¿10 TW de renovables? ¡No, gracias!

Este post es mi última réplica a varios post que se han publicado en crashoil. Por cuestiones de tiempo, espacio y oportunidad lo publico aquí en vez de en el blog de Antonio Turiel.

 

Antonio García-Olivares publicó dos post referidos a las posibilidades y barreras tecnológicas que un mundo 100% renovable enfrentaría:

(1) http://crashoil.blogspot.com.es/2015/12/potencial-global-de-las-energias.html 

(2) http://crashoil.blogspot.com.es/2015/12/sustituibilidad-de-los-combustibles.html

 

Mientras se publicaba el segundo post, Pedro Prieto y yo hicimos sendas réplicas que se subieron:

(3) http://crashoil.blogspot.com.es/2015/12/replica-al-modelo-100-renovable-de.html 

 

Un cierto debate en las redes relacionadas invitaron directa o indirectamente a Antonio Turiel a que entrara en el debate y así lo hizo:

(4) http://crashoil.blogspot.com.es/2015/12/un-futuro-100-renovable-mi-cuarto.html

 

Rápidas contrarréplicas vinieron tanto de Pedro Prieto:

(5) http://crashoil.blogspot.com.es/2015/12/sobre-el-100-renovable-apunte-final-de.html

 

Como de Antonio García-Olivares:

(6) http://crashoil.blogspot.com.es/2015/12/sobre-el-100-renovable-apunte-final-de_28.html

 

Esta sería mi contrarréplica:

 

 

Los límites del viento.

 

(Parte técnica, puede saltarse este párrafo). Mi estimación de 1 TWe onshore como límite tecnológico factible NO depende de la discusión de la disipación de energía en la zona del ABL (capa límite), ni de si el viento se detraería de las capas por encima de los molinos, ni de si la hipótesis del MEP es correcta o no,  etc. Lo que sí depende de esas cuestiones es si queremos extraer 30 TWe o más. Pero no es el caso. Es decir, la importancia que yo le di a esa hipótesis sólo tiene sentido cuando lo que se pretende extraer de una zona de tamaño continental es de un porcentaje no pequeño frente a la disipación natural (digamos más del 10%). No es el caso que maneja Antonio García-Olivares o yo pero sí es el caso de los límites que manejaban Jacobson y otros.

A físicos como los Antonio y a mí (soy físico, no ingeniero, aunque mi campo es el análisis metabólico de la energía en la biosfera y del propio metabolismo de la biosfera –teoría Gaia-) nos entusiasman esos detalles teóricos. Yo no soy físico atmosférico así que mis bases teóricas sobre la dinámica de los vientos no discuten lo que me dicen los Antonios (de hecho he aprendido de ellos). Mi base teórica es algo más fuerte en termodinámica. Y la termodinámica me dice que cuando se añaden sistemas pasivos a un sistema disipativo la exergía total disponible disminuirá aunque esos sistemas pasivos aprovechen una parte de la exergía. Por tanto, la termodinámica dice que si yo añado a la atmósfera un sistema que extrae exergía la exergía disponible en toda la atmósfera debe disminuir y no aumentar, cosa que les pasaba a los modelos bottom-up clásicos empleados hasta ahora y a algunos modelos CGM (e.g el de Jacobson y el de Marvel, véase mi post: http://www.eis.uva.es/energiasostenible/?p=2783 ). La cuestión que discutimos es si eso puede ser de otra forma en la zona de captación de los molinos. Ahí yo no estoy seguro. Pero mis aproximaciones top-down partían de la zona del ABL, por tanto mí hipótesis sigue siendo muy fuerte si los molinos no consiguen extraer vientos por encima de esa capa no la de la capa de encima de los molinos pues estos se sitúan normalmente dentro de la capa límite.

 

En todo caso, repito, no importa que Antonio García-Olivares tenga razón o yo en esa discusión técnica cuando estás manejando menos de 10 TWe a escala mundial (onshore más offshore).

De hecho, desde el principio he aceptado el trabajo de Keith que los Antonios citan como una buena referencia de la que partir. En él se trabaja con la idea de que podríamos extraer un máximo de 1 We/m2 (la saturación está ahí) cuando pasamos a escala regional de ocupación que es la relevante cuando la discusión es si el límite sobrepasa o no el TWe. He de decir que suponer 1We/m2 es optimista en mi definición de tecnología factible porque a ese nivel los efectos sombra ya se están notando (solo no se notan cuando hablamos de <0,3 We/m2) (véase el artículo de Keith). Por tanto, la industria tenderá a usar ese grado de ocupación el de 0,3 We/m2 a no ser que la obliguemos a ser menos eficientes (bajando la Cp, perdiendo dinero, materiales y TRE –y esto habría que evaluarlo energéticamente con sobredimensionamientos-). En el escenario que imagina Antonio García-Olivares sí se puede llegar al 1We/m2 porque se supone que no existe capitalismo sino una economía planificada mundial (hay que superar los límites que hoy imponen los estados, en offshore, en regiones que ocupan varios estados o en “Desertecs” que extraen energía de Africa para alimentar Europa o de Australia para alimentar Asia).

En todo caso, no me muevo ni un ápice de mi estimación de 1TWe (con un factor 2 de incertidumbre) como límite tecnológico factible onshore (véase el borrador que publiqué en un post que aún no ha sido contestado y que usa una estimación bottom-up también –y que da ligeramente menos que la top-down-).

Lo que concedo plenamente a Antonio García-Olivares es que mi estimación de un 10% del límite tecnológico para la offshore respecto a la onshore es demasiado burda y probablemente errónea. De hecho, como dije, no es una estimación real, es simplemente tomar el % que la literatura clásica había tomado de la offshore respecto a la onshore (un 10%) pero cogiendo 1TWe y no los 70 TWe o más que se daban en esa literatura.

No me preocupé más porque es una tecnología que sinceramente creo no pasará de anécdota (<0,1TWe), pero no fue metodológicamente coherente con mis cálculos. En mi primer artículo dediqué un espacio a las tecnologías de cometas que querían captar los vientos a mucha altura porque estaban circulando también muchas exageraciones y violaciones del primer principio de la termodinámica y aún no estaba de moda exagerar con la offshore (esto es algo que llevo observando desde hace décadas: que no valen los biocombustibles de 1ª generación pues nos vamos a los de 4ª, que no vale el petróleo convencional pues nos salvará el fracking, que no vale la fisión de uranio pues nos vamos a recogerlo al mar o hacemos fusión, que no vale la fotovoltaica por la escasez de materiales pues nos vamos al CSP –aunque tiene escasez de sales por cierto- o al silicio amorfo sin plata, que no es suficiente los molinos de 1 MW pues los de 7MW o los offshore flotantes, que no vale la geotérmica sostenible pues la hacemos insostenible, que no valen las olas de costa pues nos vamos al medio del océano, que no vale nada de eso, pues nos vamos a Marte, el fondo de la cuestión no es solo científico, es cultural).

Enfrentémonos a la offshore, de nuevo de forma preliminar, porque la cuestión relevante es si ese límite está en el orden de 1 TWe o de 10 TWe.

Emplearé 1We/m2 siguiendo la propuesta de Antonio García-Olivares aunque en mi opinión un tercio o como mucho la mitad de esa cantidad sería más realista para la energía neta. (Usaré muchos “si suponemos” que en mi opinión son conservadores (optimistas)).

Las plataformas continentales en el mundo ocupan unos 27 millones de Km2. Tienen una anchura promedio de 70 Km y una profundidad promedio de 150 metros.

