Sesgos cognitivos y la fe en un mundo de energía renovable, transporte comunitario, agricultura ecológica y demás tecno-optimismos.

Los psicólogos y sociólogos tienen identificados decenas de sesgos cognitivos. Son barreras, más que límites insoslayables, que pueden ayudarnos a explicar no solo nuestras reacciones ante problemas como la crisis energética o el cambio climático, sino que nos ayudarían a entender porqué son una causa principal que realimenta esos problemas.

 

Veamos sucintamente alguno de ellos que interesa conocer a todo el que se acerque a los temas que ocupan nuestro blog:

 

La negación de lo que duele. Tenemos tendencia a negar u olvidar aquello que no nos gusta.

 

Optimismo. Tenemos tendencia a ser optimistas, a pensar que a mí no me va a pasar. En nuestro caso y sociedad, tendencia al tecno-optimismo.

 

Anclaje: quedarse con parte del asunto, no ver las relaciones e implicaciones más allá. Manejamos una o dos variables en la cabeza, no más (si después de hablar del colapso nos hablan de móviles imaginamos la tecnología futura como si el colapso no fuera a pasar). Es terriblemente difícil ponerse mentalmente en el colapso y todo lo que ello supone.

 

Aversión a la pérdida. Preferimos no ganar a perder (nos duele más perder el coche que no tener uno).

 

Arrastre: Tendencia a seguir a la mayoría.

 

Control: Sobre-estimación de la influencia propia.

 

Autoridad: Tendencia a seguir al líder.

 

Gusto por el promedio: Tendencia a quedarse cerca de la media.

 

Al lector no se le escapará que algunos de esos sesgos están relacionados, por ejemplo, la sobre-estimación de la influencia propia puede estar relacionado con nuestro optimismo. O el gusto por el promedio lo podemos ver como una forma de seguir a la mayoría. O la aversión a la pérdida como una negación de lo que duele.

Pero el quid de la cuestión es ver esas relaciones en realimentación y en realimentación con la Crisis Global que nos ocupa.

 

Así, tenemos tendencia a reforzar a aquellas élites (Autoridad) que nos Anclan en un discurso Optimista que Niegue lo que nos duele, y a luchar por mantener nuestro modo de vida: ¿les suena a la política doméstica?

 

Un ejemplo es el caso de la fe en las energías renovables como tabla de salvación ante la crisis energética, económica y de clima. Los científicos han sobrestimado su capacidad desde el principio (optimismo, anclaje) y comenzaron a publicar hace décadas una capacidad sin límites tecnológicos prácticos. Con el tiempo, y lentamente, esa capacidad renovable fue creciendo en las publicaciones (gusto por el promedio -publicas un poco más que la media en la dirección marcada por las autoridades de prestigio-, Arrastre, Autoridad, Control), hasta llegar a la paradoja de publicarse exageraciones absurdas (como la violación del principio de conservación de la energía en el caso de la generación eólica).

 

Nuestras publicaciones sobre los límites tecnológicos de las nuevas renovables indican 1TWe para la eólica, 2-4 TWe para la solar y 1TWe para el resto. Consumimos más de 12TW de energía final, de los cuales menos de 3TW son en forma eléctrica.

 

Si el lector lee a otros autores verá que se siguen publicando valores muy superiores (de incluso más de 100TWe para el viento y mucho mayores aún para la solar). Normalmente se dan horquillas mínimas y máximas metiendo en el mismo saco las distintas contribuciones y dejando así que el estudioso lector, haga inconscientemente el promedio o se deje llevar por su optimismo. Pero la realidad no es un promedio, pues nuestros trabajos contradicen otros trabajos, no son “promediables”. O ellos están equivocados o lo estamos nosotros. Si el lector ha sumado, quizás haya pensado ya que las nuevas renovables nos aportarán 1+4+1 = 6 TW de electricidad. Sobradamente para introducir en el transporte el coche eléctrico y cubrir la demanda eléctrica del mundo. Pero si hace esto está abusando del optimismo, 2-4 TWe es la horquilla que damos al límite fotovoltaico, ¿Por qué no coge 2TWe o es que ha cogido el promedio 3TWe? Quizás prefiera seguir a la mayoría o a la autoridad de las decenas de autores que con su entusiasmo olvidaron el primer principio de la termodinámica.

 

Es más, si ha escogido 1TWe para la eólica y 2TWe para la solar, sigue siendo optimista, (es lo que nosotros mismos hemos hecho en algún artículo de modelización) porque yo he hablado del límite tecnológico, no de las limitaciones económicas, sociales, políticas etc., obviamente más restrictivas. Incluso nuestros límites tecnológicos suponen optimistamente un mundo que no disminuye de tamaño y menos aún que colapsa. Cuando la disminución es inevitable y el colapso altamente probable. ¿No se estará el lector anclando en el tema renovable sin conectarlo con el resto de problemas?

 

La buena noticia es que esos sesgos son solo sesgos, no límites infranqueables. La mala noticia es que existen y hay que tenerlos en cuenta.

