MODELO MEDEAS-WORLD. Límites climáticos y energéticos (post 3 de 3)

Además del Cambio Climático que hemos visto en el Post 2 existen otros factores limitantes.

MEDEAS tiene en cuenta límites al flujo de los recursos energéticos fósiles, nucleares y renovables y tiene en cuenta las implicaciones en las infraestructuras necesarias de acuerdo a cómo evolucione la Tasa de Retorno Energético (EROI): si el EROI del sistema energético global disminuye, se requieren más infraestructuras energéticas para dar los mismos servicios energéticos a la sociedad.

Con unas infraestructuras dadas, el efecto de una disminución del EROI es pues cubrir menos energía final en el sistema. El efecto introducido es dinámico, de tal forma que no importa el nivel final del EROI del sistema (siempre que sea mayor que uno), sino la velocidad de variación de ese EROI. Si se ponen demasiado rápidamente infraestructuras energéticas de baja EROI, baja el EROI del sistema rápidamente con un efecto de inadaptación mayor que si se va más lento. Para facilitar las cosas a los escenarios, MEDEAS da por supuesto que tenderán a crecer más rápido los nuevos sistemas energéticos renovables con mayor EROI; algo que no es así siempre pero que supone un sistema más inteligente del que tenemos ahora.

Para la realimentación de los flujos energéticos, la idea principal es dejar al usuario la opción de escoger posibles curvas de producción máxima anual para los recursos no renovables, atendiendo a la literatura basada en las curvas de Hubbert o similares. Se toman distintas curvas como puntos de partida y si la demanda esperada de alguno de los recursos no renovables supera en algún momento la oferta máxima de acuerdo a esas curvas de Hubbert, se limita a esa oferta y luego se filtra a la economía. Para las fuentes renovables se escoge un límite máximo (por defecto bajo respecto a la literatura y de acuerdo a nuestras publicaciones, aunque no va a tener mucha influencia), y se escoge un crecimiento deseado que se va matizando por la EROI de la fuente concreta.

Se tiene en cuenta además, y de manera por ahora muy conservadora, las necesidades de almacenamiento y de sobrecapacidad a añadir (con sus gastos en infraestructuras materiales y energéticos) para tener en cuenta la intermitencia de estas fuentes. Algunos sistemas o procesos energéticos que bajan muy rápidamente la EROI del sistema en cada escenario no se tienen en cuenta o se minimizan (almacenamiento de CO2, transformación del carbón en líquidos), tampoco se consideran “milagros” energéticos tipo “fusión nuclear con alta EROI”, pero se considera  un aumento de la eficiencia global (a través de una mejora en la intensidad energética), algo que es coherente con el pasado siempre que el sistema crezca, pero más dudoso si el sistema se estanca o decrece. Además, en algunas tecnologías se le añade una mejora a esta mejora global automática.

El resto de Warnings que atendíamos en el post 1 de esta serie se mantienen como tales para seguir manteniendo abierta la discusión y, sobre todo, por la dificultad de generar realimentaciones. Por ejemplo, siguiendo el esquema utilizado para los recursos fósiles energéticos podríamos haber tomado curvas de Hubbert análogas para recursos minerales, pues en algunos de ellos vemos que se sobrepasan las Reservas conocidas. Sin embargo, por seguir generando un modelo conservador, no lo hemos realimentado en base a que la incertidumbre sobre las Reservas y Recursos de los minerales es bastante mayor que los mejor estudiados petróleo, gas natural y carbón, y en base a que la sustitución por otros minerales o la tasa de reciclado permite en teoría –aunque a costa de organización y energía- alejar muchos de esos picos de producción más allá de las décadas de 2030-2050, que es donde ya encontramos las restricciones al crecimiento en todos los escenarios de MEDEAS con las realimentaciones ya hechas.

Es decir, los resultados de MEDEAS para los distintos escenarios hay que tender a verlos como curvas máximas, la realidad probablemente se sitúe por debajo mientras se mantengan las hipótesis de partida.

El mismo razonamiento se aplica al resto de Warnings (uso de agua y suelos por ejemplo). Y se aplicaría a todo lo que no hemos modelado en MEDEAS aún (mundo financiero, desigualdad humana, pérdida masiva de biodiversidad, disrupción de otros ciclos biogeoquímicos además de los que dan lugar al cambio climático, etc.).

Estos son los escenarios BAU y Escenario 2 cuando está MEDEAS-World con las tres realimentaciones: Recursos Energéticos, EROI (estándar) y Cambio Climático (intermedio entre débil y fuerte):

Figura 10. Incremento de temperatura respecto a la preindustrial en los escenarios BAU y Escenario2 a lo largo del siglo XXI.

 

En la Figura 10 observamos que antes del 2035 se cruzará el límite de los 1.5ºC, pero el Escenario2 consigue no sobrepasar los 2ºC. Esta observación vale para todos los escenarios que hemos elaborado: no se evita en ninguno de ellos que se sobrepase el límite de los 1.5ºC a lo largo de este siglo.

Y también de forma generalizada: todos los escenarios ensayados terminan haciendo que la economía deje de crecer para luego decrecer fuertemente a lo largo de este siglo:

Figura 11. Renta global en los escenarios BAU y Escenario2.

 

El Escenario 2, al evitar sobrepasar los 2ºC y aunque ralentiza su crecimiento económico, no evita el colapso del sistema energético-económico mundial en la segunda mitad del siglo XXI.

El enorme esfuerzo que supone el Escenario 2 pareciera quedar en vano:

Figura 12. Millones de Hectáreas ocupadas por infraestructuras solares e hidroeléctricas en el escenario BAU y Escenario2.

 

Las infraestructuras terminan cayendo porque la economía cae, dejando de demandarlas. En la Figura 12 vemos que para el Escenario 2 estaríamos ocupando más de 100 Millones de hectáreas en el mundo con pantanos y plantas fotovoltaicas, lo que supera todas las infraestructuras existentes de todo tipo en todo Europa en el momento presente.

 

Figura 13. Potencia instalada en baterías eléctricas para los escenarios BAU y Escenario2

 

MEDEAS trata de cubrir las necesidades de almacenamiento eléctrico generales primero con bombeo hidráulico inverso y luego con baterías eléctricas. Las necesidades para el transporte las cubre con éstas últimas. MEDEAS, en el Escenario 2, llega a tener una flota de 600 millones de vehículos eléctricos, muchos menos que la flota actual de vehículos fósiles, pero fracasa en el empeño.

