¿Nos ha leído el WEO 2014?

La Agencia Internacional de la Energía ha publicado hoy mismo su Resumen Ejecutivo del informe “World Energy Outlook” de este año.

Cual ha sido mi sorpresa al ver que los primeros párrafos, relativos a su escenario de futuro “central” (considerado el más probable), parecían sacados directamente de nuestro último artículo:

 “El sistema energético mundial corre el peligro de no colmar las esperanzas y expectativas puestas en él.”

 “Los responsables del diseño de las políticas energéticas, la industria y otras partes interesadas, bien informados, deben actuar.”

 “En nuestro escenario central, el crecimiento de la demanda mundial disminuye notablemente, desde más de un 2% anual durante las dos últimas décadas [+2.6% exactamente entre 1965 y 2012], hasta un 1% anual después de 2025”.

 “En 2040, el suministro energético mundial se dividirá en cuatro partes, casi iguales: petróleo, gas, carbón y fuentes de bajas emisiones de CO2”.

 “El Panel Intergubernamental de Cambio Climático considera que, a fin de limitar este aumento de temperatura a 2 ºC […], el mundo  no podrá emitir más de unas 1000 gigatoneladas de CO2 de 2014 en adelante. En nuestro escenario central, la totalidad del presupuesto se agotará para 2040.”

 “El panorama a corto plazo de un mercado petrolífero bien suministrado no debe ocultar los desafíos relacionados con la creciente dependencia de un número de productores relativamente pequeño.[…] Será necesario invertir unos 900 000 millones USD anuales hasta la década de 2030 en el desarrollo de la exploración y producción de petróleo y gas para satisfacer la demanda prevista, pero subsisten muchas incertidumbres sobre si esa inversión llegará o no a tiempo. La complejidad y la fuerte inversión de capital que requiere [aquí enumeran las dificultades en la extracción del petróleo no convencional] y –por encima de todo [claro…]– los desafíos políticos y de seguridad en Irak podrían contribuir a una escasez de inversiones, inferiores al nivel requerido.”

“La demanda de gas natural aumentará más de la mitad, lo que constituye el ritmo decrecimiento más rápido entre los combustibles fósiles.”

“Aunque el carbón es abundante y su suministro seguro [interesante aclaración... ¿con quién lo estarán comparando?], su uso futuro estará limitado por las medidas para luchar contra la contaminación y reducir las emisiones de CO2”.

Seguidamente enumeran una serie de soluciones o políticas paliativas para este escenario central, que consisten en una combinación de crecimiento económico con grandes mejoras de eficiencia, transiciones a tecnologías alternativas y energías renovables muy rápidas, y un repunte de la nuclear, con un gran papel para la desmaterialización de la economía.

Llegados a este punto, la perplejidad es grande, pues tanto los números (+1%/año, proporciones, emisiones en 2040), como el contexto socioeconómico futuro considerado coincide a grandes líneas con nuestro modelado del escenario Global Sustainable Development (Escenario 2), integrante habitual del set empleado por los Estudios de Asesoramiento Ambiental.

Copiamos a continuación las gráficas relativas a este escenario del artículo:

 

Como se ve en las gráficas, a 2050, el sector eléctrico parecería el menos problemático con un impulso muy fuerte (pero no irrealista) de las renovables. El gran cuello de botella se encuentra en el Transporte, y el sector Industrial (no mostrado) también tendría dificultades importantes (sector petroquímico, etc.).

A pesar de estas similitudes en la estimación de la oferta energética futura, los diagnósticos divergen. Mientras que nosotros identificábamos una dinámica de escasez energética sistémica con grandes riesgos para la continuidad del actual sistema socioeconómico global, la AIE afronta esta situación expresando la convicción en “un cambio estructural de la economía mundial hacia los servicios y los sectores industriales más ligeros”. Desde luego habrá que esperar a conocer el contenido del informe completo, pero esperar que una parte significativa de la población mundial cuyo objetivo todavía es alcanzar niveles de desarrollo como los de Europa o USA, pasen sin solución de continuidad a una economía “madura”, parece una propuesta muy osada… Más aún cuando la transición a este tipo de economías más basadas en servicios necesita de grandes importaciones netas de energía y materiales de otras regiones del mundo (huellas ambientales). ¿Cómo puede ser esto extrapolable a todo el mundo?