 

Es más, son ellos los que explican porqué no encontramos soluciones a nuestra crisis Civilizatoria cuando sabemos del pico del petróleo, de los límites de las renovables, los minerales, los suelos, el agua, del caos climático, de la pérdida de biodiversidad, de la desigualdad humana, etc. Tenemos la sensación colectiva de ser estúpidos porque no reaccionamos (Última llamada). Llenamos nuestros oídos de conferencias sobre Cambio Climático, Pico del petróleo etc. y esperamos del científico de turno que nos aporte soluciones (eso sí, tecno-optimistas, que no duelan, que no nos alejen del promedio, que nos den control y nos permitan seguir a nuestra mayoría favorita).

 

¿Y si el científico nos dice que el Colapso de Civilización es inevitable ya y cercano en el tiempo histórico? ¿Y si nos advierte de que la disminución material (consumo de energía, bienestar material, etc.) va a ser profunda y generalizada y que es mucho más probable un Mad Max apocalíptico o un Elysium injusto que un paisaje idílico de pequeñas comunas en Transición? Tendemos a seguir enfocando las “soluciones” hacia las renovables, el transporte colectivo, la permacultura y demás “pequeñas” acciones (que, aunque obvias, son poco más que cerrar el grifo, poner una bombilla de bajo consumo o ir en bici al trabajo), en vez de hacia cómo romper y superar esos sesgos psico-sociales, hacia cómo adaptarse a una transición que mientras ocurre será inevitablemente muy dolorosa y hacia cómo aumentar esos sesgos cognitivos constructivos como la empatía y el amor.

Carlos de Castro Carranza


El futuro del transporte a debate en la UVa: del 10 al 13 de noviembre

Entre el 10 y el 13 de noviembre hemos preparado un nuevo curso en la Escuelade Ingenierías Industriales y este año el tema elegido es el transporte.

Entre el 10 y el 13 de noviembre el Grupo de Energía y Dinámica de  Sistemas dela UVa nos lanzamos a hacer nuestro cuarto curso. Este año trata sobre el sector más débil de la crisis energética: el transporte. Todos nuestros modelos ponen en evidencia que antes de 2020 vamos a tener problemas a nivel global  para cubrir la demanda creciente de energía en este sector, y esto se agrava en España, que ha seguido una política completamente opuesta a la que ahora necesitamos: enormes invessiones en aeropuertos, autopistas y AVE’s.

Os agradecemos mucho la difusión pues este cuarto curso lo hacemos sin financiación de la UVay dependemos de las matrículas (aunque las charlas, como siempre, son de entrada libre y gratuita).

     >> Información y Matrícula

  • Tasas de matrícula

    MATRÍCULA GENERAL: 40  €

    MATRÍCULA REDUCIDA: 30 €/ para alumnos, profesores, PAS y miembros de la Asociación de Antiguos Alumnos de la Universidad de Valladolid.

  • Información e inscripciones

    Centro Buendía. C/ Juan Mambrilla, 14
    Tlf. 983 18 78 05/14
    Horario: de lunes a viernes, de 9 a 14 h.
    inscripcion.centro.buendia@uva.es

 

El lugar es el Salón de Actos dela Escuelade Ingenierías Industriales en el Paseo del Cauce y el programa el siguiente:

Lunes, 10 de noviembre: “Perspectiva global de los retos de sostenibilidad””

Inauguración del curso. (16:30 a 16:45)

Sesión primera (16:45 a 18:30)

Conferencia: “Crisis global y sostenibilidad.”

Ponente: Óscar Carpintero Redondo. Profesor del Depto. de Economía Aplicada de la UVa y coordinador del curso. Presenta: Luis Javier Miguel González. Profesor del Depto. de Ingeniería de Sistemas y Automática de la UVa y coordinador del curso.

Sesión segunda (19:00 a 21:00) Conferencia: “Límites energéticos globales.”

Ponentes: Iñigo Capellán-Pérez. Investigador del Low Carbon Programme (Universidad de País Vasco)

Martes, 11 de noviembre: “Infraestructuras, economía y energía del transporte”

Sesión primera (16:30 a 18:30) Conferencia: “Infraestructuras de transporte en España y su impacto económico, social y ambiental “.

Ponente: Francisco Segura. Responsable del área de transporte de Ecologistas en Acción.

Sesión segunda (19:00 a 21:00) Conferencia: “Perspectivas energéticas y económicas del transporte”

Ponente: Pedro Linares. Profesor de Organización Industrial de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería ICAI y actualmente Vicerrector de Investigación e Internacionalización en la Universidad Pontificia Comillas.

 

Miércoles, 12 de noviembre: “Transporte y sociedad en España”

Sesión primera (16:30 a 18:30) Conferencia: “Impacto económico y ambiental del transporte de mercancías. La contabilidad ambiental del transporte en España.”

Ponente: Alfonso Sanz Aduán. Geógrafo, matemático y Técnico Urbanista.

Sesión segunda (19:00 a 21:00) Conferencia: “Empleo y movilidad sostenible”

Ponente: Manel Ferri. Responsable del Centro de Referencia en Movilidad. ISTAS

 

Jueves, 13 de noviembre: “¿Es posible un transporte sostenible?

Sesión primera (16:30 a 18:30) Conferencia: “Gestión del territorio, urbanismo y transporte.”

Pilar Vega Pindado. Profesora de Geografía Humana de la Universidad Complutense de Madrid

Sesión segunda (19:00 a 21:00): Mesa redonda y conclusiones: “¿Es posible satisfacer las necesidades de transporte con energía sostenible?” Presenta y modera: Luis Javier Miguel. Profesor del Depto. de Ingeniería de Sistemas y Automática de la UVa y coordinador del curso.