La longitud de costas con plataformas continentales sería de unos 400000 Km (27MKm2/70Km). Si excluimos el 90% de esa línea: parques marinos, líneas de paso de aves y barcos, zonas de bajos vientos, zonas de huracanes, zonas de hielos (el océano ártico tiene una plataforma continental de más de 6,5 millones de km2), etc. tendríamos una línea de unos 40000 kilómetros (daría la vuelta al mundo) para instalar parques offshore. Si en esta línea situamos parques del estilo al más grande en funcionamiento en la actualidad (630 MWp) con una longitud de 16 kilómetros, nos daría para instalar 1,5TWp. Si estos parques consiguieran una Cp de 0,5 (cercana al límite teórico físico), nos darían 0,75TWe offshore. Con una Cp más realista (energía neta) de 0,33, estaríamos en 0,5TWe netos (véase de nuevo el borrador del post para contrastar la realidad de la Cp con la ficción que se publica sistemáticamente de tecnología actual que es la que se utiliza en todos los estudios bottom-up, que yo sepa salvo lo que publicamos en “el grupo de Valladolid”: GEEDS).

De otra forma: si llenamos el 10% de las plataformas continentales del mundo (2,7 MKm2), con parques de densidad 2Wp/m2 (lo que se suele instalar), tendríamos 5,4 TWp instalados para obtener menos de 2,7 TWe a eficiencia teórica máxima. Como la potencia disipada es de 30TW en esa zona (esto es una estimación que requeriría corroboración), interactuar y disipar más del 10% de esa energía supondría un cambio de régimen de los vientos que afectaría al patrón de vientos regional pudiéndose convertir en un desastre climático o cuando menos dejará algunos parques sin viento o bajando su Cp. Disipar el 2% sería más sensato: 0,3TWe.

En un análisis top-down: la zona del ABL en plataformas continentales disipa unos 30TW, 1/3 de lo que se disipa en los continentes libres de hielo permanente. Si en continentes difícilmente se consigue llegar a 1TWe, para llegar a lo mismo en plataformas continentales habría que conseguir una densidad efectiva de 3 veces la de los continentes en un medio que no es el humano.

Siguiendo los mapas que publicaron Archer y Jacobson en 2005 (citados en nuestro primer artículo de eólica y en el post borrador aquí citado) para excluir aquellas zonas de plataformas continentales con regímenes de vientos bajos y si excluimos además zonas de muy difícil acceso (plataformas circumpolares), una estimación gruesa se quedaría con unos 8,3 MKm2 como plataformas “válidas”. Si en ellas se mantiene la anchura media de 70 Km, tendríamos que unos 100000 Km de costa serían “válidos” para explotar la eólica. Si suponemos que ocupáramos 10 Km de ancho con parques eólicos (unas 7 filas de generadores de 5 MW) (imitando al Londonarray, el parque offshore más grande en funcionamiento ya citado, más filas terminarían generando sombras que bajarían la Cp), estaríamos hablando de un potencial de 1TWe (usando los datos de Keith) y llenando el 100% de las costas válidas. Si respetamos el paso de barcos, aves (las aves marinas suelen evitar los parques enteros), parques naturales, etc., suponer que vamos a llenar más del 10% de esa línea ya me parece mucho. Conceder un 25% significaría un límite teórico razonable. Llegar al 50% un brindis al sol en mi opinión. Es decir, que lo tecnológicamente factible andaría por el orden de 0,1 TWe sin graves impactos ecológicos y económico/políticos, y quizás 0,5 TWe en un esquema de trabajo de un planeta organizado al estilo que propone Antonio García Olivares.

Londonarray.com necesita unas 300000 Tn de acero y unos 20000 Tn de cables (unas 9000 Tn serían de Cu). Produciría unos 220MWe brutos con una Cp de 0,35. Es decir que su densidad de materiales es de unos 3Kg/m2 de superficie ocupada (casi toda marítima). Unos 1300 Tn/MWe producido (1 W requiere 1,3Kg de materiales). Si promediamos en 20 años la duración del acero (casi todo el acero sometido a alta corrosión), y con una emboided energy de 32MJ/kg, perdería unos 15,2 MWe (el 7%). Si consideramos otros materiales (los cables tienen una emboided energy mayor de 50MJ/kg, y en volumen en su mayor parte son materiales derivados del petróleo), de otro 3% de pérdidas, entonces sólo en materiales la TRE < 10. Como hacer los materiales es una parte de los inputs energéticos la TRE offshore es muy inferior a 10.

En contraste la densidad de materiales de cemento, acero y los propios paneles de la industria fotovoltaica española son de unos 1000 Tn/MWe producido aunque usan cerca de 3000 Tn/MWe de grava (datos de Pedro Prieto). Su densidad de materiales es parecida a la de Londonarray, eso significa que la “infraestructura” no es muy diferente a la solar por lo que la TRE no puede ser muy diferente a la solar, se acercará pues a los 2,5 de Pedro Prieto más que a los 20 habitualmente dados para ella.

Necesita 6 barcos de 18 metros de eslora para el mantenimiento, al que se dedican 70 personas (en turnos de 8 horas y 7 días con descansos de 7 días), más otras 20 personas en tareas “en tierra”. En la construcción del parque se necesitaron 5,5 millones de horas de trabajo que a 2000  horas al año por trabajador y 20 años de vida son 137 trabajadores en promedio. Es decir aproximadamente 1 trabajador/MWe en puestos directos (tres veces, dice la propia industria, esa cantidad en puestos indirectos).

 

 

Otras energías y el Mix total:

 

Antonio et al. decían que para conseguir su sistema se requería entre el 60 y 69% de las reservas de cobre (una razón de peso para planificar el tema a escala global sin el sistema capitalista). Partiendo de los recursos que demandan en ese artículo y consultando las diferentes “emboided energies” de los materiales se requeriría del orden de 1 TW al año durante 40 años solo para hacer los materiales con los que están hechas las nuevas infraestructuras necesarias para 10 TWe (quizás más si las estructuras no duran tanto tiempo y los materiales cada vez cuestan más de conseguir de las minas, quizás menos si se recicla bastante pero no muchísimo porque altas tasas de reciclado terminan gastando más energía que sacarlo de las minas). Por tanto ese metabolismo 100% renovable tiene una TRE muy inferior a 10 (TRE clásica, no la de Pedro Prieto que andaría por debajo de 3) y mientras se monta la TRE sería menor que 1 los primeros años (esto lleva señalándolo desde hace tiempo Antonio Turiel, la necesidad de un concepto dinámico y no estático de la TRE) (ahora las nuevas renovables andan por los 0,2TWe, para montar 10 TWe en 40 años se requerirían 0,4 TWe/año si de un crecimiento lineal se tratara).

En el artículo que analiza un 100% renovable con materiales comunes Antonio et al. consideran que existe la posibilidad de alanzar casi 0,8 TWe con atenuadores de olas que se podrían poner en cada uno de los molinos offshore que proponen (2,25 millones de molinos). De nuevo tenemos aquí un clarísimo ejemplo de tecno-optimismo inconsciente que extrapola a una escala planetaria sin más lo que en teoría se ha hecho en laboratorio o se ha diseñado en el papel (metodología bottom-up lineal). El potencial de las olas, las mareas y la OTEC (gradiente térmico oceánico), es despreciable por la sencilla razón de que la exergía que se disipa en nuestro planeta de estas fuentes es relativamente pequeña. De ahí que la metodología bottom-up que emplea Antonio García y muchos otros tenga que ser supervisada por una metodología top-down o una visión más holista de la bottom-up. El error aquí es mucho más fácil de entender: todas las olas del mundo que hay en el 100% de las plataformas continentales portan de 3 a 4,5 TW de potencia cinética (eso nos da idea de lo mucho que son 10 TW en el metabolismo de nuestra biosfera). Las máquinas que están en desarrollo son capaces de extraer y convertir en electricidad neta un 10% de la exergía de las olas y difícilmente se puede extraer más de un 30%. Así que ni tratando de absorber la energía cinética de todas las olas del mundo que impactan sobre las costas llegaríamos a producir 0,8 TWe. Obviamente el límite tecnológico de esas tecnologías marinas no supera el 0,1 TWe. Y muy probablemente hoy con una metodología parecida a la de Pedro Prieto, estas tecnologías tienen TRE muy inferiores a 1. No merece la pena, en el esquema de Antonio García, intentarlo porque absorberían más recursos de los que proporcionarían. La energía de las olas mejor para surfear y que los delfines lo puedan seguir haciendo.