Como razonábamos en el artículo, nuestros resultados son además optimistas puesto que ignoran una serie de cuestiones (la TRE que permitiría operar en términos de energía neta, retroalimentaciones dinámicas, etc.).

En todo caso, es asombroso estudiar la evolución de los diferentes informes de la IEA desde hace una década hasta hoy en día, aquellas épocas en que prácticamente no se cuestionaba la disponibilidad de oferta energética fósil barata para las próximas décadas y a las renovables apenas se les daba futuro (ver por ejemplo el WEO de 2005).

Iñigo Capellán Pérez


Carta abierta al presidente del gobierno: la energía es el problema

Desde hace unos años los científicos que investigamos en recursos energéticos y las personas relacionadas de una u otra manera con la sostenibilidad estamos realmente preocupados. Numerosos geólogos llevan décadas prediciendo que el petróleo va a empezar a entrar en una etapa de paulatino agotamiento, es lo que se conoce como pico o cénit, fenómeno ampliamente reconocido en las publicaciones científicas especializadas.  Desde hace  seis años  los datos  de las agencias internacionales corroboran que este declive está ya sucediendo, mientras vemos cómo el precio del crudo aumenta año a año y se explotan recursos cada vez más remotos y contaminantes. El declive del petróleo no es un hecho aislado, ya que se estima que el resto de los combustibles de origen fósil y nuclear seguirá patrones similares  en las próximas décadas.

Una noticia de esta envergadura debería estar en las primeras páginas de los diarios desde hace seis años, pero no lo está. El petróleo es un recurso clave, que configura todo nuestro actual modo de vida y tiene, además, muy difícil sustitución, por ello su declive no puede dejar de tener gravísimas consecuencias sociales y económicas. Es por ello que un grupo de profesores, científicos, economistas y profesionales relacionados de un modo u otro con la energía hemos querido advertir a la sociedad española firmando esta declaración dirigida al gobierno  y también a toda la sociedad.

Confiamos en vuestra colaboración para la difusión de este hecho, ya que tenemos el firme convencimiento de que si la sociedad es capaz de tomar conciencia  seremos capaces de encontrar a tiempo soluciones  a la crisis energética, pero si seguimos ocultando el problema, cuando queramos reaccionar tendremos muy pocas posibilidades de éxito.

Los firmantes de esta declaración somos profesionales relacionados de un modo u otro con la energía: profesores de universidad, ingenieros, científicos, economistas, etc. El objetivo de la misma es llamar la atención del gobierno y la sociedad española sobre la crisis energética que estamos viviendo, la cual, en medio de la vorágine actual, está siendo olvidada. Lo hacemos porque tenemos el firme convencimiento de que el energético es un aspecto clave de la actual crisis que vive nuestro país.

Por el desarrollo de nuestra actividad profesional sabemos bien que la energía es la base de la tecnología y es, en definitiva, el motor de toda la economía, y vemos que cada vez hay más consenso científico acerca de las previsiones de un importante descenso de la disponibilidad mundial de energía, en primer lugar de la más versátil y usada, el petróleo, a partir de esta misma década. En los datos históricos de estos últimos años se puede observar un sospechoso estancamiento en la producción de petróleo mundial, mientras su precio aumenta. Ello corrobora las predicciones de numerosos expertos que hablan del declive de todo tipo de petróleos en esta década. Es también reconocido por la propia Agencia Internacional de la Energía que el crudo barato y de fácil extracción empezó a disminuir hace seis años. Una disminución similar se espera para el resto de los combustibles: gas natural, carbón y uranio que, con gran probabilidad, habrán entrado en declive antes de 2040.