Participan: Esteban Pérez Blanco. Profesor de Ingeniería del Transporte de la UVa. Fco. Javier Gutiérrez Hurtado. Profesor de Economía Aplicada de la UVa (Jubilado) Pilar Vega Pindado. Profesora de Geografía Humana de la UCM Manuel Saravia Madrigal. Profesor titular de Urbanismo de la UVa.

 

 


¿Soluciones tecnológicas? El caso de las renovables y la permacultura

La transición energética (uno de los problemas) requeriría un tiempo del que ya no disponemos; esto implica que la transición hacia energías renovables (inevitable por otra parte) no será suave ni en un modelo de simple cambio de modelo energético global.

Las renovables no pueden sustituir a las fósiles y mantener a la vez esta Civilización.

Las renovables son intrínsecamente intermitentes y requieren materiales que no son renovables (con sus correspondientes picos de uso), los trabajos de Ted Trainer, Pedro Prieto, Antonio Turiel y Antonio García-Olivares puestos en conjunto serían suficientes para desbancar cualquier argumento tecno-optimista.

La Historia nos dice que las transiciones energéticas se hicieron en épocas de bonanza energética: cuando inventamos la agricultura la energía utilizada de los animales domesticados estaba en ascenso, el carbón no sustituye a la leña, primero se alimenta de ella para montar la infraestructura que necesitó, el petróleo no sustituyó al carbón, se necesitó una primera Revolución Industrial basada en el carbón para que éste se convirtiera en la sangre que bombea nuestra actual civilización. Y la nuclear y el gas natural se han desarrollado durante el ascenso del consumo del petróleo. Por primera vez en la historia de la humanidad se quiere hacer una transición renovable partiendo de un descenso de las fuentes que alimentarían esa transición. Es de un tecno-optimismo que ignora la Historia; propio de quizás el mayor sesgo cognitivo y mito cultural que hoy nos coarta los verdaderos cambios a los que tenemos que adaptarnos.

Desde nuestro grupo hemos mostrado que por límites de materiales, suelos y tiempo no pueden dar ni la mitad del consumo que hoy nos dan las energías fósiles y nuclear. Hemos mostrado que es inevitable durante los próximos 20 años que el sector transporte (clave en nuestro mundo global) sea uno de los sectores que primero sufrirán cambios y descensos importantes (si no lo está haciendo desde 2008).

Y en situación de transición-colapso de las demás energías y de la propia civilización industrial los límites serán aún inferiores, muy inferiores:

En situación de decrecimiento económico: ¿dónde vamos a encontrar el capital para el mantenimiento de una red energética renovable?

En situación de decrecimiento del uso de minerales: ¿dónde vamos a encontrar los materiales?

En situación de decrecimiento energético: ¿dónde vamos a sacar las grandes máquinas que construyen y levantan con petróleo los molinos eólicos o los parques solares?

En situación de colapso: ¿Quién va a disponer de la compleja tecnología que requieren las habitaciones blancas para fabricar paneles fotovoltaicos, dónde se van a disponer los residuos que generen las palas de los molinos o las células fotovoltaicas, qué técnico reparará el inversor de alta potencia o el panel deteriorado? (La situación puede ser similar a la vivida decenas de veces en aquellos proyectos del Tercer Mundo en los que se instala un sistema fotovoltaico en tejados de poblaciones empobrecidas que a los 10 años ya no funcionan porque nadie puede repararlos y/o no se tiene el capital para hacerlo).

Y una observación que se suele obviar, las energías renovables son precisamente las que usa la biosfera (Gaia); sin un cambio de mitos, serán una competencia más con ella, no una colaboración (por ahora de hecho están contribuyendo a la crisis ecológica, y el caso paradigmático son los biocombustibles).

En un mundo que usará renovables a la vez que huye de las urbes y va colapsando, el peligro del deterioro de los ecosistemas (deforestación, desertización, sobre pesca, sobre caza, etc.) puede incluso aumentar, haciendo del colapso algo más largo y profundo.

La permacultura valdría para 500 o 1000 millones de habitantes humanos, no para 7000 y quizás ni siquiera para 3500 millones. Los burros y caballos que sustituirían a los tractores, la leña que sustituiría la calefacción de gas natural, etc. requerirán más biomasa, no menos, al menos durante esa transición-colapso. Demasiada biomasa pasa ya por manos humanas.

En el siglo XIX se alimentaba a menos de 2000 millones de personas, en el XXI, si no olvidamos, tendremos técnicas mejores (más conocimientos ecológicos), pero menos biodiversidad, más caos climático (las inercias de este por ejemplo harán que durante miles de años siga creciendo el nivel del mar aunque la humanidad vuelva a las cavernas mañana), menos bosques, menos tierras fértiles etc. de las que dispusimos hace 200 años. Pensar que seremos muchos más que en el siglo XIX es de un tecno-optimismo injustificado. Volveremos a ello por otra vía.

Carlos de Castro Carranza

 


En manos del capitalismo neoliberal o de cómo retroceder 4000 años

En el código de Hammurabi (1760 a. de C., ley 48) pone:

 “Si un hombre ha estado sujeto a una obligación que conlleva intereses y si la tormenta ha inundado su campo y arrebatado su cosecha, o si, carente de agua, el trigo no creció en el campo, este año no dará trigo al acreedor, sumergirá en agua su campo y no dará el interés de este año”.