En el caso de la OTEC la densidad energética es tan baja en relación a los materiales requeridos que si no me falla la memoria de unos cálculos que hice hace tiempo, multiplicaría en un orden de magnitud o dos las necesidades que requieren las infraestructuras renovables por Julio generado (de ahí que su TRE sea inferior a 1 seguro).

El biogás o cualquier fuente moderna que empiece por bio, es un desastre ecológico y energético que si se escalara aún más generaría sus propias insostenibilidades. El uso de biomasa hay que reducirla bastante y no aumentarla. Así que un 100% renovable que no entre en este detalle estará cojo. No hay ni un solo ExaJulio que sea sostenible por parte de estas tecnologías. Nuestro mundo ya depreda entre el 25 y el 50% de los productos de la fotosíntesis (HAPP), los dedos de las infraestructuras humanas ya han distorsionado la biosfera a cotas de 6ª gran extinción y solo quedan “funcionales” parte de los bosques tropicales y de los desiertos cálidos–ojo, que aunque su fotosíntesis sea baja son esenciales para el mantenimiento de ciertas funciones biosféricas, como mandar nutrientes a las zonas tropicales-. Las necesidades extra de minerales o las infraestructuras en los desiertos y plataformas continentales empeorarían el sistema en todo lo que no sea cambio climático (tema fundamental pero no el único). Los combustibles fósiles disipan unos 12 TW, nuestra interacción con la biomasa disipa 25-100 TW en el metabolismo humano actual –sistema urbano y agroindustrial altamente ineficiente-, obviamente insostenible, esto debería evaluarse porque el metabolismo que nos propone Antonio García-Olivares no sólo reduce esa disipación sino que probablemente la aumente, por lo que es también por ese lado inviable, es más, reduce la disipación de la biosfera en los océanos quizás más que ahora, ya que se va a depredar a las plataformas continentales. La huella ecológica humana ya supera la capacidad de la biosfera con creces (es un indicador muy conservador), reducir la parte de esa huella ecológica del lado de las emisiones fósiles está bien, pero es insuficiente. Y además, el sistema “tecno-estable” 100% renovable al requerir de fuentes con muchísima menor densidad energética que las fósiles o nuclear requeriría aumentar y no disminuir en el resto de lados, la huella ecológica. Por tanto, es insostenible y por tanto inviable desde puntos de vista más allá de la parte de metabolismo energético. La 6ª extinción masiva seguiría en marcha.

 

Sociología del 100% renovable.

 

Los Antonio, Pedro y yo estamos de acuerdo efectivamente en que un sistema 100% renovable requiere un sistema socio-económico diferente al capitalismo. Mi opinión va más en la dirección de estar en contra de cualquier sistema productivista (el comunismo y el nazismo del siglo 20 estarían incluidos, así que ojo con las economías planificadas desde arriba).

Mi límite tecnológico para el 100% renovable (los cuatro creemos que esa transición va a ocurrir) se sitúa en los 4-5 TWe (con las necesidades de calor también cubiertas porque se destinarían los edificios no a la electricidad sino a calor, más eficiente). Es decir, la mitad de las “necesidades” del sistema que propone Antonio García-Olivares. Eso sería un intermedio entre su escenario “permacultura” y “tecno-estable” de la gráfica de su segundo post y es de una relevancia muy grande dilucidar ese factor 2 por las “apuestas” implicadas.

En todo caso, mi límite tecnológico factible, como no me canso de repetir, no es alcanzable en el mundo real porque en el mundo real hay más factores limitantes:

 

0. El sistema va a colapsar su metabolismo, con ello en mente hay que diseñar un sistema que se adapte, no un sistema que lo evite. No se trata de evitar el hundimiento del Titánic porque era bonito que algunos pudieran bailar en sus grandes salones, se trata de salvar en botes a la humanidad que podamos. Distraer a la gente para que siga bailando en los salones es suicida, decir a la gente que podemos salvar el Titánic poniendo los botes salvavidas debajo para reflotarlo, también.

 

1. El sistema del que se parte tiene un metabolismo energético diferente al sistema al que se quiere llegar, por lo tanto el mientras tanto debe ser analizado, por si supusiera una imposibilidad técnica sobre todo en un mundo que requiere mucha prisa para hacer esa transición metabólica. Nuestros modelos de dinámica de sistemas, con nuestros límites “pesimistas” para las renovables, sí han analizado parcialmente esto y señalan que no se puede crecer más y que hay varios cuellos de botella. El trabajo de Antonio García-Olivares indica que al principio se requiere crecer más, por lo que el mientras tanto parece imposible sin decrecimiento casi inmediato. Y eso, para no llegar ni a la mitad de lo que propone Antonio García-Olivares de nuevas renovables. En realidad, las pistas que nos ha proporcionado Antonio García-Olivares en sus análisis a mi me dicen que aún era más imposible un 100% renovable “tecno-estable” de lo que pensaba (identifica nuevos cuellos de botella como la necesidad de recurrir a la biomasa y la de reducir la petroquímica a la del año 1985); algunas pistas las da también Pedro Prieto cuando analiza el artículo de Jacobson et al. en su última réplica a Antonio García-Olivares. Otra pista la tenemos en las siguientes gráficas (fig 1, 2 y 3), suficientemente autoexplicativas:

(Esta figura se encuentra al principio del segundo post de Antonio García-Olivares. Pone el ejemplo de cómo la tendencia histórica en EEUU ha sido a un crecimiento del consumo eléctrico al que atribuye la parte principal del crecimiento económico de EEUU en el pasado. Comparar la electricidad con el petróleo o el gas no tiene sentido, lo que se debe comparar son las fuentes (viento, radiación solar, petróleo) o los “carriers” (energías química, mecánica, eléctrica), una cosa es que la energía eléctrica sea estupenda como carrier y otra bien distinta es que el viento lo sea frente al carbón como fuente (el problema del carbón está no como fuente sino como sumidero, si se quemara de forma que no dejara residuos probablemente no estaríamos hablando de esto).

 

 

2. El sistema al que se quiere llegar tiene un metabolismo energético que lo cambia todo a escala sociológica/económica, más allá de que se acabe con el capitalismo en el mientras tanto. Un ejemplo del que ya he dado unas cuantas pistas es el de que nuestro sistema tecno-estable de Antonio García o el BAU requieren que solo una parte pequeña de las horas de trabajo humano se requieran para obtener energía exosomática. En los cálculos que he hecho de esta cuestión (basándome en datos de Giampietro y en mis TREs) es que se necesita un puesto de trabajo pagado por cada MW instalado de energías renovables nuevas o de otra forma, por cada hora de trabajo pagado este metabolismo energético produciría unos 1500 MJ de energía exosomática neta al resto del sistema y requeriría del orden de 700-1800MJ/h del sistema que va a alimentar, sin embargo en nuestro metabolismo actual energético de los países industrializados esta productividad es de 20000-50000 MJ/h netos, mientras que requiere una entrada enorme de 4000-10000 MJ/h. Para el caso de la biomasa para electricidad o biocombustibles la cosa es peor y existe un balance entre zonas de aceptable TRE (etanol de Brasil, biodiesel de Indonesia) que requieren muchas horas de trabajo humano (un país en vías de desarrollo que dicen) (230 MJ/h de productividad neta con un input energético de 65 MJ/h) y zonas de bajísima TRE (el biocombustible de países industrializados)(150-380 MJ/h de productividad neta con un input energético de 1400 MJ/h). Este último ejemplo nos da la pista de lo que hace el metabolismo actual cuando desarrolla dentro de él un metabolismo renovable: invertir energía exosomática de forma que no compensa –la huella ecológica de los biocombustibles supera con creces la de los fósiles- o invierte energía endosomática –“esclavos” humanos-; esto solo lo puede hacer a pequeña escala porque nuestro sistema tiene una potencia exosomática enorme (puede producir más de 20000 MJ/h, por lo que “tirar” a la basura 1400 MJ/h para el etanol en Estados Unidos o el biodiesel en Europa es un lujo que se puede permitir) o puede utilizar “esclavos” endosomáticos en países en vías de desarrollo para ese mismo divertimento (caso del etanol brasileño o del biodiesel indonesio). El metabolismo actual se puede permitir que un pequeño porcentaje (¿digamos el 5%?) de su energía provenga de fuentes de baja TRE, de baja productividad neta por hora de trabajo y de bajo input energético relativos a él, precisamente porque tiene más alta TRE, mucha más alta productividad neta y más altos inputs energéticos, pero se suicidaría si ese porcentaje subiera mucho más allá. En mi post: http://www.eis.uva.es/energiasostenible/?p=2933, creo que ya dejé claro este punto porque YA está pasando y no solo porque las élites detesten las renovables (aunque sería normal en el esquema de Antonio García ya que él mismo dice que acabarían con el sistema que las hace élites). Es por ello que la nuclear y la hidráulica dejaron de crecer exponencialmente y no pudieron superar la fracción del 5%, es por eso que el sistema metabólico se va a venir abajo querámoslo o no (además, repito, la energía ni siquiera es el único problema metabólico que tiene el sistema).