A pesar de la importancia de estos datos, las noticias sobre la crisis energética, no están en los debates parlamentarios, ni en los programas políticos, y, dada la relevancia que ello tiene para todos los ciudadanos, consideramos que este silencio es una grave falta de responsabilidad política.

Sería ingenuo esperar que este declive y encarecimiento de recursos tan vitales no tuviera importantes consecuencias sobre la economía, especialmente la de aquellos países que, como el nuestro, se han acostumbrado a un alto consumo pero apenas poseen recursos energéticos no renovables. Ya se está haciendo evidente que tenemos muchas dificultades para pagar nuestra factura energética que, sólo para el petróleo, equivale al 4% de nuestro PIB, y más aún en el actual contexto de crisis económica y endeudamiento. Es más, muchos también pensamos que esta escasez energética está en la base de la inestabilidad económica mundial y creemos que no es posible solucionar la crisis económica sin solucionar primero la energética.

Cabe la posibilidad de que, ante el agotamiento de los combustibles fósiles, caigamos en la tentación de explotar recursos cada vez más inaccesibles como el gas o petróleo de esquisto por métodos de fractura hidráulica (como ya estamos viendo en nuestro país). Este tipo de extracciones no dejan de ser sino parches que no resuelven los problemas a medio plazo y ofrecen frecuentemente un remedio peor que la enfermedad, pues tienen nefastas consecuencias sobre recursos como tierras fértiles, bosques y acuíferos, que no sólo son vitales para el medio ambiente y la salud de las personas, sino también el capital que sostiene numerosas actividades económicas.

Ante este agotamiento de los combustibles fósiles sólo cabe una paulatina sustitución por energías renovables, pero conviene no engañarse con utopías tecnológicas, la transición no va a ser sencilla en absoluto. Los datos muestran que el declive del petróleo no va a poder ser compensado, al menos en los tiempos previstos y en los volúmenes que esta sociedad mundial está exigiendo en la actualidad. Los sustitutos tecnológicos que tenemos en estos momentos a nuestra disposición son todos ellos son muy inferiores en prestaciones y llegan demasiado tarde. En estos momentos creemos que la única forma de hacer frente de forma eficaz al pico del petróleo es mediante la adopción de audaces medidas de ahorro.

Por otra parte, es necesario continuar con el desarrollo de las energías renovables para frenar, en la medida de lo posible, el cambio climático y prepararse ante el previsible encarecimiento y declive del carbón, el gas natural y el uranio en las próximas décadas. Para ello es preciso apoyar la investigación en tecnologías de generación, acumulación y eficiencia energética y no frenar la implantación de energías renovables. Todo ello debe hacerse con importantes medidas de regulación desde las administraciones públicas ya que, como estamos viendo, las fuerzas del mercado son muy insuficientes para ello, y en muchos casos sus intereses apuntan en dirección contraria al interés general de la sociedad. Es preciso que se lleve a cabo, además, una importante campaña de concienciación sobre este problema, ya que la ciudadanía no percibe su importancia, como consecuencia de la discreción con que aparece en los medios de comunicación y en las agendas políticas.

Si no somos capaces de afrontar la crisis energética, lo que podemos fácilmente prever es el agravamiento de nuestro endeudamiento, la continuación de la crisis económica, el empobrecimiento de toda la sociedad, la obsolescencia de nuestras infraestructuras, el encarecimiento de la producción de alimentos y otros bienes de consumo, etc. todo ello agravado por las consecuencias derivadas del cambio climático.

El gobierno español debe abrir los ojos ante esta enorme realidad y darse cuenta de que urge cambiar rápida y decididamente hacia otros patrones de consumo y producción de energía. En sus manos está concienciar y movilizar masivamente a la población española o seguir silenciando problemas tan graves como los aquí expuestos.

En Valladolid a 20 de septiembre de 2012.