Hoy pagamos los intereses con dinero así que lo podríamos leer así:

 “Si una familia está sujeta a un hipoteca y una crisis económica externa a ella deja a sus miembros en el paro, ésta familia recibirá las ayudas necesarias para recuperar el empleo y no pagará la hipoteca ese año”.

Casi cuatro milenios después el progreso neoliberal nos ha llevado a:

 “Si una familia está sujeta a una hipoteca y una crisis económica ha dejado a sus miembros en el paro, “que se jodan”, ésta familia perderá su casa, seguirá debiendo la hipoteca y los que produjeron la crisis serán recompensados”.

Carlos de Castro Carranza

 


Este año no tenemos curso…de momento

Llega octubre a Valladolid, se termina el tiempo de las acerolas y la ciudad comienza a oler a Seminci. Ya casi nos habíamos acostumbrado a que por estas fechas tuviéramos también  el curso de del Grupo de Energía y Dinámica de Sistemas de la UVa, como tuvimos en 2011 con los Limites del Crecimiento, en 2012 con  el Futuro de la Energía y en 2013 con el curso sobre la Transición hacia una sociedad sostenible. Pero este año no ha podido ser.

A pesar del éxito de matrícula que siempre hemos tenido, el Área de Extensión y Cultura de la UVa ha decidido financiar a otros grupos (lo cual es lógico dados los recortes presupuestarios y la cantidad de solicitudes). Este año la UVa ha apostado por otros cursos, entre los que me gustaría destacar el organizado por el de Área de Cooperación al Desarrollo que está teniendo lugar en estos días: Salud global en un contexto de sostenibilidad medioambiental y equidad de género.

Sin embargo, hemos decidido intentar mantener nuestra pequeña tradición y estamos organizando un curso, también en la Escuela de Ingenierías, pero esta vez con financiación propia. Tendrá lugar a mediados de noviembre y el tema que hemos elegido es el Transporte.

La elección del Transporte como tema era obligada, ya que nuestros últimos estudios  muestran claramente que, en esta misma década, vamos a tener serios problemas en este sector debido al pico del petróleo y la insuficiencia de las soluciones técnicas. Esto contrasta enormemente con la inercia de las políticas de movilidad que han fomentado  (y siguen fomentando) los sucesivos gobiernos españoles durante décadas, basados en los modos de transporte menos compatibles con un futuro de energía escasa.

Esperamos poder contar también con  toda la atención y colaboración  que nos habéis prestado  otros años, tanto los alumnos que os habéis matriculado (haciendo el curso posible), como las numerosas personas de esta ciudad que acudís a las charlas y nos ayudáis tanto a difundirlo. Muchas gracias de antemano. Os seguiremos informando.

 

Marga Mediavilla


Expertos asustados y realimentaciones

Quizás los expertos de cada campo quieren llamar la atención para que los escuchemos y por eso exageran y ven solo sus propios ombligos. Pero en realidad los informes de los expertos tienden a ser conservadores por dos razones fundamentales:

1. Porque  hay una fuerte tendencia a que el experto lo sea en un campo realativamente pequeño e ignore en la práctica y en su visión mental (sesgos cognitivos) el resto de temas. En realidad no hay expertos del sistema como conjunto; yo solo conozco a un puñado de personas en todo el Planeta (¿por lo agobiante que es?) que traten de tener en la cabeza las implicaciones simultáneas y en realimentación de algunas “variables” importantes como las de la figura:

 

2. Los expertos suelen publicar en revistas científicas en las que existen fuertes tendencias a aumentar los sesgos cognitivos relacionados con la Autoridad, el Promedio, seguir la “moda”, etc. (esto lo ampliaremos en otros posts), con lo que resultados que pueden sonar radicales no son fácilmente admitidos (nuestro grupo está embarcado en pedir financiación para nuestras investigaciones y no se nos ocurre titular el proyecto así: “Sistema de transporte en lo que quede de España durante el Colapso de la Civilización: escenarios y modelos de dinámica de sistemas hasta el 2050”).  Además está el hecho de que el científico experto en inteligibilidad de la palabra en recintos acústicos o en espectroscopía Raman o en lo que sea (la inmensa mayoría de nuestros científicos) tiende no solo a ignorar el resto de campos, sino que existe cierta prepotencia a la hora de juzgar el campo de los demás, sobre todo si este tiene implicaciones humanas, sociales, económicas o políticas en las que todo ser humano se considera experto; es decir, si como físico yo cuento a alguien algo sobre inteligibilidad de la palabra en recintos acústicos me escuchará y si soy hábil, con cierto interés. Pero si le hablo de las consecuencias que puede tener el hecho de que las energías renovables están muy limitadas para sustituir a las fósiles, entonces la discusión está servida con el químico, el economista, el taxista, el peluquero, mi tía o mi sobrino, incluso pondré muy nervioso al experto en parques fotovoltaicos o eólicos. Sencillamente el segundo tema es demasiado importante para ignorarlo y todos ya tenemos formadas ciertas opiniones.

En cualquier caso, si los expertos de cada campo no han perdido los nervios, basta con hacer el esfuerzo de leer sus informes globales o simplemente citar algunas de sus frases para asustarse: caos climático, pico del petróleo, 6ª Gran Extinción… Y lo peor no es eso, son, una vez más, las realimentaciones.