 

3. El sistema tecno-estable no soluciona muchos otros problemas tan graves o más que el problema de metabolismo energético, tan sólo a medio plazo impediría la debacle climática (aunque la reforzaría/mantendría al principio al requerir más insumos energéticos fósiles que un BAU que dejara de crecer en consumo energético). Hablamos de colonizar las plataformas continentales y los desiertos cálidos, como si estos ecosistemas no formaran parte de un sistema metabólico ya gravemente perturbado, hablamos de aumentar el uso de la biomasa cuando nuestro uso actual ya es claramente insostenible, hablamos de aumentar las infraestructuras de contacto con esos nuevos espacios de colonización. El nuevo metabolismo no genera menos huella ecológica, menos HAPP, menos pérdida de biodiversidad, menos desigualdad humana. Es más, puesto que la propuesta parece tecnócrata, diría que lo que generaría sería más de todo ello. Por tanto no se podrá hacer, y menos mal porque el desastre sería mayor. Una dictadura tecnócrata (esa planificación tecnológica habría que llamarla así mientras no se detallen los cambios sociológicos requeridos para evitarla y acabar con el capitalismo es condición previa, no simultánea y no es suficiente), supondría que los 10 TW renovables tendrían que mantener el metabolismo social de 9000 millones de personas. Tal y como se detalla por Antonio García no queda claro si el mundo mantendría su desigualdad (¿cómo se puede mantener una desigualdad a escala mundial en un plan mundial del metabolismo energético cuando los países que aumentan la desigualdad demasiado terminan o colapsando o bajo una dictadura?). Si tenemos que corregir la desigualdad resultaría que los países más ricos tendrían que reducir su consumo per cápita un 80% o más. Hacer esto voluntariamente requiere un cambio cultural previo (y no posterior), requiere acabar no solo con el capitalismo (el productivismo) antes y no después de iniciado el proceso, a no ser que se haga desde el totalitarismo de arriba.

 

El miedo enorme que tenemos Pedro Prieto y yo a que se fuerce el sistema a conseguir los límites tecnológicos de Antonio García o incluso los míos (o dados los casos: Jacobson, Rifkin, Lovins etc y sus capitalismos verdes, fracking, nuclear, absorción del CO2, geoingeniería… toda solución tecno-optimista para evitar el descenso), es debida a que sabemos por experiencia (la sabiduría de décadas de experiencia directa por mayor más que por diablo de Pedro y mi lectura de la historia de la relación de la tecnología-ciencia con la sociedad –soy profesor de ese tema-) que lo más probable sería una dictadura mundial o regional (¿pero es que no se ve que ya esta pasando, que está pasando desde hace mucho tiempo en el metabolismo social y que ahora se está incorporando al metabolismo energético?). Los historiadores y expertos en relaciones entre el primer mundo y tercer mundo lo saben bien, se llama la maldición de los recursos.

Pedro piensa que el colapso del sistema actual podría generar un sistema tipo permacultura (decrecimiento, simplificación grandes), Pedro y yo pensamos que las propuestas de Antonio García no deben intentarse porque nos llevarían igualmente a un decrecimiento grande pero con menos posibilidades del tipo decrecimiento “ordenado”. En mi caso creo que el decrecimiento ordenado implica también un decrecimiento poblacional que voluntariamente es muy difícil de conseguir (desgraciadamente por cuestiones parecidas a las que le planteamos a Antonio García para su metabolismo energético) con lo que la biosfera y/o dictaduras regionales se encargarán del tema.

Eso significa que la prioridad máxima y única no es la tecnología sino el cambio cultural. En lo que nos presenta Antonio García-Olivares nos pone el ejemplo de Desertec (figura 6 de su primer post) o reconoce que parte de los desiertos de Méjico alimentarían Norteamérica, se olvida de todo el sur del Sahara, se olvida de que dentro de 30 o 40 años Nigeria va a tener más población que todo Europa en su conjunto (salvo colapso-debacle), se olvida de la India y de Sudamérica y del patriarcado (cómo se vuelve al feminismo con molinos de 5MWe?) y de las resistencias de los estados (¿dan los desiertos de Chile para toda la población de América del Sur de 2050? ¿y con qué desarrollo?). No se puede separar las “soluciones” tecnológicas de estas cuestiones porque parecería que Antonio García-Olivares defiende un reparto desigual en un modelo planificado a escala mundial con redes mundiales y sé que no está ni en el pensamiento de Antonio ni en su corazón, pero es, desde mi punto de vista, una contradicción con la que vive, una disonancia cognitiva de la que es además consciente. Como sé que nuestro “metabolismo” cultural ha crecido durante más de dos milenios y se ha desarrollado para imponerse en estos últimos siglos, sé también que es inevitable un fuerte descenso (entre las curvas de la permacultura y el colapso Mad Max) por falta de tiempo (esta es mi disonancia cognitiva). Por tanto, el sistema metabólico energético que vamos a tener es 100% renovable, estilo Mad Max o estilo ecogranja con bajísimos insumos de electricidad (anecdótica) de pequeños molinos para bombear agua, paneles solares para bombas de calor etc. La oportunidad está ahí. La opción de molinos de viento de 5 MW offshore no solo no es viable, es un dispendio de recursos energéticos, materiales, sociales y humanos que frenarían en vez de promocionar el cambio cultural que necesitaríamos para hacer una transición menos dolorosa y menos caótica. Aunque “las cuatro espadas” en este debate queremos que la transición sea lo menos dolorosa posible, el qué hacer nos enfrenta irremediablemente.

Para el lector doy mi opinión “psicológica”: Antonio García defiende su escenario como el que hay que apostar aunque sabe que es irrealista aunque cree así que conduciría a la opción de vida más digna. Antonio Turiel se situaría en un escenario más cercano a la permacultura que pasara por ciertos intentos de escenario tecno-estable en el mientras tanto (por lo que confiesa en su último post) aunque sabe que lo más probable es un largo descenso, Pedro apostaría directamente más por el de permacultura con decrecimiento ordenado y lo más voluntario posible a la vez que se opone al escenario de estabilidad (y por supuesto de crecimiento) aunque sabe que cierto caos es inevitable, y yo creo que intentar la tecno-estabilidad o el crecimiento son suicidas y nos llevarían al colapso Mad-Max si no peor (la extinción humana) y opto por un escenario permacultura, pero sé que va a ser irrealista (será con mucho sufrimiento humano) si no un Mad-Max. Así veo yo esta “pelea” entre amigos. Mientras tanto, el 99,9% de la población mundial está “distraída” con otros debates (lo que hace que los cuatro sepamos de la irrealidad de aplicar desde ya nuestras propuestas).