Los subsistemas se vienen abajo en todos los escenarios por la confluencia de las tres realimentaciones estudiadas. El intento de evitar el Cambio Climático a base de una sustitución rápida del sistema energético fósil en uno renovable, refuerza las otras realimentaciones limitantes: si lo hacemos muy rápido necesitamos mucha energía (fósil al principio) para extraer y procesar los minerales y materiales de las nuevas infraestructuras, lo que atrae los picos de materiales y hace descender rápidamente las Tasas de Retorno Energético. El descenso de la tasa de retorno exige, para cubrir los consumos que demanda la sociedad fuera del propio sistema energético, añadir una sobrecapacidad de infraestructuras que requieren además unas infraestructuras extra y materiales extra para el almacenamiento de la electricidad. Como el Cambio Climático no desaparece, aunque suponga un mucho menor lastre, el sistema no puede evitar la caída, lo hace desde un sitio más alto y lo hace más rápido, generando la intuición de que la adaptación necesaria posterior sería mucho más difícil (“¿engordar más para morir peor?”).

Las tensiones que resultan en el sistema aparecen más allá de indicadores económicos:

Figura 14. Promedio mundial del Índice de Desarrollo Humano.

 

Dada la correlación actual que existe entre el Índice de Desarrollo Humano y la energía disponible, MEDEAS modeliza el indicador IDH de las Naciones Unidas para los distintos escenarios. Se considera un índice de desarrollo humano alto a partir de 0.8 (el que disfrutamos los países europeos por ejemplo). Los 4 países más empobrecidos del mundo bajo este indicador son Burkina Faso (0.40), Chad (0.40), Níger (0.35) y la República Centroafricana (0.35). MEDEAS no regionaliza ni entiende por ahora de desigualdad humana, por lo que es “optimista” acerca de cualquier posible warning/tensión/límite que podamos imaginar que provenga de ellos.

 

Podemos congratularnos al pensar que el modelo MEDEAS puede mantener el crecimiento económico y energético global en los escenarios de rápida transición renovable hasta al menos el 2050 (aunque con crecimientos que se van ralentizando hacia una economía estacionaria), que es el horizonte temporal para el que de hecho está diseñado MEDEAS. Podemos pensar que a partir de ese momento nuevas transiciones energéticas (renovables no imaginadas aún, fusión nuclear, reactores rápidos de fisión nuclear) o un cambio profundo en la matriz económica, permitiría salir de la tendencia sistemática al colapso que observamos.

Pero lo que en realidad observamos, salvo una fe “creacionista” en milagros tecnológicos u organizativos, es que cuanto más se retrasa la caída, más rápidamente viene esta (efecto Séneca). Algo que una y otra vez encontraron y discutieron ya los Meadows en sus Límites al Crecimiento y revisiones posteriores. MEDEAS refina pero corrobora las principales conclusiones de los Límites al Crecimiento: ya no es evitable el decrecimiento de variables como la energía, la renta mundial, etc. y las cuestiones que ahora se abren son de adaptación al decrecimiento material y energético del sistema y la evitación de los colapsos más catastróficos.

Es verdad que MEDEAS no habilita de hecho políticas de adaptación o de gestión de la demanda, pero pensar en estas debe ser en el contexto del decrecimiento del sistema.

Para los recalcitrantes que piensen que MEDEAS es pesimista por “colapsista”, recordemos que:

El Escenario 2 se come entre el 60% y el 250% (según minerales) de las Reservas conocidas de: cadmio, cobre,  cromo, litio, molibdeno, neodimio, plata y zinc (no todo se lo comen las renovables, pues suponemos que el sistema que crece requiere más de los minerales en extrapolación al pasado). Reciclar a altas tasas requiere organización y energía. Difíciles de imaginar en un sistema en decrecimiento rápido. Y si no colapsara el sistema, las reservas se las comería antes y en mayor cantidad…

En los escenarios no hay realimentaciones limitantes por el uso de suelos y agua. No hay realimentaciones limitantes por la pérdida de biodiversidad, la contaminación, etc. No hay corrupción, burbujas financieras, tensiones geopolíticas, etc.

En los escenarios suponemos que pase lo que pase la eficiencia del sistema para transformar energía en economía siempre va a seguir aumentando (la intensidad energética global va mejorando).

Las gráficas anteriores no han considerado ningún efecto de Tasas de Retorno Energético más allá del concepto estándar del mismo, permitiendo que siga funcionando el sistema con EROI < 5 (lo discutiremos en un próximo post).

Puede parecer que MEDEAS es desesperante porque no hay forma de salvar el sistema de un fuerte decrecimiento o quizás incluso colapso civilizatorio. Pero no es así salvo que uno desee verlo así. MEDEAS muestra la necesidad de un cambio de paradigma económico/energético/material y la necesidad de una fortísima adaptación a un mundo en el que va a decrecer pronto, o muy pronto, los indicadores actuales de economía y energía. MEDEAS no tiene fe ciega en la tecnología y calificarlo como “optimista” o “pesimista” tiene más que ver con el optimismo o pesimismo existencial de cada cual.

 


Publicación artículo científico sobre la disponibilidad de recursos energéticos fósiles y el cambio climático

Acceso al post original en BC3-News.

El equipo multidisciplinar ha publicado el siguiente artículo en el journal “Energy & Environmental Science” centrado en las implicaciones de la incertidumbre de disponibilidad de recursos fósiles sobre los escenarios climáticos futuros: :

Capellán-Pérez, Iñigo, Iñaki Arto, Josué M. Polanco-Martínez, Mikel González-Eguino, and Marc B. Neumann. “Likelihood of Climate Change Pathways under Uncertainty on Fossil Fuel Resource Availability”, Energy & Environmental Science 9, no. 8 (August 2, 2016): 2482–96. doi:10.1039/C6EE01008C. (open-access)
http://pubs.rsc.org/en/content/articlelanding/2016/ee/c6ee01008c

La percepción de la abundancia de recursos energéticos fósiles (petróleo, gas y carbón) ha determinado tradicionalmente las políticas energéticas y climáticas en la mayoría de países del mundo. Así, las transiciones energéticas se suelen planificar (y modelar) como transiciones principalmente dirigidas por la demanda de recursos. Sin embargo, existe una creciente literatura científica que apunta a que esta hipótesis está sujeta a una gran incertidumbre y es, por lo tanto, discutible. El caso del petróleo es paradigmático: aunque desde finales de los 1990 existían trabajos publicados en relación al probable alcance del máximo global de producción de petróleo en la década de los 2000s (conocido popularmente como “peak oil”), apenas tuvieron repercusión en el ámbito académico ni en la agenda política. Sin embargo, según la Agencia Internacional de la Energía, el pico de producción de petróleo convencional se alcanzó a mediados de la década pasada. Hasta el momento las consecuencias no han sido tan dramáticas como se había pronosticado debido principalmente al surgimiento con un ímpetu inesperado de la tecnología de fracking en EE.UU. Sin embargo, la explotación de combustibles no convencionales también está sujeta también a una enorme incertidumbre debido a la novedad que supone su extracción a gran escala.