Los modelos de dinámica de sistemas que hemos trabajado en el Grupo de Energía y Dinámica de Sistemas de la UVa, tienden a dar situaciones críticas cuando se analiza el cenit de petróleo y sus consecuencias; si al problema energético se le añaden realimentaciones con el caos climático, incluso siendo muy optimistas con una transición renovable rápida y sin tener en cuenta otros problemas y sobrepasamientos, los modelos tienden a dar resultados de colapso.

Modelos como los famosos de Los Límites del Crecimiento de los Meadows (que la realidad se empeña en seguir tras más de 40 años) arrojan un pico de “Civilización” a finales de la década que viene. Pero ellos mismos advirtieron que fueron optimistas (por ejemplo no integraron el problema de las élites).

Mis modelos de energía-caos climático de 2008 no excesivamente optimistas con las renovables ponen ese pico en 2010-2020. Históricamente, ya.

Nadie ha modelado las interacciones entre los seis recuadros (hay más) que destaco en la figura, pero uno intuye que las realimentaciones positivas implican un colapso civilizatorio relativamente rápido (décadas, no muchas generaciones humanas):

Ejemplos (imagine cómo):

1. + caos climático + pérdida de biodiversidad

+ pérdida de biodiversidad – funciones ecosistémicas

- funciones ecosistémicas + caos climático

 

2.

+ desigualdad + inestabilidad geopolítica

+ inestabilidad + élites corruptas

+ élites corruptas + crisis energética

+ élites corruptas + caos climático

+ élites corruptas + desigualdad

 

3.

+ caos climático + desigualdad

+ caos climático + hambre

 

4.

+ crisis energética + desigualdad

+ crisis energética + crisis de agua

+ crisis energética + crisis de suelos y minerales

+ crisis energética + inestabilidad geopolítica

 

5.

+crisis de agua + desigualdad

+ crisis de agua + hambre

 

6.

+ desigualdad + crisis de suelos

+ desigualdad – biodiversidad

+ desigualdad  + riesgos de pandemias

 

7.

+ inestabilidad geopolítica + riesgo de guerra atómica, química o biológica

 

Romper (casi)todos esos círculos viciosos a un tiempo es fácil e inevitable:

Se llama colapso de Civilización.

 Carlos de Castro Carranza.


¿Lograremos evitar el colapso ecológico-social?

La respuesta simple y directa a la pregunta es No.

Y una razón es porque todo sistema que crece exponencialmente se enfrenta antes o después con algún tipo de límite natural (sea una reacción nuclear en cadena, el crecimiento de población bacteriana en una placa petri o el uso de energía, producción industrial, uso de agua o población humana).

 

Si se sobrepasan los límites temporalmente, es inevitable el colapso (línea roja) o la oscilación (línea amarilla), en general además se deteriora el límite y este disminuye al aproximarnos al límite y sobrepasarlo (oscilación decreciente).

 

  • Así hemos sobrepasado el límite de concentración de CO2 en la atmósfera y hoy estamos en las 400ppm.

 

  • Hemos sobrepasado el límite del indicador (conservador por lo demás) de la Huella Ecológica que es inferior a 1 pues no podemos usar toda la Tierra en beneficio exclusivo humano, necesitamos una biosfera “natural”, y además, como estamos degradando los ecosistemas, este límite va disminuyendo (menos bosques o suelos productivos, más desertización, etc.), hoy nuestra Huella Ecológica supera el 1,5 (necesitaríamos 1,5 planetas Tierra para estar por debajo del límite y cálculos propios menos conservadores y optimistas que los que utiliza este indicador nos situarían en la necesidad de 3-10 planetas como el nuestro).

 

  • Hemos aumentado la tasa de extinción de especies entre 100 y 1000 veces (tasa que se está acelerando con el caos climático) a niveles que superan las extinciones masivas del pasado.

 

  • Tenemos una desigualdad entre humanos enorme, y recientes modelos sitúan este hecho como un problema que lleva a hacer casi inevitable el colapso .

Y hay más que veremos en otros posts.

Y si cada grupo de expertos ve gravísimos problemas en su ámbito, el problema mayor es que estos sobrepasamientos se realimentan positivamente unos a otros. Haciendo ya inevitable un descenso rápido de las variables en juego (energía, producción industrial, productos de la fotosíntesis, agua, suelos y, finalmente, población).

 

Carlos de Castro Carranza


Documental – “Fractura, la maldición de los recursos”

Difundimos el documental “FRACTURA: LA MALDICIÓN DE LOS RECURSOS” (30 min.), que aborda la problemática de la escasez de recursos energéticos en la actualidad y acerca al gran público el concepto del Fractura hidráulica (Fracking) y sus consecuencias medioambientales. Made in Euskadi, cuenta además con la participación de nuestra compañera Margarita Mediavilla.


Pensamiento sistémico y dinámica de sistemas: ¿Renovablequé?

Un esquema de realimentaciones típico del pensamiento de la dinámica de sistemas:

Algunas respuestas ante el problema del pico del petróleo (que nos preocupa sobre todo por su impacto sobre la economía) están siendo tecnológicas (o geopolíticas, pero ninguna va al problema raíz).