  • Fernando Frechoso Escudero, director de la Cátedra de Energías Renovables de la Universidad de Valladolid
  • Carlos de Castro Carranza, profesor del Departamento de Física Aplicada de la Universidad de Valladolid
  • Luis Javier Miguel González, profesor del Departamento de Ingeniería de Sistemas y Automática de la Universidad de Valladolid
  • Margarita Mediavilla Pascual, profesora del Departamento de Ingeniería de Sistemas y Automática de la Universidad de Valladolid
  • Óscar Carpintero, profesor del Departamento de Economía Aplicada de la Universidad de Valladolid
  • César Chamorro Camazón, profesor del Departamento de Ingeniería Energética y Fluidomecánica de la Universidad de Valladolid
  • Eloy Velasco Gómez, profesor del Departamento de Ingeniería Energética y Fluidomecánica de la Universidad de Valladolid
  • Francisco Castrejón, Director de la Unidad de Teoría de Fusión del CIEMAT
  • Pedro Prieto Pérez, vicepresidente de la Asociación para el Estudio de los Recursos Energéticos (AEREN) y miembro de ASPO
  • Ignacio Cruz Cruz, director del Departamento eólico del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT)
  • Gorka Bueno Mendieta, profesor del Departamento de Electrónica y Telecomunicaciones de la Universidad del País Vasco
  • Gustavo Duch Guillot, ex director de Veterinarios sin Fronteras y escritor
  • Xoán Doldán García, profesor del Departamento de Economía Aplicada de la Universidad de Santiago de Compostela
  • Francisco Álvarez Molina, Ex presidente de la Bolsa de París y presidente de “ETICA Family Office”
  • Jordi Pigem, Filósofo de la ciencia y escritor
  • Juan Martínez Magaña,  profesor del Departamento de Ingeniería Eléctrica y de la Cátedra UNESCO de Sostenibilidad de la UPC
  • Antonio García-Olivares, Científico Titular Instituto de Ciencias del Mar CSIC, Barcelona
  • Rosa Lago Aurrekoetxea, profesora en el departamento de Tecnología Electrónica de la UPV/EHU y miembro de Ekopol.
  • Joan Martinez Alier, investigador, ICTA, Universidad Autñonoma de Barcelona. jma
  • Florent Marcellesi, Coordinador de EcoPolítica
  • Jorge Riechmann, profesor titular de Filosofía Moral de la UAM  y ex-director del Observatorio de la Sostenibilidad en España.

 

más adhesiones y comentarios

Estudios sobre la transición energética  y la sustitución del petróleo

Más publicaciones sobre el futuro de la energía aquí y también aquí


Carta abierta al presidente del gobierno.

Investigadores en energía y sostenibilidad advierten al gobierno y a la sociedad española sobre el pico del petróleo

 

La crisis económica que estamos viviendo hace que algunas cuestiones de gran importancia queden marginadas en los medios de comunicación. Esto está sucediendo con la crisis energética, un problema vital para toda la humanidad especialmente preocupante para un  país como el nuestro, que apenas posee recursos energéticos no renovables. Con esta carta queremos llamar la atención del gobierno y la sociedad española sobre ello, ya que creemos que no va a ser posible superar la crisis económica si no nos damos cuenta del papel que la energía tiene en nuestra sociedad y no reaccionamos adecuadamente a la crisis energética.

Entre el  17 y el 20 de septiembre tuvo lugar un curso sobre el futuro de la energía en la Escuela de Ingenierías Industriales de Valladolid. Los participantes hemos redactado la siguiente declaración, que  está siendo firmada por expertos en diferentes aspectos de la energía. Si no eres experto en el tema pero quieres adherirte puedes dejarnos tus comentarios.


 

Los firmantes de esta declaración somos profesionales relacionados de un modo u otro con la energía: profesores de universidad, ingenieros, científicos, economistas, etc. El objetivo de la misma es llamar la atención del gobierno y la sociedad española sobre la crisis energética que estamos viviendo, la cual, en medio de la vorágine actual, está siendo olvidada. Lo hacemos porque tenemos el firme convencimiento de que el energético es un aspecto clave de la actual crisis que vive nuestro país.