“Disclaimer”: La tensión que reflejaron nuestros primeros posts viene de ahí, Antonio García-Olivares cree que el intento de su escenario tecno-estable cambiaría el sistema capitalista y nos daría la oportunidad de un mundo mejor. Pedro y yo pensamos que serviría al sistema para generar dictaduras (el ejemplo de los biocombustibles o el ejemplo del fracaso financiero solar en España vienen al caso). Es por ello que todos hemos pedido disculpas (yo lo hago ahora a medias) (Antonio Turiel debería también: ¡mira que compararnos con machos alfas! Ni que no nos conociera, más bien machos algas diría yo, feministas convencidos de que serán las mujeres las que liderarán el paso a las ecogranjas como ya está pasando en muchos sitios), pero la reflexión de lo que hay detrás de la “ciencia” y esa tensión hecha pública creo que no ha sido malo reflejarla, porque es real (yo ya dije en mi primer post que no eran afortunadas ni las etiquetas de Antonio García ni las que en tono irónico estaba empleando yo, y que finalmente las puse para provocar una reflexión que Antonio Turiel nos brindó).

 

Todo se realimenta (incluidos los metabolismos energéticos y los debates)

Carlos de Castro Carranza


Antropia versus Gaia

Hace unos 15 años escribí (en “La Revolución Solidaria”):

“En 1991 un proyecto en el estado de Arizona estaba condenado al fracaso tan solo un
par de años más tarde; se llamó Biosfera II y trataba de simular en pequeño a nuestra
Biosfera (la I).
En un espacio de poco más o menos dos campos de fútbol tuvieron que convivir con
ocho científicos muy diversos ecosistemas. La idea era que Biosfera II permaneciera
aislada de Biosfera I salvo la entrada de la energía proveniente del Sol.
El proyecto, aunque caro, era interesante por tres motivos:
Porque se iba a aprender mucho de cómo funcionan los ecosistemas. Porque si algún día
queremos hacer viajes interestelares deberemos montar un ecosistema artificial
autosuficiente. Y porque aprenderíamos a valorar las funciones que los ecosistemas
hacen por nosotros.
Del fracaso de tal experimento efectivamente se aprendió mucho de los ecosistemas y
de cuan lejos estamos de poder simular a nuestra Biosfera.
Y a pesar de esto ahora estamos embarcados en un nuevo proyecto, el Biosfera III.
Consiste en “Terraformar”, hacer habitable para los seres humanos, un planeta entero:
Antropia.
Es el experimento más grande y menos conocido de la humanidad: los conejillos de
indias somos las personas y toda la vida que necesitemos llevar a Antropia. El planeta
elegido es, por supuesto, la propia Tierra. El experimento ha empezado ya hace unas
décadas y durará unas pocas más.
Hasta ahora ha consistido básicamente en despejar el terreno de Biosfera I, eliminando
más del 50% de los bosques, un 20% de los corales, casi todos los ecosistemas acuáticos
a través de la pesca intensiva, etc. Y comenzar a sustituirlo por el ecosistema de
Antropia: ciudades, carreteras, zonas agrícolas y ganaderas, desiertos, plantaciones y
explotaciones piscícolas…
Como aún estamos aprendiendo (recordemos que fracasó Biosfera II), tenemos algún
problemilla colateral: Efecto invernadero, lluvia ácida, agujero en la capa de ozono,
salinización y pérdida de suelos fértiles, contaminación de las cuencas fluviales,
atmósfera contaminada en muchas ciudades, concentraciones de metales (Hg, Cd, As,
Pb…) nunca vistas antes en Biosfera I. Y algún otro efecto colateral previsible: pérdida
de biodiversidad, plagas y uniformidad en el paisaje.
Con unos cientos de especies -en vez de millones- vamos a suplir las funciones
ecológicas que ahora hace Biosfera I. Y tenemos que aprender rápido, resulta que una
plantación de eucaliptos no es igual de eficiente para retener el agua, limpiar la
atmósfera, el agua y el suelo, reciclar nutrientes, etc. como el bosque que sustituyó,
resulta que nuestros pesticidas, aunque eficientes a corto plazo, dan muchos problemas
que no daban los depredadores que sustituyeron, resulta que nuestras zonas de
acuicultura producen un pescado que ya no va a poder seguir dando Biosfera I, pero que
también dan muchos problemas que no daban los bancos de pesca que han desaparecido.
Resulta que una carretera absorbe recursos y no los proporciona.
No sé si hay elección entre Biosfera I y Biosfera III. Uno puede ser optimista y pensar
que una alta tecnología puede suplir todas esas funciones que hacía Biosfera I y resolver
todos los problemas colaterales. Y tener en zoológicos-reservas unos cuantos miles de
especies para disfrute nuestro.
Un mundo en el que el flujo del agua, del nitrógeno, del carbono, de los metales, etc. sea
controlado por el ser humano de forma eficiente. Un mundo humano que deberíamos
llamar Antropia.
O quizás ser algo menos optimista y “conformarse” con Biosfera I pensando que aún así
una adecuada tecnología nos proporcionará un digno nivel de vida. Y poder ir en
silencio a ver a una ballena azul nadando libre en el mar.
Me parece menos utópico Biosfera I. Y me gusta mucho más.”

En esta quincena de años se ha continuado la “Terraformación” del planeta y se han
acumulado los estudios; los míos también.
Hoy sabemos que no hay elección entre Biosfera I y III (ya se sospechaba), no tenemos
ni los conocimientos (cuanto más aprendemos más sabemos de la enorme complejidad
de Gaia, que se lo digan a los climatólogos), ni la tecnología, ni los materiales y la
energía necesarios para construir Antropia. Y nunca los tendremos, pues Gaia necesitó
millones de años para terraformar el planeta y no es tan estúpida como nuestra Civilización.
Hoy sabemos que los efectos colaterales que hemos disparado, principalmente el
cambio climático, la disrrupción de ciclos de materiales y la pérdida de biodiversidad,
tienen unas inercias desatadas muy importantes; inercias que significan irreversibilidad
a escala humana. Hoy, cada vez con más fuerza, sospecho que lo que corre peligro no es
Antropia, sino la propia Biosfera I, Gaia.
Para mí es obvio que esta Civilización ha entrado en colapso. Creo que cuanto más
rápido extingamos esta Civilización más oportunidades tendrá la humanidad de crear
alguna Civilización después. Si fracasamos en su rápida extinción Gaia lo hará en un
siglo o dos, pero a lo mejor, Gaia queda tan enferma que no habría ya oportunidad
alguna para nuestra especie. Es más, ya no se puede descartar que en esa resistencia al
colapso, la enfermedad de Gaia sea mortal. Y si muere Gaia, muere TODO, al menos
todo lo que vale la pena en unos años-luz a la redonda.
La discusión a parte de filosófico-moral es social y política. Resulta que nuestra
Civilización global y capitalista se está resistiendo a desaparecer de la peor manera
posible, está muriendo matando. ¿Cómo? Quemando más carbón y gas natural para
sustituir una parte del descenso del petróleo. Dedicando 50 millones de hectáreas (un
tercio del espacio que ocupa el arroz) a los biocarburantes sustituyendo más bosques.
Tratando de sacar hasta la última gota de “petróleo” del subsuelo, aunque aumenten los
impactos ecológicos. Olvidándonos de la crisis ecológica y energética -profundizando
en ellas- porque estamos en recesión económica. Aumentando las desigualdades en el
mundo (ahora se unen ricos en China a los ricos de occidente, a costa de clases medias y,
como desde siempre, a costa de los pobres). Profundizando en la desinformación, la
deseducación etc. (en España reduciendo el sector educativo). Y un largo etc. de
reacciones en la dirección equivocada. Radicalmente equivocada.
Esta estupidez de nuestra Civilización no la podía creer hace 15 años. No creí a Einstein cuando dijo
que es infinita.
Lo que nos jugamos no es sólo nuestro futuro y el de nuestros hijos. Es TODO el futuro.
Cruzarse de brazos o desesperarse ante la realidad anterior, son opciones también
estúpidas.
Todo se realimenta.
Carlos de Castro Carranza


¿límites de las renovables o límites de nuestros deseos?