El fracking y los biocombustibles son repuestas energéticamente absurdas y económicamente caras además de ecológicamente negativas.

El carbón no sustituye directamente al petróleo y es un desastre ecológico.

Sólo las Renovables (también caras) son una respuesta interesante para resolver el problema del clima, pero pueden (lo hacen ya) generar otros problemas; y lo hacen porque son tecnologías que se están tratando de aplicar en el mismo esquema de mitos culturales que son los que generan el problema raíz.

 

La dinámica de sistemas con un esquema mental como el de la figura anterior, pensaría primero en las realimentaciones y trataría luego de cuantificarlas:

Léase así: el peak oil (pico y posterior descenso del petróleo) tiende a llevarnos al pico económico (pico y posterior descenso de la economía mundial). La respuesta inicial a eso es un incremento en el uso de biocombustibles, carbón, técnicas de fracking para aumentar la producción de petróleo, y renovables. Más biocombustibles implican más desigualdad, caos climático y acercamiento a los picos y posteriores descensos del agua, de los suelos y de la biodiversidad (nuestro Grupo ha demostrado, por ejemplo, que la Huella Ecológica de los biocombustibles actuales es más del doble que la Huella Ecológica de los combustibles fósiles por unidad de energía neta proporcionada). La desigualdad está aumentando gracias a los biocombustibles, por ejemplo al acaparamiento de tierras en el Sur por parte de empresas y gobiernos del Norte o de países “emergentes” (China, Emiratos, Arabia Saudí…). Y uno podría esperar lo mismo de proyectos solares y eólicos en un futuro cercano (?o es que el proyecto DESERTEC no quiere acaparar desiertos africanos para servir los interese europeos, y este neo-colonialismo ya lo hemos vivido cientos de veces como para saber donde conduce?). El mundo real es sistémico y no una ensoñación tecnológica.

Sólo la respuesta renovable (viento y solar) de entre las “soluciones” energéticas que se están dando tiene una realimentación buena hacia uno de los problemas, el caos climático (lo que no significa que no puedan influir en el clima dependiendo de su escala), pero está generando o puede hacerlo, aumentos en otros problemas. Por ejemplo, la ocupación directa de suelos o el uso de minerales que requieren éstas energías es superior a las que requieren las energías fósiles por unidad de energía neta que proporcionan a la sociedad. La complejidad tecnológica de un parque solar o eólico es mayor que la de una central térmica de carbón, lo que hoy implica que en vez de ser una fuente energética descentralizada social y económicamente sea lo contrario (casi todos los países y ciudadanos tenemos sol suficiente, pero no los minerales y la tecnología necesarios, la dependencia no es menor -es otra- que la que genera la geografía del petróleo). El viento es compartido (si lo frenas en los pirineos no lo disfrutarán igual los franceses) como los ríos. Las renovables están surgiendo en el mismo esquema mental y cultural que conduce al desastre humano, lejos de ser solución hoy son parte del problema.

 

Quizás porque queremos que el Titánic no se hunda, muchos movimientos de Transición ven sólo el peak oil y el climatic chaos, y ojalá fueran los únicos dos problemas, porque las renovables podrían intentar solucionar parcialmente ambos. Pero no es así.

 Carlos de Castro Carranza


Biología y economía versus física, geología, sociología, ecología, antropología, psicología y el resto: Implicaciones para el colapso civilizatorio.

En física hay cuatro fuerzas fundamentales y algunos factores limitantes:

Las fuerzas son: gravedad (Newton, Einstein), electromagnetismo (Faraday, Maxwell, Einstein), nuclear fuerte y nuclear débil (la cuántica de Planck, Einstein, Bohr, Heisenberg).

Algunos factores limitantes importantes son:

Las leyes de la termodinámica: conservación de la energía, ley de la entropía…

La velocidad de la luz en el vacío (no superable para trasladar energía, materia o información).

Y algunas otras más.

Es posible que existan más fuerzas fundamentales y leyes limitantes relacionadas con la materia y la energía oscuras. Estamos abiertos y ansiosos a la incorporación de nuevas fuerzas.

 

En la geología terrestre hay varias fuerzas fundamentales y algunos factores limitantes.

Entre las fuerzas tenemos:

-          Calor,  radiactividad, fricción (explican las fuerzas implicadas en la tectónica de placas y la deriva continental. Wegener)

-          Gravedad terrestre y mareas

-          Meteorización (a través de la energía solar y la biosfera)

-          Ser humano (a través de la energía de los combustibles fósiles sobre todo)

 

La cosa es más compleja en geología que en física por la sencilla razón de que los átomos son más sencillos que la Tierra. Y el movimiento de los planetas y sistemas grandes es más sencillo de describir porque la fuerza principal que los dirige es la gravedad (y quizás otra fuerza desconocida aún a escala galáctica).

 

Aún así, para el caso de la geología tenemos suficiente conocimiento de las fuerzas directoras como para ser capaces de predecir cómo estarán los continentes dentro de 500 millones de años. No necesitamos reducir (sería imposible además) las fuerzas geológicas a fuerzas físicas, aunque sepamos, por ejemplo, que las fuerzas de fricción “en último término” son una emergencia de fuerzas electromagnéticas limitadas por la estadística. Es una ciencia compleja con relaciones complejas y que se relaciona con otras ciencias (física, química y biología).
Pero eso sí, la geología es menos compleja que la biología o la psicología.