Por el desarrollo de nuestra actividad profesional sabemos bien que la energía es la base de la tecnología y es, en definitiva, el motor de toda la economía, y vemos que cada vez hay más consenso científico acerca de las previsiones de un importante descenso de la disponibilidad mundial de energía, en primer lugar de la más versátil y usada, el petróleo, a partir de esta misma década.En los datos históricos de estos últimos años se puede observar un sospechoso estancamiento en la producción de petróleo mundial, mientras su precio aumenta. Ello corrobora las predicciones de numerosos expertos que hablan del declive de todo tipo de petróleos en esta década. Es también reconocido por la propia Agencia Internacional de la Energía que el crudo barato y de fácil extracción empezó a disminuir hace seis años. Una disminución similar se espera para el resto de los combustibles: gas natural, carbón y uranio que, con gran probabilidad, habrán entrado en declive antes de 2040.

A pesar de la importancia de estos datos, las noticias sobre la crisis energética, no están en los debates parlamentarios, ni en los programas políticos*, y dada la relevancia que ello tiene para todos los ciudadanos, consideramos que este silencio es una grave falta de responsabilidad política. Sería ingenuo esperar que este declive y encarecimiento de recursos tan vitales no tuviera importantes consecuencias sobre la economía, especialmente la de aquellos países que, como el nuestro, se han acostumbrado a un alto consumo pero apenas poseen recursos energéticos no renovables. Ya se está haciendo evidente que tenemos muchas dificultades para pagar nuestra factura energética que, sólo para el petróleo, equivale al 4% de nuestro PIB, y más aún en el actual contexto de crisis económica y endeudamiento. Es más, muchos también pensamos que esta escasez energética está en la base de la inestabilidad económica mundial y creemos que no es posible solucionar la crisis económica sin solucionar primero la energética.

 

Cabe la posibilidad de que, ante el agotamiento de los combustibles fósiles, caigamos en la tentación de explotar recursos cada vez más inaccesibles como el gas o petróleo de esquisto por métodos de fractura hidráulica (como ya estamos viendo en nuestro país). Este tipo de extracciones no dejan de ser sino parches que no resuelven los problemas a medio plazo y ofrecen frecuentemente un remedio peor que la enfermedad, pues tienen nefastas consecuencias sobre recursos como tierras fértiles, bosques y acuíferos, que no sólo son vitales para el medio ambiente y la salud de las personas, sino también el capital que sostiene numerosas actividades económicas.

 

Ante este agotamiento de los combustibles fósiles sólo cabe una paulatina sustitución por energías renovables, pero conviene ´no engañarse con utopías tecnológicas, la transición no va a ser sencilla en absoluto. Los datos muestran que el declive del petróleo no va a poder ser compensado, al menos en los tiempos previstos y en los volúmenes que esta sociedad mundial está exigiendo en la actualidad. Los sustitutos tecnológicos que tenemos en estos momentos a nuestra disposición son todos ellos son muy inferiores en prestaciones y llegan demasiado tarde. En estos momentos creemos que la única forma de hacer frente de forma eficaz al pico del petróleo es mediante la adopción de audaces medidas de ahorro.

 

Por otra parte, es necesario continuar con el desarrollo de las energías renovables para frenar, en la medida de lo posible, el cambio climático y prepararse ante el previsible encarecimiento y declive del carbón, el gas natural y el uranio en las próximas décadas. Para ello es preciso apoyar la investigación en tecnologías de generación, acumulación y eficiencia energética y no frenar la implantación de energías renovables. Todo ello debe hacerse con importantes medidas de regulación desde las administraciones públicas ya que, como estamos viendo, las fuerzas del mercado son muy insuficientes para ello, y en muchos casos sus intereses apuntan en dirección contraria al interés general de la sociedad.