Hace un mes me invitó Ingeniería Sin Fronteras de Sevilla a formar parte de una mesa redonda para discutir las salidas a un mundo en crisis energética y social. Me tocó, una vez más, hacer el papel de “aguafiestas” con las energías renovables.

Aquí tenéis la presentación que hice: limites renovables sevill.

Una vez más, otra vez más, durante las jornadas observé dos problemas culturales:

· El tecno-optimismo por parte de quien sueña con que las renovables nos salvarán si vencemos las fuerzas que se oponen a ellas.

· La falta de realimetaciones, o si se quiere, la falta de visión sistémica, holística, del conjunto de implicaciones por parte de muchos.

Es cierto, bien cierto,  que nadie puede tener una visión completa. Y es cierto también que todos tenemos sesgos cognitivos. Pero también es cierto que hay quien se aproxima más a la realidad.

Tengo la sensación, cada vez más acuciante, de que ante la transición/colapso muchos proponentes dan recetas de cambio que saben que son imposibles de llevar a la práctica. Y creo que esto nos paraliza:

Si afirmo que las renovables pueden dar -sin cambios radicales previos en el sistema- el 100% de nuestro consumo energético y que esa transición se puede hacer en 35 años, paralizo a mis oyentes por dos razones: ·

· Porque entonces doy la sensación de que las renovables pueden simultánea o previamente a un cambio de civilización dar con la solución, y eso pone en manos de los tecnólogos y los políticos (que deben limitarse a promocionarlas) las soluciones. Yo me puedo quedar en casa y limitarme a bajar la calefacción, asistir a alguna manifestación o a votar cada cuatro años. Necesario pero ni de lejos suficiente.

· Porque entonces contribuyo al cinismo tan característico de nuestra cultura: yo ya dije lo que teníamos que hacer, como no me hicieron caso, pues no pudimos evitar el colapso de la civilización.

En mi opinión son esos cuatro sesgos culturales los que hacen más inevitable el colapso de la civilización; más que el cambio climático o el pico del petróleo.

Para los que piensen que mis argumentos paralizan, diré que sí, es verdad, en nuestra cultura a muchos les paraliza (aunque creo que cada vez a menos gente), les paraliza porque no les doy solución fácil. En todo caso, mis argumentos no van a resolver el colapso de la civilización puesto que estoy seguro de él. Van en la dirección de qué cambios culturales y qué adaptaciones podríamos hacer en ese contexto.

A mí me gustaría discutir sobre los límites de las renovables en un mundo en colapso, donde lo que tendremos quizás serán pequeños molinos eólicos para bombear agua y no cuántos molinos gigantes de 5MW para producir electricidad  podemos llegar a tener. Cuando digo que el límite tecnológico de la eólica anda por el TWe, mi tiempo luego tengo que dedicarlo a defender mis cuentas, aunque en realidad piense que en el 2050 no llegaremos ni mucho menos a ese valor y no serán TWe (eléctricos) sino más bien TW mecánicos.

Solo cuando dejemos de decir que tenemos 5 o 10 años para hacer cambios radicales para salvar el mundo (en realidad la civilización actual) (llevo 25 años oyendo esto y hace 25 años quizás era verdad) y solo cuando nos pongamos mentalmente en la situación de colapso, estaremos en un esquema útil de trabajo.

Por suerte todo se realimenta, y en mis charlas siempre hay gente -normalmente joven- que se acerca y me dice que ellos también tenían esa intuición y que están encantados de saber que su intuición es más que eso.

Hace 20 años o más que la civilización chocó con su iceberg, ya es hora de que nos organicemos para ir a los botes salvavidas (tecnología sencilla y movidos por una pequeña vela). Pretender reflotar el Titanic con velamen renovable es una pérdida de tiempo, si no contraproducente.

Carlos de Castro Carranza

 

 


Ya están listos los vídeos y materiales del curso sobre el futuro de la tecnología

Hace unas semanas tuvimos el placer de hospedar en la Escuela de Ingenierías unas sesiones de  reflexión sobre el futuro de la tecnología desde una clave poco habitual: la de la escasez energética.

Tuvimos a Antonio García Olivares presentando su reciente estudio sobre cómo podría ser una industria basada 100% en energías renovables, a Luis González Reyes analizando las relaciones entre la energía y la tecnología en la historia, a Charo Sierra reflexionando sobre el papel de la biotecnología y las Escuelas de Ingeniería.

Nuria Robles nos presentó  el movimiento makers y el open source hardware, mientras que Rosalba Fonteriz habló de los principios teóricos de la Permacultura y  Victor Barahona describió sus experiencias prácticas en este campo. También tuvimos a Mario Giampietro analizando las raíces socioeconómicas de la insostenibilidad, a Carlos de Castro describiendo el ahorro y el reciclaje en las tecnologías ecosistémicas y a Alicia Valero hablando sobre las reservas de minerales y su agotamiento.

Como introucción al curso Fernando Frechoso describió detalladamente la crisis energética y Marga Mediavilla presentó una reflexión sobre los límites de la tecnología.

En  nuestra página web podéis encontrar todos los materiales del curso, que  incluyen vídeos, audios y diapositivas de las sesiones (excepto el vídeo de la sesión de Victor Barahona que no hemos podido recuperar por problemas técnicos). Como los vídeos han sido subidos en un formato de baja resolución, que en algunos casos no permite ver bien las transparencias, os aconsejamos visitar también la página web para descargar los ficheros pdf de las diapositivas.

Esperemos que todo ello os resulte de interés.

 


¿Qué pasa si se juntan un El Niño irresistible con un Caos Climático inamovible?

Por favor miren la siguiente figura durante 60 segundos con atención:

 

Si ha entrado en un estado de ansiedad/miedo usted sabe un poco de cambio climático. Si no, inténtelo.

La figura anterior  nos muestra en rosa oscuro las zonas que han superado con mucho la media de temperaturas de la media de temperaturas de 1981-2010 (que ya eran más altas que la media de los últimos siglos). Asusta un poco ver tanto rosa en el planeta, pero es normal una vez asumido que la tendencia del cambio climático es esa.

Pero la figura muestra también en rojo aquellas zonas donde la temperatura ha batido el record absoluto desde que tenemos registros. Esto asusta un poco más. Pero lo tenemos asumido.

Nos deberíamos fijar en la enorme franja del Pacífico, es el fenómeno conocido como el Niño. Fenómeno periódico que cuando es muy fuerte tiende a batir records de calentamiento y de desastres “naturales”. Los modelos climáticos tienden a dar el resultado de que la intensidad de los Niños irá aumentando con el siglo.

Sin embargo hay dos detalles que deberían aumentar más aún nuestro susto en el cuerpo:

1. Las zonas azules

2. La extensión de la franja roja: Pacífico, Sur de Méjico, Atlántico, Sur de Europa

Se las señalo en la siguiente gráfica:

Los rectángulos verdes nos parecen indicarzonas que “circunnavegan” el globo con récords de temperaturas. En especial el verde oscuro.

También señalo dos zonas azules “pequeñas” con elipses de color naranja. En especial la del Atlántico Norte.

Empecemos por ellas unidas a esta otra imagen:

 

Esta imagen representa la circulación oceánica. Esta circulación tiene dos motores principales, que en la figura están señalados con los términos: “deep water formation”. Si se enfrían se debilitan los motores. Y eso trae consecuencias gigantescas en el clima. el que se enfríen es algo que tiene relativa fácil explicación: los icebergs que se deshacen por el calor enfrían el agua y ese agua fría enfría la atmósfera.

Ahora comparemos el rectángulo verde anterior con el mapa de temperaturas marinas del Super Niño de 1998 (ese que podemos igualar este año):

En aquella ocasión las temperaturas no batieron records en el atlántico norte ni por calor ni por frío. Algo ha cambiado.