 

En psicología humana, por ejemplo, se reconocen también muchas fuerzas fundamentales; por ejemplo, Freud reconoció el sexo como una fuerza fundamental y pecó en exceso al pensar que casi era la única. Hoy sabemos que existen otras, entre las cuales podemos destacar el amor. Claro, la psicología humana es muy compleja, y es de esperar que tenga muchas fuerzas fundamentales y muchos factores limitantes (son las decenas de “sesgos” psicológicos identificados por los psicólogos y de los que hablaré en otro post). Los psicólogos saben que no debe reducir todo al cerebro reptiliano si quieren explicar el comportamiento de las personas. Claro. Y saben que nuestra mente se apoya en emergencias que surgen de las fuerzas electromagnéticas de nuestras neuronas y que sería absurdo reducirlo todo a ellas. En cualquier caso, la psicología actual está abierta a otras disciplinas como la neurología.

 

En la biología, en cambo, existe una sola fuerza fundamental reconocida: la selección natural (Darwin). Y algunos factores limitantes como la dinámica de poblaciones, la capacidad de reproducción o los recursos existentes. La variabilidad no es reconocida como una fuerza fundamental, sino como otro factor limitante más, dado que no está dirigida por ningún proceso. Es decir, el cambio es aleatorio (la mutación de genes no tiene propósito o dirección adaptativa), algo así como la aleatoriedad en cuántica (que es un factor limitante pero no una fuerza directora fundamental). Hablo del neodarwinismo, no de teorías alternativas como el neolamarkismo, que reconocería una segunda fuerza fundamental: el propósito o la dirección del cambio buscando la adaptación (fuerza admitida y desarrollada por Lamarck, Darwin –sí, Darwin- y Kropotkin).

 

De hecho, de la fuerza fundamental reconocida, la selección natural, ni siquiera se conoce su criterio, fórmula matemática o las fuerzas físicas o de otro tipo que en una visión reduccionista darían lugar a la fuerza biológica a través de emergencias. Es decir, la biología estaría basada en ella misma, ya que la selección natural es una fuerza sin conexión con fuerzas físicas o de otra índole, una emergencia que no sale de ningún otro sistema que no sea ella misma.

 

Es decir, no existe un criterio absoluto de selección natural, con lo que el sistema es impredecible. No podemos prever las características generales de los vivientes de dentro de 500 millones de años, ni por aproximación (aunque en realidad sabemos, contemplando la historia evolutiva, que habrá seres mucho más complejos que las aves o los mamíferos).

 

Es cierto que ha habido loables intentos de encontrar el criterio selectivo (sin él, la teoría roza la tautología y por tanto no es científica), pero paradójicamente buscados frecuentemente fuera de la biología hecha por biólogos: Lotka habló de minimizar el consumo energético o de maximizar la potencia energética (lo que la conectaría con la física). Otros hablan de maximizar la producción de entropía, o la complejidad, pero en general tiende a haber incluso oposición a estas ideas por parte de muchos neodarvinistas.

Y cuando se han buscado otras fuerzas fundamentales (e.g. teoría Gaia), el criterio ha sido reducirlas a la única fuerza fundamental que se admite y desea: la selección natural.

 

Extraño desde un análisis histórico de la ciencia, extraño desde un análisis lógico y filosófico del campo científico, extraño desde otras ciencias y extraño incluso desde hechos observacionales.

O debería.

 

En realidad la cosa es aún más compleja y no tan ofensiva para los biólogos como pueden hacer parecer mis palabras. En realidad, los biólogos sí hacen ciencia y muchos, buena ciencia, pero se hacen trampas al solitario. En realidad no creen en su teoría, saben que el objeto de su estudio es mucho más complejo, saben que los animales hacen las cosas con propósitos, se preguntan todo el rato por el sentido de tal o cual acción que observan, saben que los organismos se coordinan para formar ecosistemas, saben que dentro de 500 millones de años habrá organismos muchísimo más complejos que las aves, etc. Su paradigma mental no es neodarvinista aunque su teoría última y única sea esa. Saben que lo propio sería tener una teoría orgánica, emergente, holista e indeterminista, en vez de una teoría mecánica, reduccionista, determinista y aleatoria que es la visión del neodarwinismo. Luego, matizan y matizan (añaden epiciclos) para explicar desde la teoría lo que saben y observan.

 

Para añadir más complejidad al caso, debemos decir que los físicos no somos mejores, pues nos tiende a pasar exactamente lo contrario: hemos generado teorías como la cuántica y la relatividad o los sistemas termodinámicos complejos y alejados del equilibrio, donde se tambalean todos los mitos mecanicistas, deterministas y reduccionistas, a la vez que nuestros paradigmas mentales suelen ser los propios de la física de Newton (quien a su vez veía el mundo lleno de propósitos, como un organismo). ¿Alguien conoce a gente con más disonancias cognitivas que los científicos?

Por otro lado, aquellas disciplinas que se pretendan montar sobre los pilares de la biología, adolecerán del problema de que ésta se apoya solo en una única fuerza que lógicamente no puede explicar casi nada de un objeto de estudio tan complejo.

