El horno 30-60

 

Este horno lo hicieron unos estudiantes de la Escuela de Ingenierías Industriales como parte de su proyecto fin de carrera. Es un diseño copiado de  internet y fue realizada también en el taller de la escuela y con chapas y listones cortados con sierras de carpintería.

En esta cocina usamos una puerta en la que se encajó el cristal haciendo un canalillo y se selló con silicona, que más tarde fue sustituida por una masilla resistente a altas temperaturas porque la silicona se deteriora con la temperatura del horno. Los aislantes interiores son de corcho natural (más resistente al calor)  y en la parte exterior se utilizó polietileno expandido. El exterior se selló con chapas de madera para protegerla de la humedad y los golpes. El interior de la cocina en el diseño original estaba recubierto de material reflectante, pero vimos que el rendimiento mejoraba cuando la pintábamos por dentro de color negro. También se mejoró el rendimiento cubriendo la base y la superficie vertical del fondo con chapas negras de metal, y más todavía cuando dichas chapas estaban ligeramente separadas de la base de la cocina.

En la utilización de esta cocina que he realizado en los meses de verano he podido comprobar que la temperatura que alcanza en el interior normalmente (y con el tiempo habitual en Valladolid en agosto) está entre los 100-110º. Mejora mucho el funcionamiento si utilizamos alas reflectantes para aumentar la superficie de captación, se consiguen fácilmente los 120º (en la figura de abajo se pueden ver las alas). Lo malo de estas alas es que es muy engorroso colocarlas y fijarlas al horno bien orientadas. Es un aspecto que tengo que trabajar más.

Se cocinan bien las carnes (y salen muy ricas las carnes blancas como el conejo y el pollo y no tanto el cordero, que necesita temperaturas altas para no resultar grasiento), el arroz se cocina bastante rápido (una o dos horas), las patatas tardan pero se cocinan bien, la remolacha me salió estupenda (después de dos mañanas de sol), las legumbres también se cocinan bien aunque tarden a veces más de una mañana. Tampoco es bueno para cocinar la pasta. No sé por qué razón cuando hervimos la pasta a baja temperatura (100-110 grados) no se cocina, se reblandece y el resultado es incomestible.

De todas formas, aunque muchas cosas no se cocinen bien con este tipo de hornos, son siempre una fuente auxiliar de calor muy interesante. Aunque no se puedan cocinar completamente los alimentos con ellas sirven para calentar el agua y ahorrar mucha energía a la hora de hervir.

Es un horno lento y sería deseable que alcanzara algo más de temperatura (los 150º de los hornos convencionales a baja temperatura se echan de menos), pero también es muy cómodo de usar.  Sin embargo creo que el principal inconveniente para el uso de este tipo de hornos en África es la dificultad de su construcción y los materiales usados. Las chapas de madera, el corcho, las sierras de carpintero….son cosas demasiado complicadas.


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