  Es preciso que se lleve a cabo, además, una importante campaña de concienciación sobre este problema, ya que la ciudadanía no percibe su importancia, como consecuencia de la discreción con que aparece en los medios de comunicación y en las agendas políticas.Si no somos capaces de afrontar la crisis energética, lo que podemos fácilmente prever es el agravamiento de nuestro endeudamiento, la continuación de la crisis económica, el empobrecimiento de toda la sociedad, la obsolescencia de nuestras infraestructuras, el encarecimiento de la producción de alimentos y otros bienes de consumo, etc. todo ello agravado por las consecuencias derivadas del cambio climático.

El gobierno español debe abrir los ojos ante esta enorme realidad y darse cuenta de que urge cambiar rápida y decididamente hacia otros patrones de consumo y producción de energía. En sus manos está concienciar y movilizar masivamente a la población española o seguir silenciando problemas tan graves como los aquí expuestos.

 

En Valladolid a 20 de septiembre de 2012.

Respuestas y repercusión mediática de la Carta y más

              • Fernando Frechoso Escudero, director de la Cátedra de Energías Renovables de la Universidad de Valladolid

 

 

            • Carlos de Castro Carranza, profesor del Departamento de Física Aplicada de la Universidad de Valladolid

 

            • Luis Javier Miguel González, profesor del Departamento de Ingeniería de Sistemas y Automática de la Universidad de Valladolid

 

            • Margarita Mediavilla Pascual, profesora del Departamento de Ingeniería de Sistemas y Automática de la Universidad de Valladolid

 

            • Óscar Carpintero, profesor del Departamento de Economía Aplicada de la Universidad de Valladolid

 

            • César Chamorro Camazón, profesor del Departamento de Ingeniería Energética y Fluidomecánica de la Universidad de Valladolid

 

            • Eloy Velasco Gómez, profesor del Departamento de Ingeniería Energética y Fluidomecánica de la Universidad de Valladolid

 

            • Francisco Castrejón, Director de la Unidad de Teoría de Fusión del CIEMAT

 

            • Pedro Prieto Pérez, vicepresidente de la Asociación para el Estudio de los Recursos Energéticos (AEREN) y miembro de ASPO

 

            • Ignacio Cruz Cruz, director del Departamento eólico del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT)

 

            • Gorka Bueno Mendieta, profesor del Departamento de Electrónica y Telecomunicaciones de la Universidad del País Vasco

 

            • Gustavo Duch Guillot, ex director de Veterinarios sin Fronteras y escritor

 

            • Xoán Doldán García, profesor del Departamento de Economía Aplicada de la Universidad de Santiago de Compostela

 

            • Francisco Álvarez Molina, Ex presidente de la Bolsa de París y presidente de “ETICA Family Office”

 

            • Daniel Gómez Cañete, Presidente de la Asociación para el Estudio de los Recursos Energéticos (AEREN) y miembro de ASPO

 

            • Jordi Pigem, Filósofo de la ciencia y escritor

 

            • Juan Martínez Magaña,  profesor del Departamento de Ingeniería Eléctrica y de la Cátedra UNESCO de Sostenibilidad de la UPC

 

            • Antonio García-Olivares, Científico Titular Instituto de Ciencias del Mar CSIC, Barcelona

 

            • Rosa Lago Aurrekoetxea, profesora en el departamento de Tecnología Electrónica de la UPV/EHU y miembro de Ekopol.

 

            • Joan Martinez Alier, investigador, ICTA, Universidad Autñonoma de Barcelona. jma

 

            • Florent Marcellesi, Coordinador de EcoPolítica

 

            • Jorge Riechmann, profesor titular de Filosofía Moral de la UAM  y ex-director del Observatorio de la Sostenibilidad en España.