En este trabajo hemos tratado de analizar esta incertidumbre mediante la revisión de la literatura y la implementación de los recursos energéticos fósiles disporefnibles en un modelo de análisis integrado de cambio climático, en combinación con la incertidumbre en la sensibilidad climática de equilibrio. En este artículo nos hemos centrado en el análisis de escenarios de referencia, ie., escenarios que no consideran políticas climáticas adicionales.

Aunque encontramos que el agotamiento de los recursos reduciría las emisiones acumuladas a final de siglo respecto de los escenarios actuales (Fig. 1 panel A), es muy probable que el uso de los combustibles fósiles disponibles a lo largo del siglo provoque un cambio climático de dimensiones peligrosas (Fig. 1 panel C), i.e. 88% de superar un incremento de temperatura de 2º en el año 2100).

Figura 1: Trayectorias de emisiones totales acumuladas de CO2, forzamiento radiativo total y cambio de temperatura (2005-2100), y comparación con el rango del 5º Informe del IPCC para los escenarios de referencia (sin políticas adicionales de mitigación) para el año 2100. Los tonos grises representan los rangos de incertidumbre (rango total, 5–95%, 25–75%), la línea negra representa la mediana. (Para más detalles, ver la Figura 4 del artículo publicado).

Figura 1: Trayectorias de emisiones totales acumuladas de CO2, forzamiento radiativo total y cambio de temperatura (2005-2100), y comparación con el rango del 5º Informe del IPCC para los escenarios de referencia (sin políticas adicionales de mitigación) para el año 2100. Los tonos grises representan los rangos de incertidumbre (rango total, 5–95%, 25–75%), la línea negra representa la mediana. (Para más detalles, ver la Figura 4 del artículo publicado).

Encontramos que el conjunto de recursos fósiles estará probablemente en su fase de declive durante la segunda mitad del siglo XXI (y seguramente antes de esa fecha debido a la no consideración en el modelo aplicado de restricciones a las tasas de extracción). Así, la transición hacia las renovables tendría que producirse antes de lo usualmente considerado. No obstante, recordamos que se estaría lejos de solucionar así al problema del cambio climático y nuestros resultados refuerzan las razones que justifican la necesidad de una acción global y rápida.

Por lo tanto, es probable que se necesiten más inversiones que las habitualmente consideradas para transitar a un sistema basado en energías renovables (lo que permitiría que las políticas de mitigación fueran menos costosas). Así, entre las recomendaciones políticas el trabajo pone especial énfasis en la necesidad de incrementar la investigación y niveles de inversión para el desarrollo y expansión de las energías renovables y tecnologías asociadas (e.g. gestión de la intermitencia) a nivel global. Las estrategias de anticipación son claves desde un punto de vista de sistema energético y climático.

Para aquellos interesados en la metodología y más detalles del trabajo, el artículo original en inglés está disponible en acceso abierto en el siguiente enlace:

http://pubs.rsc.org/en/content/articlelanding/2016/ee/c6ee01008c

Iñigo Capellán Pérez


Vídeos de la conferencia “Las transiciones energéticas ante el Cambio Climático”

Los días 3 y 4 de Diciembre se celebró la conferencia “Las transiciones energéticas ante el Cambio Climático” en Bilbao organizada por Ekologistak Martxan, Parte Hartuz, Ekopol, Gure Energia, Mugarik Gabeko Ingeniaritza, y la Fundación Hitz&Hitz. La conferencia  abordó preguntas clave como:

¿Cuánta energía consumimos hoy en día, de dónde viene y que impactos genera? ¿Hay alternativas? ¿Qué escenarios se abren ante el pico del petróleo? ¿Cuánta energía es suficiente para una vida digna? ¿Qué significa la soberanía energética? ¿Existen experiencias de transición en marcha? ¿Es posible un cambio energético sin cambio social?

Los vídeos de la conferencia se pueden ver en el siguiente link:

https://tradebu.wordpress.com/konferentzia-bideoak-videos-de-la-conferencia/

 

https://tradebu.wordpress.com/konferentzia-bideoak-videos-de-la-conferencia/


“¿Por qué fracasan las cumbres climáticas?”

Aunque la urgencia de actuar de forma decidida contra el cambio climático es cada vez más perentoria, las cumbres donde se deberían adoptar compromisos fracasan una y otra vez. La complejidad e inercia de un sistema multipolar, la tremenda fuerza de los grupos que se benefician del uso generalizado de los combustibles fósiles, y la propia forma de adoptar las decisiones condicionan unos resultados poco alentadores.

Artículo completo publicado en el número 85 de la revista El Ecologista (Junio 2015):


“Cambio climático, modelos e IPCC”

“Un análisis de la metodología del IPCC revela luces pero también sombras. Mientras que el diagnóstico del problema resulta notable, las soluciones planteadas para reducir esas emisiones adolecen de importantes sesgos, y están muy condicionadas por el paradigma científico, tecnológico y social imperante. Pero también se ignoran diferentes dinámicas, interacciones y realimentaciones de los sistemas que pueden ser muy relevantes a la hora de agravar el ya dramático problema del cambio climático.”

Artículo completo publicado en el número 84 de la revista El Ecologista (Marzo 2015):

 


13 de febrero de 2114

Esta vez un microrrelato futurista y positivo, para aliviar un poco el triste invierno.


13 de febrero de 2114.