 

Así, una parte de la sociología y de la antropología se han querido montar a partir de su reducción biológica (e.g. sociobiología). Y claro, la mayoría de los sociólogos y antropólogos se han opuesto, no porque identificaran la debilidad de apoyarse en una teoría de bases tan débiles, ni siquiera porque rechazaran de plano el método reduccionista, si no porque no cuadra con sus observaciones. Sólo los sociobiólogos, empeñados en explicar todo desde una única fuerza sin criterio (y por tanto, capaz a posteriori de explicarlo todo) fuerzan el encaje observacional, ven lo que quieren ver.

 

Pasó en física con los epiciclos de las órbitas planetarias, y pasó con el psicoanálisis, hoy considerado por la mayoría de los psicólogos como una rama no científica. Después de todo, al psicoanálisis le pasó que explicaba todo y no predecía nada, como pasó en astronomía con las observaciones planetarias y sus epiciclos (fue Halley el que primero predijo basado en la comprensión de las fuerzas de Newton y no en simples extrapolaciones del pasado que frecuentemente fallaban). Ambos, geocentrismo y psicoanálisis fueron superados cuando se hizo ciencia más compleja y relacionada.

 

Lo paradójico es que en biología esto no haya pasado, aunque es más antiguo Darwin que Wegener o incluso que el “geocentrista” Freud.

 

La razón histórica, no reconocida aún  por la mayoría de los biólogos, es que hay otra disciplina científica muy fuerte basada en la misma y única fuerza fundamental: la economía capitalista liberal. En realidad son indistinguibles, una se aplica a los seres vivos, en especial a los animales y su eco-logía, y la otra a los humanos y sus empresas: eco-nomía. Marx desde la economía y Kropotkin desde la biología, ya se dieron cuenta de esa conexión entre disciplinas y de su excesiva simplicidad en el siglo XIX.

 

La economía, la mayoritariamente implantada, ni siquiera reconoce factores limitantes externos a ella (ni de la física –e.g. entropía-, ni de la ecología –Tierra plana finita-, ni de la geología –e.g. pico del petróleo-, etc.), es una ciencia sin consistencia externa, que no se comunica con el resto de ciencias.

 

Wegener descubrió nuevas fuerzas fundamentales en una geología que ya sabía de la meteorización y de la gravedad, pero que necesitaba un salto cualitativo añadiendo nuevas fuerzas.

Los psicólogos descubrieron nuevas fuerzas fundamentales en la psicología además del sexo y se dieron cuenta del carácter tautológico e impredictivo del psicoanálisis (Khun dijo que no era falsable, Bunge mostró que no tenía consistencia externa, que no reconocía al resto de las ciencias, como le pasa a la economía clásica y a la selección natural).

Copérnico y Kepler eliminaron la necesidad de explicarlo todo con epiciclos y así superaron problemas similares que aparecerían posteriormente en el psicoanálisis, la biología y la economía; el trabajo lo remató Newton. Fueron los primeros.

 

Esta transición ha pasado en todas las disciplinas menos en dos: biología y economía.

Necesitamos con urgencia a los Khun, Bunge, Marx y Kropotkin que denuncien esto, y necesitamos también a los Wegener, Einstein, Wundt y Durkheim en esas dos disciplinas, pero sobre todo, necesitamos que se les deje hacer ciencia (porque por ahora se les arrincona). Recordemos a Galileo y su famoso enfrentamiento con la Iglesia. O a Wegener, que murió sin ser reconocido.

 

Es entendible que cambios profundos requieren tiempos largos de adaptación humana. No es entendible en cambio (desde la lógica) que en biología o economía se esté tardando tanto tiempo. De Newton a Einstein, de Hutton a Wegener, de Wundt a la Gestalt, pero de Darwin a… a Darwin encima sin Lamarck, no hay más, porque si Darwin identificó dos fuerzas evolutivas, ahora solo se reconoce una. Y de Smith a… al Fondo Monetario Internacional, es decir, seguimos con las misma única fuerza en economía. Nos bastó poner la palabra neo (neodarwinismo, neoliberal) para incluso retroceder. No nos engañemos, añadir matemática compleja es falaz sin base real (pasó también en el psicoanálisis y en algunos intentos despistados de sociología –caso Sokal por ejemplo-). La economía neoliberal y el neodarwinismo tipo “gen egoísta” (Dawkins), son en realidad grandes casos Sokal.

 

Pero en nuestro particular momento histórico tenemos además prisa, porque necesitamos cambios urgentes en esas dos disciplinas. En la economía parece obvio, porque son sus pies (a patadas) las que nos llevan a la desigualdad y el colapso civilizatorio.

 

En la biología no es tan obvio, pero a medio plazo, es más importante incluso que en la economía, precisamente porque casi nadie ve que acompaña a la economía en el mismo viaje –y eso incluye a la mayoría de los que lo ven ya obvio en la economía- y, sobre todo, porque su visión reducida del ser humano y del resto de la naturaleza, nos impide ver más allá de horizontes pesimistas.

 

Nuestro pesimismo existencial, ese que solo tiene relativa fe en soluciones tecnológicas al colapso de nuestra civilización y que no cree que podamos hacer una Revolución Solidaria (esta vez con la energía del amor) como respuesta a ese colapso, se basa en buena medida en una forma de ver al ser humano egoísta, competitivo, dominado por la sed de sangre cuando los recursos son escasos, es decir, bajo la miopía del darvinismo neoliberal.

 

Carlos de Castro Carranza