Y como siempre, realimentemos los rectángulos verdes con las elipses naranjas de este año.

Si bates records de temperatura cálida y records de temperatura fría, la diferencia de temperaturas entre, por ejemplo, el Sur de Europa y el Sur de Groenlandia e Islandia está batiendo también records. Y esa diferencia de temperaturas es el motor que alimenta los vientos y tormentas.

Y ahora un modelo de Hansen y Sato de 2012 que tiene en cuenta ese efecto de deshielo exponencial de nuestros hielos:

¿Ven rectángulos verdes y elipses azules del año 2065 y 2080 sin un fuerte El Niño?

Esto es lo que escribieron estos autores en 2012 al final de su artículo (Hansen J y M. Sato, “Update of Greenland Ice Sheet Mass Loss: exponential?”:

Se producirán “tormentas más fuertes conducidas por el incremento de los gradientes latitudinales de temperatura, combinados con la subida del nivel del mar… incrementaran la ferocidad de los frentes de tormentas de escala continental, con vientos de fuerza huracanada”.

Y ahora imaginen las consecuencias en el Cantábrico de tormentas de fuerza huracanada, con un nivel del mar 60 o 144 centímetros más alto y compárelas con las “infantiles” “Ciclogénesis Explosivas” de los últimos años. ¿Aún no está asustado?

A mí me apetece rezar a Gaia para que lo de este año sea solo una anomalía especial y no una norma. Pero Gaia no es una diosa y no me escucharía.

Todo se realimenta.

Carlos de Castro Carranza

 

 


Vídeos de entrevistas a los participantes en el curso sobre transporte

Dicen que más vale tarde que nunca y espero que en este caso se cumpla. En el curso que realizamos el año pasado sobre transporte y energía tuvimos la oportunidad de grabar una serie de entrevistas a los ponentes que, hasta ahora, no habíamos conseguido editar y subir a internet, pero que ya tenemos disponibles. Os dejo los links de todas ellas, son entrevistas cortas que tratan sobre temas concretos del auténtico talón de Aquiles de nuestro consumo de energía: el transporte. Esperamos que os resulten interesantes.

Marga Mediavilla

 

Paco Segura: Infraestructuras de transporte y crisis
Pedro Linares: perspectivas energéticas del transporte
Javier Gutierrez: ¿Es posible satisfacer las necesidades de transporte con energía sostenible?
Manuel Saravia: ¿Es posible satisfacer las necesidades de transporte con energía sostenible?
Manel Ferri. Empleo y movilidad sostenible.
Alfonso Sanz: las cuentas ecológicas del transporte en España.
Pilar Vega Pindado: gestión del territorio, urbanismo y transporte.
Iñigo Capellán-Pérez: límites energéticos globales.
Óscar Carpintero: crisis global y sostenibilidad.

 


Abierto el plazo de matrícula para el curso 2015: El futuro de la tecnología después del agotamiento del petróleo.

Os informamos de que ya está abierto el plazo de matrícula para nuestro curso de otoño de este año: El futuro de la tecnología después del agotamiento del petróleo. A ver si este año conseguimos un buen número de matriculados, que son la base para que el Centro Buendía siga confiando en nosotros.

Como es habitual la asistencia a las charlas es libre y gratuita, pero aquellos que quieran obtener el diploma acreditativo y un crédito ECTS pueden matricularse en el Centro Buendía. Para obtener diploma es imprescindible la asistencia a las charlas (16 h. presenciales  y 9 h. no presenciales de trabajo autónomo del alumno, que será evaluado por los profesores coordinadores).

Os dejo el programa y las fechas y, el lugar, como de costumbre, el salón de actos de la Escuela de Ingenierías Industriales, en el Paseo del Cauce, Valladolid. Os esperamos.

Marga Mediavilla

Programa

22 de septiembre. LÍMITES A LA TECNOLOGÍA EN EL SIGLO XXI

16:00 h. Entrega de documentación

16:15 h. Inauguración del curso

16:30 h. ¿Por qué limites a la tecnología? Margarita Mediavilla.  Profesora del Departamento de Ingeniería de Sistemas de la Universidad de Valladolid y miembro del Grupo de Energía, Economía y Dinámica de Sistemas

17:30 h. Pausa

17: 45 h. Límites energéticos. Fernando Frechoso. Profesor del Departamento de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de Valladolid y miembro del Grupo de Energía, Economía y Dinámica de Sistemas

18:45 h. Pausa

19:00 h. Límites materiales. Alicia Valero. Profesora del Dpto. de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Zaragoza y Directora del Área de Ecología Industrial de CIRCE

23 de septiembre de 2015. TECNOLOGÍAS SOSTENIBLES, SOCIEDADES SOSTENIBLES

16:30 h. Imitando a Gaia: reciclaje y eficiencia energética en las “tecnologías” ecosistémicas. Carlos de Castro. Profesor del Departamento de Física Aplicada de la Universidad de Valladolid y miembro del Grupo de Energía, Economía y Dinámica de Sistemas

18:30 h. Pausa

19:00 h. Raíces de la insostenibilidad socioeconómica. Mario Giampietro. Investigador en el Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales (ICTA). Universidad Autónoma de Barcelona (UAB)

24 de septiembre de 2015. NUEVAS TENDENCIAS TECNOLÓGICAS PARA LA SOSTENIBILIDAD

16:30 h. Principios de la Permacultura. Rosalba Fonteriz. Profesora del Dpto. de Bioquímica y Biología Molecular y Fisiología/ IBGM. Universidad de Valladolid

17:45 h. Experiencias prácticas de permacultura y soberanía tecnológica. Víctor Barahona. Ingeniero Técnico Industrial. Director de Permacultura Aralar y Egokitek

19:00 h. Pausa

19:20 h. Proyección de vídeo sobre tecnologías Open Source

19:30 h.  Open source hardware y el movimiento makers. Nuria Robles. Manager en  Fab-Lab León

25 de septiembre de 2015. HACIA UNA TECNOLOGÍA REALMENTE SOSTENIBLE

16:30 h. Lecciones del pasado: el papel de la tecnología y la energía en la historia. Luis González Reyes. Coautor del libro En la Espiral de la Energía y miembro de Ecologistas en Acción

18:30 h. Pausa

19:00 h. Mesa redonda. “¿Qué tecnologías podemos promover ante el agotamiento del petróleo?”
Participan:
Antonio García-Olivares. Investigador del Instituto de Ciencias del Mar del CSIC. Barcelona
Luis González Reyes. Coautor del libro En la Espiral de la Energía y coordinador de Ecologistas en Acción
Rosario Sierra. Profesora del Dpto. de Producción Vegetal y Recursos Forestales de la ETS de Ingenierías Agrarias. Universidad de Valladolid


¿Es el fin del crecimiento exponencial de la solar fotovoltaica (y de la eólica)?

Calculamos que el límite tecnológico de la energía solar eléctrica anda por los 2-4TWe de producción neta (sin tener en cuenta la más que posible baja Tasa de Retorno Energético). Aunque soy tachado frecuentemente de pesimista por suponer un límite muy inferior al que calculan otros, en realidad la realidad no tiene porqué seguir de cerca el límite tecnológico. Insisto: creer que podemos llegar a 2-4TWe con energía solar de aquí a dentro de 50 años es de un optimismo que raya la irrealidad.

 

Aunque los ritmos de instalaciones fotovoltaicas se suelen anunciar como incrementos porcentuales del año anterior (hemos crecido en un x%) y se suele creer que seguimos en una senda exponencial rápida, parece que ya no es así y esto tiene consecuencias enormes para la transición energética.

 

Lo extraño de una función exponencial es que su derivada es otra exponencial, o si se quiere, aunque nos parezca exponencial la capacidad acumulada de potencia solar fotovoltaica, también debe parecerlo la capacidad añadida anualmente.