Como se acordó en las cumbres internacionales del nuevo siglo, los últimos barriles de petróleo se emplearon en los despegues de las naves espaciales. Aunque hacía décadas que no se ponían en órbita satélites y la teoría de la finalidad panespérmica* del ser humano todavía estaba en entredicho, se pensó que la mejor forma de compensar a la Tierra por todo el sufrimiento que los combustibles fósiles habían causado era emplear las últimas gotas en lanzar cochetes al espacio cargados de todo aquello que pudiera reproducir la vida. Semillas, algas, líquenes, células congeladas y sobre todo millones de esporas de bacterias fueron cuidadosamente encapsuladas y lanzadas en sucesivas oleadas desde Cabo Cañaveral. Los más espirituales creyeron sentir que durante unos meses una energía especial flotaba en el aire y el cielo tenía un azul más luminoso. Gaia respiraba aliviada: al fin tenía sentido haber alimentado durante tres tormentosos siglos la destructiva especie del homo sapiens tecnológico.

Marga Mediavilla

 

(*) La panspermia es una teoría (todavía no demostrada) que propone que el origen de la vida puede no estar en la tierra sino que podría haber llegado a ella a través de bacterias y otros microorganismos alojados en meteoritos. En realidad la idea del cuento se debe a mi compañero Carlos de Castro.


’2052′: integrando límites en un “mundo lleno”

“Si pudiera persuadirte de sólo una cosa, elegiría la siguiente: el mundo es pequeño y frágil, y la humanidad es enorme, peligrosa y poderosa. Ésta es una total inversión de la perspectiva bíblica sobre la humanidad, y de la lógica que hemos aplicado como especie desde nuestra presencia en la Tierra. Pero ésta es la perspectiva que necesitamos tomar si queremos estar seguros de que la sostenibilidad emerja o, al menos, que el mundo que conocemos sobreviva un par de siglos más.” 

Con estas palabras abre Jorgen Randers un artículo que presenta los resultados principales del estudio2052: Un pronóstico global para los próximos cuarenta años” (2052: A global forecast for the next forty years) del Club de Roma. Para realizar este impresionante estudio, que bate todos los récords de horizontes de predicción temporal usuales, ha utilizado la misma herramienta que viene utilizando desde los años 70 como co-autor de los sucesivos informes sobre “Los Límites del Crecimiento” [Meadows et al,. 1972, 1992, 2004]: la dinámica de sistemas. Publicado en 2012, este estudio parece haber pasado relativamente inadvertido en nuestro país y en la blogosfera en español en general. Es importante subrayar la diferencia entre el ejercicio realizado entre este estudio (predicción-forecast) frente al análisis de escenarios de los anteriores trabajos (por cierto que estos estudios atraviesan una auténtica fase de “recuperación en la Academia”, tras un debate incompleto y sesgado políticamente en el pasado como nos cuenta Jorge Riechmann en su blog).

La idea principal que pretende transmitirnos Randers se puede ilustrar de forma intuitiva y directa:

“]

(En cuanto al impacto de la extracción de los recursos fósiles no convencionales ya se ilustró en la entrada Petropolis)

La siguiente imagen ilustra a la perfección el post anterior Sueños tecnológicos contra la pared de la realidad: el caso de la energía solar eléctrica.

(La degradación del medio ambiente ha sido apuntada como una de las causas del actual conflicto sirio: ver artículo en The Guardian Peak oil, climate change and pipeline geopolitics driving Syria conflict).

Y como ejemplo paradigmático de cambio global, el cambio climático:

(Fuente imágenes: http://climate.nasa.gov/state_of_flux)

(Daly 2005)

Y por último mi preferida:


Los impactos producidos por nuestro actual modelo de desarrollo se pueden explicar así mismo mediante pormenorizados estudios científicos, como por ejemplo los muy interesantes realizados por [Röckstrom et al., 2009]:

(Rockström et al., 2009) Más allá de los límites. El anillo verde representa el umbral seguro propuesto para los 9 límites planetarios identificados (cambio climático, pérdida de biodiversidad, interferencia con los ciclos del nitrógeno y el fósforo, reducción de la capa de ozono, acidificación del océano, uso de agua, cambios en el uso de la tierra, contaminación química y aerosoles atmosféricos. Los niveles en rojo representan la estimación del nivel actual para cada variable. Los límites en 3 de los sistemas (cambio climático, pérdida de biodiversidad, interferencia con el ciclo del nitrógeno) ya han sido sobrepasados.

Forzosamente, la consideración de un “mundo lleno” (full world, en palabras de [Daly 2005]) trastoca las leyes (dominantes) de la ciencia socio-económica moderna que están basadas en el paradigma del “mundo vacío” y son sólo válidas, por lo tanto, en ese contexto. En ciencia es fundamental la escala; magnitudes que son despreciables cuando son muy pequeñas se vuelven fundamentales al crecer en relación al resto.

Involuntariamente esta situación me recuerda a la irrupción de la ley de la relatividad en la física moderna (con los cambios que ésta ha supuesto posteriormente), y a una ecuación en particular: la de la velocidad relativa entre 2 cuerpos. Según la física clásica, la velocidad relativa (u) entre dos cuerpos que circulan a velocidades respectivas v y w sería simplemente u = v +w (nos ahorramos los vectores). Es decir, dos coches que circulan a 50 km/h en sentido contrario “verían” que el otro se desplaza a 100 km/h.

Sin embargo, esta ecuación deja de ser válida cuando la velocidad de esos cuerpos se acerca a la de la velocidad de la luz (c). Es decir, que la relación de escalas cambia, y la ecuación correcta (la anterior era por tanto sólo una aproximación cuando vw << c^2) es:

u={\cfrac  {v+w}{1+{\cfrac  {vw}{c^{2}}}}}

(para aquellos que quieran repasar la física de Bachillerato en wikipedia lo tienen con más detalle)

En los sistemas socio-económicos, esto equivale a “recuperar” el factor tierra, entendido en su sentido amplio como recurso (energía, materiales, agua, suelos, etc.), que desapareció de las ecuaciones hace unos 200 años [Naredo 2010]. Una vez recuperada la noción de límite, el siguiente paso es convenir en que los diferentes límites ([Rockström et al, 2009] identifica hasta 9, entre ellos el cambio climático pero también la pérdida de biodiversidad, la alteración de otros ciclos como el del nitrógeno o el fósforo, la acidificación del océano, etc.) están estrechamente relacionados entre sí, y que el actuar aisladamente sobre uno tan sólo precipita la llegada de otro un poco más tarde.

