con pretextos falsos. Durante tres años, el giro hacia la austeridad se nos ha presentado no como una opción sino como una necesidad. Las investigaciones económicas, insisten los defensores de la austeridad, han demostrado que suceden cosas terribles una vez que la deuda supera el 90% del PIB. Pero las investigaciones económicas no han demostrado tal cosa; un par de economistas hicieron esa afirmación, mientras que muchos otros no estuvieron de acuerdo. Los responsables políticos abandonaron a los parados y tomaron el camino de la austeridad porque quisieron, no porque tuviesen que hacerlo.

En resumen, “tengo unos expertos, pero si no me gustan tengo otros” o cómo (intentar) justificar la ideología con cobertura científica…

“Colaboramos. Soy un experto pero no una autoridad, y el Dr. XXXX es una autoridad pero no un experto.”

Iñigo Capellán Pérez

Referencias

[Girod 2009] < http://www.mikehulme.org/wp-content/uploads/2009/06/2009-girod-et-al-ipcc.pdf >