 

            • Ladislao Martínez López.- Vicepresidente de ATTAC-Madrid

 

            • Antonio María Turiel Martínez, Científico Titular del CSIC

 

            • Julio Herrera Revuelta, Profesor Titular de Fundamentos del Análisis Económico. Universidad de Valladolid

 

            • Emilio García Ladona, Investigador del Dept de Oceanografía Física del Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC) y miembro del Oil Crash Observatory

 

            • Marcos Portabella Arnus, Científico del Instituto de Ciencias del Mar, CSIC, Barcelona

 

            • Eduardo Aguilera Fernández, doctorando en Laboratorio de historia de los agroecosistemas, Universidad Pablo de Olavide, Sevilla

 

            • Antonio Ruiz de Elvira, catedrático de Física Aplicada de la Universidad de Alcalá de Henares

 

            • Francesc Sardà Amills, Professor d’Investigació, Institut de Ciències del Mar (ICM-CSIC)

 

            • Roberto Bermejo, Catedrático y Profesor de Economía Sostenible de la Universidad del País Vasco (jubilado).

 

            • Ernest García, Profesor de Sociología y Antropología Social de la Universidad de Valencia.

 

            • Alejandro Nadal, Centro de Estudios Económicos, El Colegio de México.

 

            • Gregorio López Sanz. Profesor de Política Económica. Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Castilla-La Mancha en Albacete.

 

            • Fernando Moreno Bernal, Economista y Jefe de Servicio Diputación Provincial de Cádiz.

 

            • Ignacio Álvarez Peralta, Profesor de Economía Aplicada, Universidad de Valladolid.

 

            • Teresa Pérez del Río, Catedrática de Derecho del Trabajo de la UCA.

 

            • Amando García, Catedrático de Física Aplicada (jubilado), Universidad de Valencia.

 

            • David Escudero Mancebo, Profesor del Departamento de Informática de la Universidad de Valladolid.

 

            • Rosario Sierra de Grado, Profesora del Departamento de Producción Vegetal y Recursos Forestales, Universidad de Valladolid.

 

            • Jesús María Zamarreño, profesor del Departamento de Ingeniería de Sistemas y Automática, Universidad de Valladolid

 

            • Santiago Movilla Blanco, Doctorando en Dinámica de Sistemas, Universidad de Bergen, Noruega

 

            • Manuel Calvo Salazar, Socioecólogo y consultor en temas de Sostenibilidad y  profesor de Economía de la Universidad Pablo de Olavide

 

            • Fernando Valdepeñas Isidro, Coordinador del Centro de Sostenibilidad de Aranjuez (CSA)

 

            • Ángel Ballesteros, Catedrático del Departamento de Física Aplicada, Universidad de Burgos

 

            •  Iñaki Bárcena Hinojal,   Profesor Pleno (Catedrático en régimen Laboral) del  Departamento de Ciencia Política y de la Adminsitración dela Universidad del País Vasco-EHU

 

            •  Daniel López Marijuán,  geólogo y responsable del área de residuos y contaminación de Ecologistas en Acción.

 

            • Francisco Ramos Muñiz, Ingeniero Técnico Industrial, miembro del Área de Energía de Ecologistas en Acción

 

            • Antonio Clemente, miembro del Área de Energía de Ecologistas en Acción

 

            • Rafael Jiménez Castañeda, Coordinador del Laboratorio de Energía Solar. Escuela Superior de Ingeniería de Cádiz. España

 

            • Antonio Pérez Serrano, Profesor CAEU de Química Orgánica en la Universidad de Burgos

 

            • Carlos Taibo Arias, profesor de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid.

 

            • Manuel Garí Ramos, director de la Cátedra Universidad Empresa Sindicatos de la UPM

 

            • Daniel Albarracín, Economista y Sociólogo

 

 

    • Emilio Menéndez Pérez, colaborador en el Departamento de Ecología de la UAM

 

    • Carmen Duce, Ingeniera Industrial y Técnica en Cooperación al Desarrollo

 

 (*) Hasta la fecha los únicos partidos políticos que hablan del
pico del petróleo en su programa electoral de los que tenemos noticia
 son Equo y la coalición Alternativa Galega de Esquerda.