Así, para intervenir (con éxito) en sistemas complejos se debe actuar de forma sistémica. Este es uno de los pilares de los estudios del Club de Roma; y cuya aplicación hace concluir a Randers en 2052 que, asumiendo que el actual sistema siga funcionando guiado por las mismas dinámicas (que él sintetiza en 2:  cortoplazismo de las políticas y retraso en la toma de decisiones), nos dirigimos a un escenario de tipo overshoot&collapse (sobrepaso y colapso) provocado pricipalmente por nuestra incapacidad de mitigar el cambio climático en una escala suficiente (esto es un escenario tipo 2 de colapso por contaminación de [Meadows et al,. 1972, 1992, 2004]).

Todos estas caracterísitcas están integradas en el report 2052, cuyos interesantes y sugerentes  hipótesis, resultados e implicaciones esperamos analizar en otro post (para aquellos impacientes, abajo en la sección de referencias hay documentación en inglés y castellano).

>> Leer la 2ª parte del post: “’2052′: integrando límites en un “mundo lleno” (2)

Iñigo Capellán Pérez

Referencias

[Daly 2005] Daly, Herman E. “Economics In A Full World.” Scientific American 293, no. 3 (2005): 100–107. doi:10.1038/scientificamerican0905-100.

[Naredo 2010] Naredo Pérez, José Manuel. Raíces Económicas Del Deterioro Ecológico Y Social: Más Allá de Los Dogmas. Segunda edición corregida y aumentada. La primera edición es de 2006. Siglo XXI de España Editores, S.A., 2010.

[Randers 2012] Randers, Jorgan. 2052: A Global Forecast for the next Forty Years. Chelsea Green Publishing Company, 2012.

[Rockström et al,. 2009] Rockström, Johan, Will Steffen, Kevin Noone, Åsa Persson, F. Stuart Chapin, Eric F. Lambin, Timothy M. Lenton, et al. “A Safe Operating Space for Humanity.” Nature 461, no. 7263 (September 23, 2009): 472–475. doi:10.1038/461472a.

Estos son mis expertos, si no me gustan tengo otros

Estamos en la siglo XXI, y en la postmodernidad “científica”, tras el fracaso de todos los demás sistemas socioeconómicos (qué memoria -y conocimiento- tan pobre tenemos en Occidente), se yergue entre las ruinas como una verdad monolítica el “No Hay Alternativas” (gracias, siempre, Margaret). En estos tiempos modernos, las decisiones ya no se toman por criterios políticos (o ideológicos, es lo mismo), sino por criterios “científicos”. Igual que la fuerza de la gravedad es para abajo a 9.8 m/s2, cuando los expertos independientes hablan que callen los hombres y deje de funcionar el sentido común si éste tiene la mala suerte de no coincidir con sus análisis objetivos, insesgados y reales.

Los ejemplos, en los últimos tiempos, se acumulan. A la larga lista de palabras desviadas de su significado original para desembarazarse de su potencial transformador o virtudes (desarrollo sostenible, austeridad, etc.) se añade ahora el vocablo “experto”. En principio que los gobernantes se rodeen de expertos que les asesoren no puede sino ser una excelente decisión, al fin y al cabo un buen político no es aquel que sabe de todo sino aquel que sabe cómo tomar las mejores decisiones para la comunidad que gestiona. Pero…

Como (casi) todos sabemos, recientemente el Gobierno ha designado a dedo un grupo de expertos independientes para que sean ellos los que expongan LA solución al sistema de pensiones, y así el Gobierno sólo le quedará aplicarlo exclamando, “No lo decimos nosotros, ¡lo dicen los expertos independientes!, ¡No Hay Alternativa!”. Y es una estrategia de despiste e irresponsabilidad que, sin embargo, funciona. Claro que son expertos independientes, independientes del interés general sobre todo… (¡no entramos aquí en el fondo del asunto sino en la forma!)

Volviendo a temas más habituales en este blog, es interesante comentar brevemente el funcionamiento del “Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático” (IPCC). A pesar de que se trata de un programa que es identificado habitualmente en la calle como de investigación científica (es decir, llevado a cabo sólo por científicos), en realidad se trata de una construcción más amplia que incluye también a representantes políticos. ¿Qué quiere decir esto? Que durante la preparación de los informes, los gobiernos tienen margen para imponer ciertos criterios a los científicos. Esto no impide que luego las conclusiones y “recomendaciones para políticos” (qué ironía) que publica el IPCC sean consideradas como la voz de la “Comunidad Científica”. Pero puesto que la modificación de metodología e hipótesis implica diferentes resultados, volvemos a la historia con la que empezábamos este post.

Un ejemplo palmario es la implementación de los escenarios futuros del IPCC en los años 2000: sin entrar en profundidades, los gobiernos de USA, China y las petromonarquías del Golfo y demás miembros de la OPEP impusieron que todos los escenarios futuros no implicaran la aplicación de políticas adicionales; se trata curiosamente de los mismos estados que rechazaban (aún hoy) la aplicación de políticas de restricción de carbono (mercados o tasas) [Girod et al., 2009 realizan un interesante rastreo de las negociaciones]. Esto es, el mensaje que se transmite es, tras una labor de investigación muy buena, por un lado, que el Cambio Climático tiene un origen antropogénico y que es un problema gravísimo y de máxima urgencia para la humanidad (hasta aquí hablan los científicos), pero que se puede resolver sin políticas específicas… Un gran ejemplo sobre cómo desactivar las iniciativas de paliación del Cambio Climático. Los nuevos escenarios del IPCC se han enmendado en este asunto (al menos esa es la intención inicial), veremos cómo evoluciona el asunto.

También, recientemente, se ha hecho famosa la investigación de Reinhart y Rogoff, que en 2010 divulgaron un artículo, Growth in a time of debt (Crecimiento en una época de endeudamiento). No escribo más, sino que copio literalmente las palabras de Krugman que enlazan con lo anterior:

“El hecho es que Reinhart y Rogoff alcanzaron rápidamente un estatus casi sagrado entre los autoproclamados guardianes de la responsabilidad fiscal; la afirmación sobre el punto de inflexión se trató no como una hipótesis controvertida, sino como un hecho incuestionable. Por ejemplo, un editorial de The Washington Post de principios de este año advertía contra una posible bajada de la guardia en el frente del déficit porque estamos “peligrosamente cerca de la marca del 90% que los economistas consideran una amenaza para el crecimiento económico sostenible”. Fíjense en la expresión: “los economistas”, no “algunos economistas”, y no digamos ya “algunos economistas, a los que contradicen enérgicamente otros con credenciales igual de buenas”, que es la realidad.”