 

Sabemos que en países como España o Italia se ha estancado la acumulación de potencia solar. Y solemos, con parte de razón, achacarlo a las malas políticas energéticas de los gobiernos de turno.

 

Pero la realidad es que 10 países europeos y seguramente Australia, ya han pasado sus “picos solares” de capacidad añadida al año. Los señalo en la siguiente gráfica que muestra los países por su % de producción solar eléctrica respecto a su consumo total:

figura 1

 

Muestro un par de gráficas concretas a modo de ejemplo (datos elaborados a partir de wikipedia: “solar power in…”):

Figura 2

De la figura 1 podría dar la sensación de que superar el 2% de electricidad producida por energía fotovoltaica condena a un país a dejar el crecimiento exponencial. Al menos a todos salvoa  Israel y Japón:

figura 3

 

Pero si nos fijamos, incluso en estos dos países que parecen romper la regla, el crecimiento exponencial parece que se abandona.

 

En las anteriores gráficas vemos crecimientos exponenciales (elipses verdes), luego lineales (amarillas), para pasar a decrecimientos en la potencia instalada anual (rojas).

 

Incluso China y Estados Unidos, que aún no han cruzado la línea del 1% de su electricidad producida por fotovoltaica (figura 1), parece que pueden encontrarse ya en la zona amarilla.

Por ejemplo China, la del crecimiento económico de dos dígitos hasta hace bien poco:

figura 4

Aunque las políticas energéticas de cada país influyen mucho, estamos observando algo que debe ir más allá de malas políticas. Y es que cuando se supera el 1% la cosa es más difícil de mantener en un crecimiento exponencial tan explosivo como el que suele tener la solar.

 

¿Puede añadirse otra causa, la crisis económica mundial?

 

Podría ser, pero si así fuera, los que creemos que esta crisis no va a acabar nunca tendríamos que tener claro que ya no es un tema coyuntural sino estructural (no es el político de turno, es el propio sistema económico mundial).

 

Veamos qué pasa a escala mundial:

figura 5

 

El hiato del 2008-2009 podría ser debido a la crisis económica mundial, ¿hubo crisis en 2011-2012, está viniendo otra?

 

En todo caso, el mundo anda por el 1% de su producción eléctrica proveniente de la fotovoltaica.

 

Si es así que la energía fotovoltaica deja de crecer exponencialmente cuando anda en ese entorno y cuando supera el 2-3% tiene incluso problemas para crecer en potencia instalada anual, nos podemos encontrar con un límite político-económico-social que difícilmente superaría el 10% de producción eléctrica solar respecto a la global. A partir de ahí, en el mundo real de fuera del papel, la solar tendría un límite que rondaría los 0,25 TWe de producción neta, un orden de magnitud por debajo del límite tecnológico que hemos calculado (y que suele tacharse de pesimista).

 

¿Yqué pasa con la eólica (fuente: wikipedia y GWEC)?

figura 6

 

Pues parece que el crecimiento explosivo exponencial se paró también con la crisis del 2008-2009. Si somos optimistas con lo proyectado por la propia industria este año instalaríamos 55GW, batiendo un record pero siguiendo un crecimiento lineal, si simplemente instaláramos otro tanto como en los primeros seis meses de 2015, parecería que estuviéramos ya en la zona del pico (triángulo verde en la figura 6).

 

Ahora apliquemos mi sentido común con la eólica: si durante este lustro instaláramos una media de 50GW/año y luego durante los siguientes lustros siguiéramos una curva de decrecimiento simétrica (al estilo a las del peak oil), terminaríamos instalando un total de aproximadamente 1TW de potencia, lo que produciría aproximadamente 0,25TWe netos en el mundo real, la cuarta parte aproximadamente que el límite tecnológico que calculó mi grupo.

Cuando escribimos el primer artículo de eólica, los datos que manejábamos eran los de la curva dentro de la elipse verde; ante las críticas que recibimos por pesimistas, yo pensaba que bastaba esperar hasta el 2020 como mucho para ver si nos quitaría la realidad la razón. Vista la gráfica actual, habrá que esperar mucho más: hasta el 2050 para llegar a 3,3TW de potencia instalada (1TWe producido con un factor de capacidad de 0,33) si ajustamos linealmente los años 2010-2015 y extrapolamos hacia adelante (con el dato proyectado de la industria para 2015).

Soñar con un mundo renovable y altamente tecnológico, es eso. Primero habría que cambiar la civilización (la política, la economía y la sociedad). Pero eso es una tarea hercúlea que supone muchas décadas o incluso siglos y es injusto pedír que se haga en unas pocas décadas (porque es imposible). Echar la culpa a su gobierno es solo una parte de la cuestión.

 

Todo se realimenta.

Carlos de Castro Carranza

 


Curso: Vivir (bien) con menos. Explorando las sociedades pospetróleo

Esta vez nos gustaría recomendar un curso que organizan nuestros compañeros de la Universidad Autónoma de Madrid del 2 al 4 de septiembre.

Lo dirige Jorge Riechmann y cuenta con invitados de lujo como José Manuel Naredo, Ferran Puig Vilar, Emilio Santiago Muiño, Óscar Carpintero, Pilar VEga, Iñaki Bárcenas, Yayo Herrero y muchos más y el tema es tremendamente sugerente: vivir (bien) con menos.

Incluimos el programa, pero en este enlace se puede encontrar más información sobre inscripciones, lugar y otros detalles.

 

PROGRAMA
Miércoles 2 de septiembre
9 h. José Manuel Naredo: “Cambio de paradigma en economía: inercias y resistencias”
11 h. Ferran Puig Vilar: “¿Hasta qué punto es inminente el colapso de la civilización actual?”
13h. Jordi Mir (UPF): “¿Siguen siendo válidas las estrategias que los movimientos sociales han desarrollado en el
pasado?”
15 h. PAUSA para comer
17 h. Mesa redonda 1: experiencias y resultados de investigación
Emilio Santiago Muiño (UAM): “Móstoles en transición 2015”
José Manuel López Rodrigo (candidato de Podemos a la presidencia de la Comunidad de Madrid): “Cómo
crear barrios sostenibles”
Iñaki Bárcena (UPV/ EHU): “Transiciones energéticas. Experiencias y visiones desde el Norte y desde el Sur”
Pilar Vega (UCM): “Un modelo de transición para una movilidad ecológica”
Marc Badal: “Límites de las estrategias neorrurales”
Jueves 3 de septiembre
9 h. Yayo Herrero y Santiago Álvarez Cantalapiedra (FUHEM-Ecosocial): “Estrategias políticas hacia sociedades
pospetróleo”
11 h. Óscar Carpintero (UVa) y Alberto Matarán (UGr): “Los inciertos pasos desde aquí hasta allá. Pensando las
transiciones bajo la amenaza del colapso”
13h. Ernest Garcia (UV): “Recortes antisociales y sostenibilidad: Por qué el crecimiento no puede acabar con las
formas malignas de la austeridad”
15 h. PAUSA para comer
17 h. Mesa redonda 2: experiencias y resultados de investigación
Ernest García (UV): “Resultados de la investigación en el proyecto POSTCARBON”
Adrián Almazán (UAM): “Los peligros del catastrofismo”
Carmen Madorrán (UAM) "Rastreando alternativas: la propuesta cooperativista en la democracia
económica”
José Bellver (FUHEM-Ecosocial): “Nuevos avances hacia una teoría del intercambio ecológicamente desigual”
Jaime Nieto (UVa) “Evaluación de planes de transición energética hacia sociedades postcarbono”
Viernes 4 de septiembre
9 h. Alicia Valero (UniZar): “Mantenernos lejos de Thanatia”
11 h. Joan Benach (UPF): “El paro y la precariedad como cuestiones de salud pública”
13h. Jorge Riechmann (UAM): “Explorando las sociedades pospetróleo bajo las amenazas de colapso: tentativa hacia
algunas conclusiones”
15 h. Clausura y entrega de diplomas