Lo que pone de manifiesto el asunto de Reinhart y Rogoff es la medida en que se nos ha vendido la austeridad con pretextos falsos. Durante tres años, el giro hacia la austeridad se nos ha presentado no como una opción sino como una necesidad. Las investigaciones económicas, insisten los defensores de la austeridad, han demostrado que suceden cosas terribles una vez que la deuda supera el 90% del PIB. Pero las investigaciones económicas no han demostrado tal cosa; un par de economistas hicieron esa afirmación, mientras que muchos otros no estuvieron de acuerdo. Los responsables políticos abandonaron a los parados y tomaron el camino de la austeridad porque quisieron, no porque tuviesen que hacerlo.

En resumen, “tengo unos expertos, pero si no me gustan tengo otros” o cómo (intentar) justificar la ideología con cobertura científica…

“Colaboramos. Soy un experto pero no una autoridad, y el Dr. XXXX es una autoridad pero no un experto.”

Iñigo Capellán Pérez

Referencias

[Girod 2009] < http://www.mikehulme.org/wp-content/uploads/2009/06/2009-girod-et-al-ipcc.pdf >


Sorpresas

La dinámica de sistemas es una herramienta excelente en ciencia puesto que permite contrastar el “sentido común” humano (por supuesto no es la única). Ya decía el físico A. Bartlett que “el mayor defecto de la raza humana es nuestra incapacidad para entender la función exponencial”. Una función exponencial es aquella que relata un proceso que, aunque al principio evoluciona relativamente despacio, con el tiempo se acelera más y más. Un proceso lineal es aquel en que el cambio se produce de forma constante, algo así como conducir un coche a la misma velocidad: la distancia recorrida cada hora será la misma. En una conducción exponencial, la primera hora recorreríamos 10 km, en la segunda 100 km, en la tercera 1000 km…

Cuando se produce un cambio que evoluciona en el tiempo, nuestro sentido común y la costumbre nos hace pensar que se trata de un cambio lineal. Por ejemplo cuando tenemos hambre y empezamos a comer, no pasamos de estar hambrientos a estar satisfechos en el intervalo de una cucharada; o si vamos andando por la calle normalmente siempre vamos al mismo ritmo, un niño no pasa de aprendar a andar a ir solo a la guardería, tampoco esperamos que el tiempo cambie en verano y empiece a nevar, o que en medio del día surja la noche (¡vaya miedo-respeto tenían las sociedades antiguas a los eclipses!), etc.

Sin embargo, entorno a nosotros se producen procesos que no siguen la lógica de la linealidad y que nos suelen chocar mucho más. Por ejemplo, si un amigo o familiar en buena salud muere repentinamente nos cuesta más “asimilarlo” que si es tras una larga enfermedad; que nos organicen una fiesta de cumpleaños sin avisar, un portazo o un grito causan más impresión que actuar más calmadamente; el árbol del patio se seca de un año para otro, te toca la lotería, etc.

Así, las no-linealidades son a menudo sorpresas: “Pero si la semana pasada estaba tan bien, y mira ahora…”, o “esto no me lo esperaba yo…”

Probablemente ésta sea una de las razones que más nos incapacita para entender la gravedad de la situación en la que la que, en todos los frentes, estamos acorralando a nuestro medio ambiente (entre otros problemas graves). Los impactos del hombre en la biosfera se caracterizan por ser altamente no lineales. La ley del máximo beneficio y  la relegación de las prácticas tradicionales implica casi siempre el sobrepaso de las tasas de recuperación naturales, y cuando éstas no pueden ser repuestas artificialmente (abonos químicos en la agricultura por ejemplo), entonces los ecosistemas colapsan abruptamente, sin previo aviso, y sin garantía de recuperación.

Pondremos a continuación como ejemplo un suceso que ya ha ocurrido y que documenta el [Millennium Assessment Report, 2005] sobre el colapso de la pesquería de Terranova en la costa este de Norteamérica y de la que durante más de 100 años se extrajeron anualmente unas 200.000 toneladas de pescado. En los años 60 y 70, con las nuevas técnicas, se logró multiplicar por 4 la producción annual. Así, en menos de 10 años se alcanzó la extracción máxima, y a partir de entonces se produjo un declive que acabó con el cierre del caladero en 1992, que todavía no se ha recuperado. Y el [Millennium Assessment Report, 2005] avisa de que existe la posibilidad de que los daños hayan sido tan grandes que no se recupere jamás.

Colapso de la pesquería de Terranova (costa este de Norteamérica)

Por supuesto que no hace falta cruzar el charco para encontrar ejemplos en casa: la anchoa y el atún rojo también pasan por momentos críticos. Y por supuesto que esto no se limita a las pesquerías, sino que se encuentra este comportamiento en multitud de ecosistemas, que aunque resilientes, al ser forzados ceden.

A nivel global, los científicos climáticos alertan que existe un creciente peligro de que el clima de la Tierra, en su evolución por el Cambio Climático, atraviese un “Punto de no retorno” produciéndose un cambio sustancial, abrupto e irreversible en las condiciones sobre el planeta.

El siguiente vídeo (10 minutos) ilustra muy bien el concepto de “Estabilidad” y “Punto de no retorno” para el caso climático. Os dejo con él, y como siempre, con las no-linealidades, que también las hay excelentes  :) :


 

P.S: Sólo recordar que el en sistema productivista-capitalista, es necesario que la actividad económica crezca cada año para manternerse en pie, es decir que siga una tendencia exponencial a largo plazo.

 Iñigo Capellán Pérez

Referencias

[Millennium Assessment Report, 2005]  < http://www.unep.org/maweb/en/index.aspx >


Carta abierta al presidente del gobierno.

Investigadores en energía y sostenibilidad advierten al gobierno y a la sociedad española sobre el pico del petróleo

 

La crisis económica que estamos viviendo hace que algunas cuestiones de gran importancia queden marginadas en los medios de comunicación. Esto está sucediendo con la crisis energética, un problema vital para toda la humanidad especialmente preocupante para un  país como el nuestro, que apenas posee recursos energéticos no renovables. Con esta carta queremos llamar la atención del gobierno y la sociedad española sobre ello, ya que creemos que no va a ser posible superar la crisis económica si no nos damos cuenta del papel que la energía tiene en nuestra sociedad y no reaccionamos adecuadamente a la crisis energética.

Entre el  17 y el 20 de septiembre tuvo lugar un curso sobre el futuro de la energía en la Escuela de Ingenierías Industriales de Valladolid. Los participantes hemos redactado la siguiente declaración, que  está siendo firmada por expertos en diferentes aspectos de la energía. Si no eres experto en el tema pero quieres adherirte puedes dejarnos tus comentarios.


 

Los firmantes de esta declaración somos profesionales relacionados de un modo u otro con la energía: profesores de universidad, ingenieros, científicos, economistas, etc. El objetivo de la misma es llamar la atención del gobierno y la sociedad española sobre la crisis energética que estamos viviendo, la cual, en medio de la vorágine actual, está siendo olvidada. Lo hacemos porque tenemos el firme convencimiento de que el energético es un aspecto clave de la actual crisis que vive nuestro país.

Por el desarrollo de nuestra actividad profesional sabemos bien que la energía es la base de la tecnología y es, en definitiva, el motor de toda la economía, y vemos que cada vez hay más consenso científico acerca de las previsiones de un importante descenso de la disponibilidad mundial de energía, en primer lugar de la más versátil y usada, el petróleo, a partir de esta misma década.En los datos históricos de estos últimos años se puede observar un sospechoso estancamiento en la producción de petróleo mundial, mientras su precio aumenta. Ello corrobora las predicciones de numerosos expertos que hablan del declive de todo tipo de petróleos en esta década. Es también reconocido por la propia Agencia Internacional de la Energía que el crudo barato y de fácil extracción empezó a disminuir hace seis años. Una disminución similar se espera para el resto de los combustibles: gas natural, carbón y uranio que, con gran probabilidad, habrán entrado en declive antes de 2040.

A pesar de la importancia de estos datos, las noticias sobre la crisis energética, no están en los debates parlamentarios, ni en los programas políticos*, y dada la relevancia que ello tiene para todos los ciudadanos, consideramos que este silencio es una grave falta de responsabilidad política. Sería ingenuo esperar que este declive y encarecimiento de recursos tan vitales no tuviera importantes consecuencias sobre la economía, especialmente la de aquellos países que, como el nuestro, se han acostumbrado a un alto consumo pero apenas poseen recursos energéticos no renovables. Ya se está haciendo evidente que tenemos muchas dificultades para pagar nuestra factura energética que, sólo para el petróleo, equivale al 4% de nuestro PIB, y más aún en el actual contexto de crisis económica y endeudamiento. Es más, muchos también pensamos que esta escasez energética está en la base de la inestabilidad económica mundial y creemos que no es posible solucionar la crisis económica sin solucionar primero la energética.

 

Cabe la posibilidad de que, ante el agotamiento de los combustibles fósiles, caigamos en la tentación de explotar recursos cada vez más inaccesibles como el gas o petróleo de esquisto por métodos de fractura hidráulica (como ya estamos viendo en nuestro país). Este tipo de extracciones no dejan de ser sino parches que no resuelven los problemas a medio plazo y ofrecen frecuentemente un remedio peor que la enfermedad, pues tienen nefastas consecuencias sobre recursos como tierras fértiles, bosques y acuíferos, que no sólo son vitales para el medio ambiente y la salud de las personas, sino también el capital que sostiene numerosas actividades económicas.

 

Ante este agotamiento de los combustibles fósiles sólo cabe una paulatina sustitución por energías renovables, pero conviene ´no engañarse con utopías tecnológicas, la transición no va a ser sencilla en absoluto. Los datos muestran que el declive del petróleo no va a poder ser compensado, al menos en los tiempos previstos y en los volúmenes que esta sociedad mundial está exigiendo en la actualidad. Los sustitutos tecnológicos que tenemos en estos momentos a nuestra disposición son todos ellos son muy inferiores en prestaciones y llegan demasiado tarde. En estos momentos creemos que la única forma de hacer frente de forma eficaz al pico del petróleo es mediante la adopción de audaces medidas de ahorro.

 

Por otra parte, es necesario continuar con el desarrollo de las energías renovables para frenar, en la medida de lo posible, el cambio climático y prepararse ante el previsible encarecimiento y declive del carbón, el gas natural y el uranio en las próximas décadas. Para ello es preciso apoyar la investigación en tecnologías de generación, acumulación y eficiencia energética y no frenar la implantación de energías renovables. Todo ello debe hacerse con importantes medidas de regulación desde las administraciones públicas ya que, como estamos viendo, las fuerzas del mercado son muy insuficientes para ello, y en muchos casos sus intereses apuntan en dirección contraria al interés general de la sociedad.

  Es preciso que se lleve a cabo, además, una importante campaña de concienciación sobre este problema, ya que la ciudadanía no percibe su importancia, como consecuencia de la discreción con que aparece en los medios de comunicación y en las agendas políticas.Si no somos capaces de afrontar la crisis energética, lo que podemos fácilmente prever es el agravamiento de nuestro endeudamiento, la continuación de la crisis económica, el empobrecimiento de toda la sociedad, la obsolescencia de nuestras infraestructuras, el encarecimiento de la producción de alimentos y otros bienes de consumo, etc. todo ello agravado por las consecuencias derivadas del cambio climático.

El gobierno español debe abrir los ojos ante esta enorme realidad y darse cuenta de que urge cambiar rápida y decididamente hacia otros patrones de consumo y producción de energía. En sus manos está concienciar y movilizar masivamente a la población española o seguir silenciando problemas tan graves como los aquí expuestos.

 

En Valladolid a 20 de septiembre de 2012.

Respuestas y repercusión mediática de la Carta y más

              • Fernando Frechoso Escudero, director de la Cátedra de Energías Renovables de la Universidad de Valladolid

 

 

            • Carlos de Castro Carranza, profesor del Departamento de Física Aplicada de la Universidad de Valladolid

 

            • Luis Javier Miguel González, profesor del Departamento de Ingeniería de Sistemas y Automática de la Universidad de Valladolid

 

            • Margarita Mediavilla Pascual, profesora del Departamento de Ingeniería de Sistemas y Automática de la Universidad de Valladolid

 

            • Óscar Carpintero, profesor del Departamento de Economía Aplicada de la Universidad de Valladolid

 

            • César Chamorro Camazón, profesor del Departamento de Ingeniería Energética y Fluidomecánica de la Universidad de Valladolid

 

            • Eloy Velasco Gómez, profesor del Departamento de Ingeniería Energética y Fluidomecánica de la Universidad de Valladolid

 

            • Francisco Castrejón, Director de la Unidad de Teoría de Fusión del CIEMAT

 

            • Pedro Prieto Pérez, vicepresidente de la Asociación para el Estudio de los Recursos Energéticos (AEREN) y miembro de ASPO

 

            • Ignacio Cruz Cruz, director del Departamento eólico del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT)

 

            • Gorka Bueno Mendieta, profesor del Departamento de Electrónica y Telecomunicaciones de la Universidad del País Vasco

 

            • Gustavo Duch Guillot, ex director de Veterinarios sin Fronteras y escritor

 

            • Xoán Doldán García, profesor del Departamento de Economía Aplicada de la Universidad de Santiago de Compostela

 

            • Francisco Álvarez Molina, Ex presidente de la Bolsa de París y presidente de “ETICA Family Office”

 

            • Daniel Gómez Cañete, Presidente de la Asociación para el Estudio de los Recursos Energéticos (AEREN) y miembro de ASPO

 

            • Jordi Pigem, Filósofo de la ciencia y escritor

 

            • Juan Martínez Magaña,  profesor del Departamento de Ingeniería Eléctrica y de la Cátedra UNESCO de Sostenibilidad de la UPC

 

            • Antonio García-Olivares, Científico Titular Instituto de Ciencias del Mar CSIC, Barcelona

 

            • Rosa Lago Aurrekoetxea, profesora en el departamento de Tecnología Electrónica de la UPV/EHU y miembro de Ekopol.

 

            • Joan Martinez Alier, investigador, ICTA, Universidad Autñonoma de Barcelona. jma

 

            • Florent Marcellesi, Coordinador de EcoPolítica

 

            • Jorge Riechmann, profesor titular de Filosofía Moral de la UAM  y ex-director del Observatorio de la Sostenibilidad en España.

 

            • Ladislao Martínez López.- Vicepresidente de ATTAC-Madrid

 

            • Antonio María Turiel Martínez, Científico Titular del CSIC

 

            • Julio Herrera Revuelta, Profesor Titular de Fundamentos del Análisis Económico. Universidad de Valladolid

 

            • Emilio García Ladona, Investigador del Dept de Oceanografía Física del Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC) y miembro del Oil Crash Observatory

 

            • Marcos Portabella Arnus, Científico del Instituto de Ciencias del Mar, CSIC, Barcelona

 

            • Eduardo Aguilera Fernández, doctorando en Laboratorio de historia de los agroecosistemas, Universidad Pablo de Olavide, Sevilla

 

            • Antonio Ruiz de Elvira, catedrático de Física Aplicada de la Universidad de Alcalá de Henares

 

            • Francesc Sardà Amills, Professor d’Investigació, Institut de Ciències del Mar (ICM-CSIC)

 

            • Roberto Bermejo, Catedrático y Profesor de Economía Sostenible de la Universidad del País Vasco (jubilado).

 

            • Ernest García, Profesor de Sociología y Antropología Social de la Universidad de Valencia.

 

            • Alejandro Nadal, Centro de Estudios Económicos, El Colegio de México.

 

            • Gregorio López Sanz. Profesor de Política Económica. Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Castilla-La Mancha en Albacete.

 

            • Fernando Moreno Bernal, Economista y Jefe de Servicio Diputación Provincial de Cádiz.

 

            • Ignacio Álvarez Peralta, Profesor de Economía Aplicada, Universidad de Valladolid.

 

            • Teresa Pérez del Río, Catedrática de Derecho del Trabajo de la UCA.

 

            • Amando García, Catedrático de Física Aplicada (jubilado), Universidad de Valencia.

 

            • David Escudero Mancebo, Profesor del Departamento de Informática de la Universidad de Valladolid.

 

            • Rosario Sierra de Grado, Profesora del Departamento de Producción Vegetal y Recursos Forestales, Universidad de Valladolid.

 

            • Jesús María Zamarreño, profesor del Departamento de Ingeniería de Sistemas y Automática, Universidad de Valladolid

 

            • Santiago Movilla Blanco, Doctorando en Dinámica de Sistemas, Universidad de Bergen, Noruega

 

            • Manuel Calvo Salazar, Socioecólogo y consultor en temas de Sostenibilidad y  profesor de Economía de la Universidad Pablo de Olavide

 

            • Fernando Valdepeñas Isidro, Coordinador del Centro de Sostenibilidad de Aranjuez (CSA)

 

            • Ángel Ballesteros, Catedrático del Departamento de Física Aplicada, Universidad de Burgos

 

            •  Iñaki Bárcena Hinojal,   Profesor Pleno (Catedrático en régimen Laboral) del  Departamento de Ciencia Política y de la Adminsitración dela Universidad del País Vasco-EHU

 

            •  Daniel López Marijuán,  geólogo y responsable del área de residuos y contaminación de Ecologistas en Acción.

 

            • Francisco Ramos Muñiz, Ingeniero Técnico Industrial, miembro del Área de Energía de Ecologistas en Acción

 

            • Antonio Clemente, miembro del Área de Energía de Ecologistas en Acción

 

            • Rafael Jiménez Castañeda, Coordinador del Laboratorio de Energía Solar. Escuela Superior de Ingeniería de Cádiz. España

 

            • Antonio Pérez Serrano, Profesor CAEU de Química Orgánica en la Universidad de Burgos

 

            • Carlos Taibo Arias, profesor de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid.

 

            • Manuel Garí Ramos, director de la Cátedra Universidad Empresa Sindicatos de la UPM

 

            • Daniel Albarracín, Economista y Sociólogo

 

 

    • Emilio Menéndez Pérez, colaborador en el Departamento de Ecología de la UAM

 

    • Carmen Duce, Ingeniera Industrial y Técnica en Cooperación al Desarrollo

 

 (*) Hasta la fecha los únicos partidos políticos que hablan del
pico del petróleo en su programa electoral de los que tenemos noticia
 son Equo y la coalición Alternativa Galega de Esquerda.